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BigBuy o cómo vender sin tener almacenes ni productos

La empresa libera a las tiendas de almacenes, embalajes y envíos gracias a las nuevas formas de pago y al auge del comercio electrónico

Víctor Amarnani y Salvador Esteve, co-consejeros delegados de BigBuy, en la sede de Moncada (Valencia). Mònica Torres

En el agitado mundo del comercio en línea, cada vez más vendedores ofertan productos que no tienen por qué empolvarse en un almacén. BigBuy se encarga de que, por ejemplo, una tienda en Barcelona pueda ofertar ventiladores de techo sin preocuparse por la logística o el inventario. Fundada en 2011 por Salvador Esteve y Víctor P. Amarnani, la empresa valenciana se ha labrado un nombre en el competitivo mercado europeo del dropshipping, un modelo de venta digital que elimina los intermediarios con entregas directas desde los almacenes, como los de BigBuy. La firma cerró recientemente una ronda de cuatro millones de euros para impulsar su crecimiento internacional de la mano de Zamit Capital, un vehículo de inversión de GVC Gaesco Alternative Investments.

“Cualquier persona puede abrir una tienda digital si cuenta con el respaldo de nuestro sistema”, resume Esteve en la sede principal de BigBuy, una nave de 17.000 metros cuadrados en el polígono industrial de Moncada (Valencia). El dropshipping floreció en Estados Unidos hace más de medio siglo, pero con el despegue de internet y el auge de las compras en línea ha cobrado popularidad, especialmente entre el público más joven. Se estima que el mercado global de este tipo de e-commerce está valorado en 330.000 millones de dólares (unos 280.000 millones de euros), una cifra que representa el 5% del comercio electrónico mundial, según Grand View Research.

En una larga sala de reuniones, donde un proyector dibuja una serie de diapositivas, Esteve cuenta que BigBuy se parece muy poco a lo que era en sus inicios. En 2011 este emprendedor dedicaba largas jornadas a dar vida a una plataforma digital llamada nilodudes.com, que promocionaba principalmente artilugios y regalos. La venta por internet era residual, recuerda, “la gente tenía miedo a ser estafada si metía los datos bancarios” y Amazon no había llegado a España. Para comprar en línea, los usuarios tenían que abrir cuenta en eBay porque la mayoría de marcas carecían de canales digitales de venta.

En este contexto y bajo un sistema de fabricación ágil y económico, China fue ganando terreno en la exportación de mercancías y BigBuy aprovechó para ofertar al por mayor todo tipo de equipos importados desde el país asiático: desde ventiladores de techo hasta freidoras de aire. La fórmula funcionó. Actualmente, la compañía, que cuenta con 180 trabajadores, distribuye cerca de 5.000 paquetes diarios desde los almacenes que gestiona en España y otros países europeos. La tecnología y los productos electrónicos se han convertido en las categorías más demandadas y las que vertebran gran parte del catálogo de la empresa. Esteve cuenta que el 85% de los pedidos se envían al norte de Europa, a países como Francia y Alemania. En 2024, BigBuy facturó 115 millones de euros, con beneficios de 2,3 millones.

Aunque no todos son envíos en BigBuy. La compañía se define como una firma tecnológica que, más allá del dropshipping, ofrece una serie de soluciones de software para que cualquier minorista pueda abrir su tienda en línea y conectarse de inmediato a un amplio catálogo. Con la reciente inyección de capital espera potenciar el uso de inteligencia artificial (IA) en las operaciones para agilizar su proyección internacional. El objetivo, explica Esteve, es evolucionar hacia una plataforma más sofisticada con proyectos centrados “en precios dinámicos, optimización de inventario y automatización de catálogo”. Hace apenas unos años, la IA, el big data y la nube eran ventajas optativas; hoy son la infraestructura mínima para competir, confiesa el empresario, quien suspira al ver la velocidad con la que avanza la tecnología en los últimos meses y admite que es difícil mantenerse al día.

Incontables islotes de paquetes son el paisaje habitual del amplio almacén, donde se pueden encontrar televisiones, piscinas inflables o accesorios para mascotas. En un paseo por las instalaciones, Esteve cuenta que el segundo frente abierto es la competencia. Los últimos años han estado marcados por el aterrizaje de Temu, la plataforma china de e-commerce que, según Esteve, ha sacudido el mercado digital europeo. El bazar digital asiático ha introducido un disruptivo modelo de negocio donde se suprimen los intermediarios —como BigBuy— porque las fábricas también venden directamente al consumidor. La estrategia se distingue por abaratar el precio de sus productos a través de la venta directa desde la fábrica, pero también gracias a generosas subvenciones en los productos, lo que “le proporciona una ventaja anticompetitiva frente a los vendedores europeos”, señala Esteve.

Un competidor temible

Sin embargo, el fundador acepta el reto operativo que plantea la presencia de la firma asiática. “Si viene a implantar un nuevo esquema de operaciones, tendremos que acostumbrarnos y plantearnos vender directamente desde las fábricas, con toda la revolución que implica en la logística”, declara. Los cambios de rumbo no asustan al empresario, quien recuerda que el sector ya cambió cuando Amazon llegó a España, cuando las redes sociales y los grandes minoristas —como Carrefour o El Corte Inglés— decidieron abrir sus canales digitales de venta y con todos los problemas que trajo la pandemia de la covid-19, que marcó un antes y después en el sector.

Esteve se mantiene, en general, muy optimista. Conoce bien los vaivenes del sector. Argumenta que la cultura de la compra en línea no ha alcanzado su techo en Europa y menos aún en España, donde las ventas suponen entre el 25% y 30% de las operaciones totales minoristas, según estimaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Cree que aún pueden crecer un 5% en los próximos años. Además, la aparición de nuevas formas de pago como la fragmentación en cuotas —que prometen empresas como Klarna o seQura— es otro factor que impulsará las ventas, explica Esteve. “Esto empujará el comercio en línea porque los consumidores ahora pueden comprar más, sin necesariamente tener más dinero”.

La nueva ronda de financiación también incluye el acceso a un nuevo catálogo de productos chinos “de alta calidad” que BigBuy empezará a exportar y a almacenar en Moncada muy pronto. El mundo de las compras en línea parece no tener un día de descanso, según el fundador de BigBuy, quien ha estudiado los pormenores del sector durante los últimos 15 años de su vida. “No se puede alcanzar la perfección en el comercio electrónico, pero sí correr lo suficiente para seguir compitiendo”, concluye.

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