El BCE mejora su previsión de PIB este año, pero anticipa un rebote ligeramente más débil en 2021

La economía se desplomará un 7,2% en 2020 si hay un remedio médico pronto y hasta un 10% si hay más confinamientos. Su escenario base es un batacazo del 8%, siete décimas menos de lo previsto en junio

Dos personas pasean frente a un símbolo del euro cerca del cuartel general del BCE, en Fráncfort. En vídeo, el BCE revisa sus proyecciones para 2020, 2021 y 2022.(FOTO: AFP | VÍDEO: EUROPA PRESS)

Algo menos pesimista este año, algo menos optimista el próximo. El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado este jueves al alza su previsión económica de la zona euro este año (el batacazo será del 8% en el escenario base, siete décimas menos de caída de lo proyectado en junio) y también ligeramente a la baja su previsión de rebote en 2021 (el 5,2% previsto en junio se queda ahora en un 5%). El bloque de la moneda única tendrá que esperar al menos hasta finales de 2022 o incluso 2023 para recuperar todo lo retrocedido en una pandemia que ha hecho estragos a las principales economías comunitarias.

A poco más de tres meses de que eche el cierre el año más convulso en décadas, sin embargo, el 8% de caída en 2020 aún no puede darse ni mucho menos como definitivo. Los economistas del Eurobanco abren, de hecho, dos escenarios diametralmente opuestos en función de lo que ocurra en las próximas semanas: en el más optimista, con una solución médica para la covid-19 —bien en forma de tratamiento efectivo contra los síntomas, bien en forma de vacuna—, el PIB se hundiría un 7,2%; en el más pesimista, con rebrotes que obliguen a nuevos confinamientos, el hundimiento se profundizará hasta el entorno del 10% del PIB. En cualquiera de los dos caminos la inflación seguirá bajo mínimos tanto este año como los dos siguientes: un choque que, como señala Konstantin Veit, de Pimco, la mayor gestora de bonos del mundo, “aún no ha sido suficientemente compensado” por la política monetaria.

“La fuerza de la recuperación sigue sometida a una gran incertidumbre", afirmó la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una rueda de prensa en la que mantuvo la artillería monetaria desplegada hasta ahora para contener la crisis. “[El rebote] depende en gran medida de la evolución futura de la pandemia”. El paulatino regreso a la vida de la economía ya está en marcha: tras el varapalo sufrido entre abril y junio, especialmente fuerte en los países del sur, con España a la cabeza, la jefa del instituto emisor ve con optimismo unos datos que “permiten esperar un fuerte repunte del PIB en el tercer trimestre" pero que ni mucho menos servirá para recuperar todo lo desandado en los meses precedentes.

Todo, además, queda sujeto a la propia evolución sanitaria de la pandemia, con un incremento notable de los casos en las últimas semanas que constituyen, a juicio de Lagarde, “un mayor viento de cara” para la economía europea. Y de lo que haga el euro, tras una apreciación sostenida incluso desde antes de que llegaran las curvas al discurrir de la economía mundial y que complica algo más las cosas: una moneda fuerte pone las cosas difíciles a los exportadores (cuyos productos se encarecen artificialmente) y también a los productores comunitarios (que ven crecer su competencia con bienes importados mucho más baratos). Este punto, ha reconocido la presidenta del BCE, fue objeto de acalorado debate en la junta de Gobierno del Eurobanco. “Es algo que habrá que vigilar”, ha dicho, fiel al estilo lacónico de los banqueros centrales.

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