Los envíos verdes se imponen

Los altos niveles de contaminación que generan los pedidos urgentes, hasta un kilo y medio de CO₂ por envío, está llevando a compradores y negocios a abastecerse por internet de una forma más comprometida con el medio ambiente

Los envíos verdes se imponen

Los altos niveles de contaminación que generan los pedidos urgentes, hasta un kilo y medio de CO₂ por envío, está llevando a compradores y negocios a abastecerse por internet de una forma más comprometida con el medio ambiente

¿Contamina más una compra tradicional o una por internet? La solución para muchos expertos es simple: una furgoneta que reparte a domicilio los paquetes que 30 personas han adquirido en línea es más sostenible que el desplazamiento de ida y vuelta de esos clientes a la tienda física. No obstante, los datos sobre la congestión del tráfico y la contaminación derivados en los últimos años del auge del comercio electrónico ponen en duda esa teoría. El World Economic Forum ya advirtió el año pasado en su estudio El futuro del ecosistema de la última milla que las emisiones crecerán hasta un 36% en la próxima década si este modelo de consumo no cambia.

¿Qué está impidiendo un comercio sostenible por internet? Los nuevos hábitos de consumo por la red: compras compulsivas y entregas en 24 horas, que provocan que las empresas de reparto, en lugar de sacar a las calles sus furgonetas llenas de paquetes, no puedan consolidar los pedidos, carguen a medias sus vehículos y tripliquen el número de rutas. El resultado: un mayor número de desplazamientos y más emisiones a la atmósfera.

Cambiar esa mentalidad del aquí y ahora es una razón de peso a la que muchos compradores y empresas se han aferrado el último año para luchar contra el impacto medioambiental que están generando las compras impacientes. Casi medio kilo menos de CO₂ emitido a la atmósfera por pedido marca la diferencia entre una persona que opta por un envío verde y otra que prefiere uno urgente, según datos elaborados por el Centro de Transporte y Logística del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Si además el comprador demanda un embalaje sostenible libre de plásticos o intenta disminuir las devoluciones, la huella de carbono de ese pedido se reduce aún más. ¿Cuáles son los pasos para lograr una compra sostenible por internet?

Primeros pasos: comprar varias cosas a la vez y el embalaje

Un pedido sostenible empieza en el mismo momento en el que llenamos nuestra cesta virtual. Del mismo modo que cuando vamos al supermercado aprovechamos para adquirir varias cosas a la vez, en las compras en línea reduciríamos nuestra huella de carbono si comprásemos varios productos en la misma tienda web y esperásemos a necesitar varios artículos para realizar un solo pedido. Con ello, el minorista o comerciante puede empaquetar todos los productos en una sola caja y tramitar todo en un mismo envío. Las compras llegarán en un solo viaje y las emisiones disminuirán considerablemente. “Nos hemos acostumbrado a tener las cosas al momento, pero no somos conscientes del impacto medioambiental que tiene esa impaciencia. Renunciar a la inmediatez permite a las empresas logísticas consolidar los envíos y lograr la máxima eficiencia de los vehículos”, explica Elena Fernández, subdirectora del Departamento de Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad de Correos. La especialista añade que igual de importante es pensar de dónde viene nuestro paquete: “Un envío que se recibe de otro país puede multiplicar por tres o por cuatro las emisiones de CO₂. Por eso es importante decantarse por el comercio local”.

El empaquetado de los productos representa un alto porcentaje de la huella de carbono que se genera por cada compra en internet, lo que ocasiona, a su vez, un incremento de residuos que dañan al medio ambiente. Diversos estudios apuntan a que el excesivo uso del plástico en ellos es uno de los principales responsables de la contaminación marina: hasta el 45% de ella corresponde a estos envoltorios, según datos del estudio Comercio electrónico basado en la cadena cerrada de suministro para el reciclaje de plástico, publicado en 2020 por el investigador Saikat Banerjee para la revista científica de la American Chemical Society. Por ello, el segundo paso para formalizar un pedido sostenible es elegir una tienda o empresa de transporte que utilice materiales reciclables para su embalaje.

La alternativa más sostenible es el embalaje elaborado a base de cartón reciclado y con poca tinta. Algunas empresas favorecen el consumo de estos servicios con iniciativas ecológicas. Correos, por ejemplo, destina dos céntimos para la reforestación y uno para la prevención de incendios por la compra de cada una de sus cajas sostenibles. “Llevamos 20 años con este proyecto. Aplicamos criterios de ecodiseño con materiales reciclados y tintas al agua”, explica Fernández. A través de este plan, bautizado como Línea Bosques, se han plantado más de 100.000 árboles y reforestado 270 hectáreas.

La revolución de los nuevos vehículos de reparto

Tras elegir el envoltorio del pedido, llega el momento crucial: aguantar la tentación y elegir la opción de entrega más lenta, normalmente entre dos y cinco días. Con esto, los comerciantes pueden maximizar la eficiencia agrupando y consolidando los pedidos. Las furgonetas viajarán llenas, realizarán menos trayectos y reducirán las emisiones de CO₂. Muchas compañías ya cuentan con una pestaña en su web donde el cliente, si la selecciona, elige que su pedido se tramite de forma sostenible, con un embalaje ecológico y con el trayecto de entrega que menos contaminación genere.

La piedra angular sobre la que en el último año han girado las empresas de reparto para ser más sostenibles ha sido la descarbonización del comercio electrónico, es decir, la modernización de sus flotas de reparto con vehículos eléctricos. Un objetivo que busca disipar las altas emisiones que se producen durante el último tramo del envío, conocido como la última milla. Elegir una empresa paquetera que utilice este tipo de transporte reduce un 26% su huella de carbono, según un estudio de la Universidad de Nimega (Países Bajos), conocida por sus trabajos académicos sobre movilidad verde en las grandes ciudades.

Las demandas de los clientes ante empresas que sean responsables con el medio ambiente es un factor que también está condicionando su consumo en línea. De hecho, el 79% de los compradores ha cambiado sus preferencias a la hora de decantarse por un negocio y no por otro a partir de su política ecológica, según datos de 2020 de la consultora tecnológica Capgemini. Una coyuntura que está llevando a muchas compañías a ejecutar mejoras digitales en su cadena logística que aporten un plus de sostenibilidad durante los repartos. Una de ellas es la incorporación de programas informáticos que, a través de algoritmos, mejoran las rutas de sus transportistas en tiempo real, con trayectos más cortos que reducen, a su vez, el tiempo de las entregas y que consumen menos combustible.

Entregar el paquete, el mayor reto

La entrega es el último y decisivo paso para que ese pedido cumpla con el cometido de ser sostenible. De nada sirve agrupar las compras, elegir un embalaje ecológico y esperar más la llegada del envío si, al final, el destinatario no está en casa para recibir el paquete. La horquilla de las entregas fallidas a domicilio va de entre el 10% y el 15%, según datos del informe El futuro de la logística de última milla elaborado por la consultora Deloitte. Lo que desemboca en que esa furgoneta tenga que realizar un segundo o tercer viaje para finalizar la entrega o que el cliente tenga que desplazarse, ida y vuelta, hasta un almacén para recoger su compra. En estos casos, las emisiones se multiplican por cuatro. Una de las soluciones que puede disminuir estas incidencias son los puntos alternativos de entrega, como los microhubs o las taquillas inteligentes.


Los microhubs son pequeños almacenes logísticos ubicados en los centros urbanos. Su misión es recibir durante la noche la mercancía de grandes camiones y furgonetas, ordenarla y repartirla al día siguiente a través de vehículos de menor tamaño y con rutas de entrega más eficientes y menos contaminantes, como las motos y patinetes eléctricos. También, al encontrarse en zonas urbanas, permite al comprador hacer un trayecto más corto para recoger su pedido. La suma de todo esto ayuda a que la congestión disminuya y mejore la movilidad en las ciudades. Esto último es relevante ya que, según estimaciones del estudio de Deloitte, la demanda de aparcamiento en las ciudades aumenta hasta un 70% durante el horario de comercio, lo que lleva a muchos transportistas a aparcar en doble fila y a dedicar menos tiempo a realizar las entregas.

Igual ocurre con las taquillas inteligentes, terminales de paquetería ubicadas en lugares públicos, empresas y comunidades de vecinos donde los compradores puede recoger sus pedidos o hacer devoluciones. Este modelo se traduce en una reducción de costes para las empresas de entre un 2% y un 12% y alivia la congestión del tráfico entre un 5% y un 18%, según el estudio de 2020 del World Economic Forum. Cambiar los hábitos de consumo y ser más pacientes es la base para lograr que la contaminación ambiental deje de ser un problema. Elena Fernández, subdirectora de Sostenibilidad de Correos, es tajante: “No todo es urgente, pero cuidar del planeta, sí”.

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