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Fallece a los 101 años Serrano Suñer, ministro de varias carteras durante la dictadura franquista

Fue ministro de Exteriores durante el primer gobierno de Franco y participó en las conversaciones con la Alemania nazi para una posible participación española en la guerra

Ramón Serrano Suñer, ex ministro de Interior y Asuntos Exteriores durante varios gobiernos de la dictadura franquista, ha fallecido hoy a los 101 años de edad en su casa de Madrid a causa de una afección respiratoria, han informado fuentes de la emisora de radio Intercontinental, cuya presidencia de honor ostentaba Serrano Suñer.

Nacido en Cartagena el 12 de diciembre de 1901, durante la segunda mitad de los años 20 conoció en Zaragoza al entonces director de la Academia General Militar, general Francisco Franco, así como a la cuñada de este último Zita Polo Martínez-Valdés, con quien contrajo matrimonio.

Tras la proclamación de la Segunda República, en 1933 se afilió al naciente partido democristiano Acción Popular, dirigido por el joven abogado José María Gil Robles y elemento principal de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), en cuya lista fue elegido diputado por Zaragoza en las elecciones generales de noviembre de ese año.

El comienzo de la guerra civil, en julio de 1936, le sorprendió en Madrid, donde a pesar de su condición de parlamentario fue encarcelado por las autoridades republicanas. Ramón Serrano Súñer salvó la vida gracias a la intervención en su favor del dirigente socialista Jerónimo Bugeda, afín al ministro Indalecio Prieto, quien logró que el diputado derechista fuera trasladado a un hospital, de donde se evadió el 20 de enero de 1937.

El 'cuñadísimo'

Un mes después, Serrano y su esposa llegaron a Salamanca, donde se encontraba el cuartel general de su cuñado el general Franco, proclamado cinco meses antes Jefe del Estado por los generales y coroneles rebeldes que en el verano de 1936 habían constituido la Junta de Defensa Nacional. A partir de ese momento y durante más de cinco años, Ramón Serrano Súñer se convirtió en uno de los más estrechos colaboradores políticos de Franco, condición que le valió el generalizado apodo de cuñadísimo. El 31 de enero de 1938 fue nombrado ministro del Interior en el primer gobierno formado por el general Francisco Franco, cargo que simultaneó con el de secretario del gabinete.

El encuentro con Hitler en Hendaya

El 16 de octubre de 1940 sustituyó en la cartera de Asuntos Exteriores al pro británico coronel Juan Beigbeder, apenas unos días antes de la entrevista que Franco y el dictador alemán, Adolf Hitler, mantuvieron en la estación de ferrocarril de Hendaya (Francia). Durante los meses siguientes, Serrano fue el interlocutor de las relaciones entre España y la Alemania nazi, encaminadas hasta febrero de 1941 a conseguir la participación española en la Segunda Guerra Mundial.

Considerado en esa época como proclive al Eje germano-italiano, Ramón Serrano Súñer mantendría durante el resto de su vida que se limitó a servir los intereses de España, en un momento en el que la opinión mayoritaria era que Alemania tenía ganada la guerra.

A pesar de ello y según su propio testimonio, fue él quien le dijo en persona a Adolf Hitler, durante una entrevista mantenida en el refugio alpino de Berteschgaden, que la difícil situación económica de España, debido a las pérdidas sufridas en casi tres años de guerra civil, le hacían imposible participar en la guerra mundial, para la cual sería más una carga que una ayuda para Alemania.

En 1945, al concluir la guerra mundial con la victoria aliada, escribió a Franco para aconsejarle la formación de un gobierno en el que hubiera personalidades independientes, como el filósofo Ortega y Gasset, el doctor Marañón y el catalanista Cambó, iniciativa que no fue aceptada por su cuñado. Dos años más tarde, en 1947, publicó el libro Desde Hendaya a Gibraltar, mutilado por la censura y en el que daba cuenta de su experiencia durante la guerra mundial.

Desde su salida del ministerio su actividad profesional estuvo centrada en la abogacía y la propiedad de la emisora madrileña Radio Intercontinental, aunque también participó en la dirección de otras sociedades, como FOCSA, de la que fue presidente entre 1974 y 1979.