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Los terroristas detenidos en Barcelona aseguran que trataron de conseguir una bomba radiactiva

El arrestado asegura que un ciudadano checo les ofreció mercurio rojo para fabricar un artefacto explosivo sucio

Uno de los presuntos terroristas islamistas detenidos la semana pasada en Barcelona ha asegurado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andréu que un ciudadano de la República Checa ofreció a la célula extremista en la que militaba un sustancia denominada mercurio rojo que se emplea para fabricar las llamadas bombas sucias, artefactos explosivos convencionales pero que incluyen material radiactivo y que pueden contaminar con radiación un área muy extensa alrededor del lugar del estallido.

Fuentes judiciales han informado que esta afirmación la ha hecho uno de los dos individuos para los que Andréu ha dictado hoy orden de ingreso en prisión incondicional por pertenencia a banda armada y conspiración para cometer actos terroristas. Se trata de Majid Bakkali y Mohamed Douha, detenidos el pasado 22 de diciembre junto a Abdelkader Farhaoui, al que el juez ha dejado en libertad. Según las autoridades marroquíes, la célula terrorista a la que pertenecían planeaba atentar en España o en Marruecos estas Navidades.

Mustafá Farhaoui, arrestado el pasado viernes como presunto miembro de este grupo, ha prestado hoy declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que ha decretado su ingreso en prisión por pertenencia a organización terrorista. Farhaoui ha negado ser un terrorista, y sólo ha admitido conocer a los otros tres detenidos por mantener con ellos relaciones comerciales.

Bakkali y Douha sí han adtimido haber contactado con un checo que les propuso un "buen negocio". Uno de ellos dijo que tenía que ver con oro; el otro, las fuentes consultadas no han especificado cuál de ellos, habló de mercurio rojo. Se trata de una sustancia muy radiactiva desarrollada por científicos rusos durante la Guerra Fría precisamente para fabricar bombas sucias. El pasado mes de septiembre la policía británica detuvo en Londres a cuatro individuos que trataban de comprar mercurio rojo; un diario sensacionalista aseguró que un empresario saudí próximo a la red terrorista Al Qaeda estaba dispuesto a pagar 450.000 euros por un kilogramo de esta sustancia.