RODRIGO RATO

La Audiencia Nacional ordena que Rodrigo Rato cumpla el resto de su condena en casa bajo control telemático

El juez sustenta su decisión en la reciente absolución del político en el ‘caso Bankia’, su buen comportamiento en prisión y que ha pagado la responsabilidad civil a la que fue condenado

Rodrigo Rato a su entrada en en la cárcel de Soto del Real en octubre de 2018.
Rodrigo Rato a su entrada en en la cárcel de Soto del Real en octubre de 2018.ULY MARTIN

Rodrigo Rato exvicepresidente del Gobierno y expresidente de Bankia, saldrá de prisión y cumplirá en su casa lo que le queda de condena por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid. El juez de Vigilancia Penitenciaria acordó este jueves su pase al tercer grado tras quedar absuelto en el juicio por la salida a bolsa de Bankia. El expolítico, como ya sucede con otros cinco condenados por las tarjetas opacas, estará controlado por una pulsera telemática. Rato, de 71 años, tiene pendiente otra causa judicial, en este caso por supuestos delitos relacionados con su patrimonio.

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El ex director gerente del FMI, una de las figuras con mayor proyección internacional de la política y la economía españolas, cumple una pena de cuatro años y medio de prisión. En febrero de 2017, la Audiencia Nacional le condenó por apropiación indebida en el caso de las tarjetas black de Caja Madrid, uno de los peores escándalos de la crisis financiera de comienzos de la década pasada. Él y otros 64 directivos y consejeros de la entidad gastaron 12,5 millones entre 2003 y 2012 con las tarjetas de crédito opacas al fisco que les fueron entregadas al margen de sus retribuciones mientras la caja se iba a la quiebra y era nacionalizada en la actual Bankia, un rescate que costó 22.424 millones de euros de dinero público.

El grueso del gasto ilegal con las tarjetas black se hizo entre 2003 y 2009, siendo presidente de Caja Madrid Miguel Blesa, que fue condenado a seis años de cárcel y que se quitó la vida el 19 de julio de 2017. Rato, según la sentencia, no hizo sino dar continuidad a una operativa fraudulenta.

El Tribunal Supremo confirmó la sentencia de las black, y el 25 de octubre de 2018, Rato ingresó en la prisión de Soto del Real. Sus últimas palabras públicas, justo antes de franquear los muros de la cárcel, fueron: “Quiero decir que acepto mis obligaciones con la sociedad, que asumo los errores que haya podido cometer. Pido perdón a la sociedad y a aquellas personas que se hayan podido sentir decepcionadas o afectadas”.

Rato asistió desde la cárcel a las sesiones de la otra gran causa judicial abierta contra él: la de la salida a bolsa de Bankia, que él pilotó. El martes, la Audiencia Nacional absolvió a los 34 acusados, lo que ha despejado en gran medida el horizonte penitenciario del que fue estandarte económico del Partido Popular durante el aznarismo.

La defensa de Rato había solicitado su pase al tercer grado, del que ya disfrutaban algunos otros condenados del caso de las tarjetas opacas. Sin embargo, en mayo, Instituciones Penitenciarias denegó este beneficio, entre otros motivos porque todavía estaba pendiente la sentencia de la salida a bolsa de Bankia, por la que la Fiscalía reclamaba para Rato ocho años y medio de prisión por estafa y falsedad contable.

Los abogados del expolítico recurrieron la decisión de Prisiones y, este jueves, el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, les dio la razón. El magistrado decretó a mediodía el pase de Rato al tercer grado y ordenó que, como al resto de condenados por las black, se le someta a control telemático con una pulsera electrónica o con llamadas telefónicas aleatorias a su domicilio. La decisión implica que el antiguo banquero cumplirá el resto de la condena que le queda en su casa y no tendrá que volver a prisión a dormir ningún día de la semana. Rato cumple la mitad de la condena el próximo 21 de enero y la habrá extinguido el 21 de abril de 2023.

De Castro entiende que en el caso del exdirector gerente del FMI existen motivos para la concesión: ha disfrutado de permisos de salida (tres de seis días cada uno hasta ahora) sin incidencia alguna; su pronóstico de reincidencia es bajo tanto por su actividad profesional como por la edad (71 años); y ha satisfecho íntegramente la responsabilidad civil en el caso de las black, un elemento que el magistrado considera de “especial relevancia” al estar condenado por un delito económico. El magistrado también tiene en cuenta que Rato pidió perdón “de forma pública y notoria antes de su inmediato ingreso en prisión” por esa causa.

El juez recalca, asimismo, que los otros 14 condenados por las tarjetas black que ingresaron en prisión se encuentran ya clasificados en tercer grado o, incluso, han accedido a la libertad condicional. Según confirman fuentes penitenciarias, en esta última situación se encuentran nueve de ellos al cumplir los tres requisitos que fija el Código Penal: tener tres cuartas partes de la pena, estar clasificados previamente en tercer grado y haber mostrado buena conducta en prisión. Los otros cinco condenados —Francisco Baquero, Estanislao Rodríguez-Ponga, Antonio Romero Lázaro, Jorge Gómez Moreno y José Antonio Moral Santín— llevan tiempo disfrutando de la situación que a partir de ahora tendrá el exvicepresidente: cumplen la pena en sus domicilios bajo control telemático.

El juez rechaza los motivos esgrimidos por Instituciones Penitenciarias para mantener a Rato en prisión. En concreto desestima que exista alarma social y cree que la existencia de otra causa pendiente, como es la que se sigue en un juzgado de Madrid por su supuesto enriquecimiento ilícito mientras estuvo al frente de Bankia, y que aún está en fase de instrucción, no puede “convertirse en una losa” que le impida acceder a la semilibertad.

El tercer grado de Rato será efectivo una vez la Junta de Tratamiento de la cárcel de Soto del Real (Madrid) fije el centro penitenciario del que pasará a depender a partir de ahora, previsiblemente un Centro de Inserción Social (CIS), y el plan de ejecución de lo que le resta de pena. La decisión del juez aún es recurrible por la Fiscalía –que se opuso a la concesión del tercer grado– ante el tribunal de la Audiencia Nacional que le condenó por las tarjetas black. Sin embargo, el juez recuerda en el auto que ese recurso no suspende la aplicación de la medida, ya que la condena de Rato es inferior a los cinco años.

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