LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El comercio reclama libertad de horarios y evitar que la salida a la crisis se convierta en “un infierno fiscal”

Representantes del sector alertan de que la supervivencia de las empresas es clave para mantener el empleo en un foro empresarial organizado por CEOE

El presidente de CEOE, Antonio Garamendi (izquierda), y el presidente de Puig, Marc Puig, este lunes en Madrid.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi (izquierda), y el presidente de Puig, Marc Puig, este lunes en Madrid.

Salvar empresas para salvar empleos. Es la fórmula que todos los representantes del sector del comercio han repetido durante un foro empresarial organizado por la patronal CEOE, que ha dedicado la primera parte de este lunes a ese sector. Para ello, los portavoces empresariales han coincidido en la necesidad de una mayor colaboración público-privada y han mostrado su rechazo a aumentos impositivos y a otras propuestas políticas que podrían convertir la economía “en un infierno fiscal y legislativo”. Ante la presión cada vez mayor del comercio electrónico, algunos también han reclamado acuerdos que permitan a las tiendas físicas abrir más días al año, algo que consideran fundamental para mitigar la brutal caída de ventas y facturación que esperan en este 2020.

“Muchas empresas no saldrán adelante después de esta crisis, pero lo importante es canalizar todos los mecanismos para que el máximo posible de empresas puedan subsistir”, ha señalado Marc Puig, presidente ejecutivo del grupo perfumero Puig. En la apertura de la jornada, después de que el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, recordara la importancia del sector comercial en la economía española -13% del PIB y 17% del empleo-, Puig ha sido el primero en plantear sus demandas a la clase política y al conjunto de la sociedad española. “Ningún Gobierno estaba preparado” para la crisis del coronavirus, ha dicho, y “la contención del virus ha sido exitosa”. Pero también ha alertado de que “es crítico” evitar las recaídas y ha pedido al Ejecutivo que aprenda “de los que han encontrado un camino como Alemania, Austria, Francia o, en menor medida, Italia”.

En ese sentido, Puig ha rescatado la propuesta del Instituto de Empresa Familiar, organización de la que recientemente ha sido nombrado presidente, para pedir que se nombre “un ministro con poderes que se rodee de los mejores, que incluya al tejido empresarial y que sea el que diseñe un plan de salida de la crisis que se nutra de las conclusiones de la comisión parlamentaria para la reconstrucción”. A la oposición le ha recordado que “en momentos de crisis como estos, la sociedad demanda a sus políticos que remen en la misma dirección”. Y al conjunto de la sociedad española le ha dicho que “por muchos recursos que lleguen de Europa o por mucho que se suban los impuestos”, no se podrá mantener el Estado de Bienestar como el actual sin “evitar destruir el máximo número de empresas posible”.

Puig también ha tenido un mensaje para el resto de empresarios, al recordar que ya la crisis de 2008 puso en entredicho el modelo capitalista y que, precisamente por ello, el pasado verano las grandes compañías de EE UU apostaron por desterrar el dogma del economista Milton Friedman de que el objetivo principal de las empresas es dar beneficios a sus accionistas. “La empresa debe crear simultáneamente prosperidad económica y valor social. Incentivemos que esos cambios se produzcan”, ha pedido el empresario catalán.

Abrir tiendas los festivos

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), Alfonso Merry del Val, ha solicitado en la cumbre de empresarios un “gran compromiso nacional” para dinamizar el consumo y crear empleo tras la crisis del coronavirus. “Desde Anged demandamos un gran compromiso nacional para impulsar y recuperar el optimismo y la confianza, el consumo de los hogares y la seguridad del turismo. Somos conscientes de que el empleo es un factor decisivo para recuperar el consumo. No podemos convertir nuestra economía en un infierno fiscal y legislativo”, ha apuntado el directivo durante su participación en la cumbre empresarial organizada por la CEOE.

Merry del Val ha lamentado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez todavía no haya trazado un plan “concreto y claro” para la reconstrucción y ha advertido de que esta indefinición tendrá un coste para la confianza y la seguridad jurídica, además de cuestionar consensos básicos, así como la propia imagen de España. La patronal de la gran distribución ha subrayado que la situación del comercio es “crítica”. “Según el último informe de la OCDE, durante el estado de alarma y la desescalada, el comercio ha restado 9,5 puntos al PIB. En el mejor de los escenarios, en 2020 el comercio perderá unos 30.000 millones de facturación, sobre todo, en categorías de no alimentación donde la caída de las ventas ha superado el 50%”, ha explicado.

Para sobreponerse a esa situación, el presidente de la patronal que agrupa a gigantes del sector como El Corte Inglés, Carrefour o Ikea, ha insistido en una fórmula que vienen reclamando desde la declaración del estado de alarma: la apertura del comercio en domingos y festivos. Si a los cierres habituales del año se suman los 91 días en que el comercio, excluido el de productos básicos, no ha operado por el coronavirus, eso significa que las tiendas tendrán la persiana bajada aproximadamente un tercio de 2020, ha reflexionado Merry del Val. “Tenemos que tomar medidas excepcionales para recuperar, aunque sea en parte, esta pérdida ingente de actividad y empleo que repercute directamente también en nuestra industria. Por ello, es razonable impulsar un gran pacto para ampliar horarios de apertura a domingos y festivos durante 2020”, ha demandado. A la vez, ha recordado que “el Gobierno debe asumir su único rol: facilitar y promover acuerdos sociales amplios y generosos” y ha mostrado, si aludir directamente, su rechazo a la derogación de la reforma laboral: “No es momento de contrarreformas, sino de medidas excepcionales que ayuden a empresas y trabajadores a adaptarse a la nueva realidad”.

La petición de más aperturas, ha añadido el portavoz de la patronal del gran comercio, es imprescindible además para garantizar “las mismas reglas” en el comercio físico y en línea. “Si el comercio no abre, el consumidor comprará cada vez más por Internet, como ha hecho masivamente durante la pandemia. Debemos competir todos con las mismas reglas y ofrecer oportunidades a todo el comercio”, ha señalado. En esa visión ha coincidido el presidente de ACES (Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados), Aurelio del Pino. “Hay que avanzar en la liberalización de horarios comerciales y eliminar cargas en la apertura de nuevos establecimientos para que el comercio físico pueda competir en igualdad”, ha argumentado Del Pino. Además, el presidente de ACES ha destacado la necesidad de contar con un convenio sectorial estatal en el sector que aporte mayor estabilidad y seguridad a las empresas.

Una tendencia imparable

De comercio electrónico también ha hablado Fuencisla Clemares, directora general de Google España. Clemares ha afirmado que la digitalización debe ser “la espina dorsal” del comercio para ser competitivo en el futuro. “Las tendencias de crecimiento del comercio electrónico van a seguir y se van a consolidar, y esperamos que de aquí a tres años represente el 20% del total del sector”, ha afirmado Clemares en su intervención. En su opinión, gracias a Internet el comercio podrá llegar a clientes potenciales de todo el mundo de una forma “más rápida, con menos riesgos y con unos costes mucho más bajos”. “Los consumidores no entienden de fronteras, la realidad es que se mueven en el ecosistema digital y buscan el mejor producto, con la mejor calidad y al mejor precio”, ha señalado. “Realmente no hay marcha atrás, sin duda la covid-19 ha transformado nuestra relación con el comercio”, ha afirmado Clemares, quien ha estimado que “es fundamental que el Gobierno desarrolle programas de apoyo a las pymes para facilitar accesos a los recursos que necesitan para acelerar la digitalización en el corto y medio plazo”.

Pedro Campo, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), ha destacado que la digitalización del sector no solo en necesaria para usarla como canal de venta, sino también para implementar herramientas de gestión empresarial. Entre otras medidas, Campo ha reclamado apoyo fiscal y financiero que garantice liquidez a las compañías, mediante líneas de crédito que no requieran aportar garantías ni generen intereses de demora. También ha pedido que las empresas puedan deducirse los gastos ocasionados por la compra de guantes, mascarillas y otros EPI. Desde el punto de vista laboral, la propuesta de la CEC es que se posibiliten nuevos ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) en función de cómo evolucione el desconfinamiento y que se facilite la realización de test rápidos masivos a los empleados en aquellos subsectores que los requieran.

“España vende poco y vende mal. Nuestra cuota de mercado global sigue siendo muy baja en comparación con Europa”, ha arrancado en tono crítico Antonio Garrigues Walker, presidente de la Asedas (Asociación española de distribuidores, autoservicios y supermercados). Garrigues Walker ha señalado a la cuota de ventas en el exterior como uno de los talones de Aquiles del comercio y ha apuntado particularmente a la poca penetración en el mercado asiático. “Si no vendemos bien, no vamos a ser nunca un país influyente ni a tener el protagonismo que tienen otros países”, ha asegurado. De ahí, ha argumentado, que el Gobierno “tiene que comprometerse” a una mayor colaboración, algo que en lo que España no se puede comparar a su juicio con Alemania, Francia o Italia. “La relación de la política con la economía tiene que ser mucho más fuerte”, ha concluido.

Unos meses clave para las consultoras

Tras la mesa dedicada al comercio, la sexta jornada de la cumbre empresarial de la CEOE ha convocado también a las firmas de asesoramiento y estrategia. Federico Linares, presidente de EY España, ha apuntado a “digitalización y fiscalidad” como puntos calientes de una reactivación económica. Se trata, ha añadido, de “pilares para la reconstrucción para las próximas 10 semanas, los próximos 10 meses y los próximos 10 años”. En el primer aspecto ha pedido a España que aspire “al liderazgo digital de Europa”. Sobre el segundo, ha afirmado que “las crisis no se financian con impuestos, se financian con deuda”. El presidente de Accenture España, Portugal e Israel, Domingo Mirón, ha coincidido en que “las tecnologías digitales, y su capacidad de escalar, han solucionado muchos de los problemas extraordinarios que se han vivido durante la pandemia, confirmando que son uno de los pilares para construir la nueva economía”.

Por su parte, Fernando Ruiz, presidente de Deloitte España, ha pedido que la recuperación “no genere desigualdad entre las personas ni entre los países”. España, ha recordado, está dedicando a la recuperación “un 11% del PIB (...) casi un 10% a través de avales y garantías y solo un 1,2% del PIB a fondos que no necesitan devolución”. ”Estamos a la cola de ayudas a las empresas”, ha asegurado. Cerrando esa mesa, Gonzalo Sánchez, presidente de PWC España, ha advertido que la manera de salir de la crisis será clave: “En los próximos meses nos jugamos los próximos 20 años”, ha afirmado. “Nunca en la historia se ha producido un plan de inversión pública como el propuesto por la Unión Europea”, ha continuado Sánchez, quien ha reclamado “empezar ya a desarrollar proyectos competitivos para optar a los fondos europeos” del plan de recuperación.

10.000 millones de vacunas

La tercera y última mesa de la jornada se ha dedicado a la sanidad. Carlos Rus, presidente de ASPE, organización que representa a 1.300 entidades sanitarias privadas, ha reivindicado a “la sanidad privada como parte relevante del sistema nacional de salud”. ”Somos el fruto de la libertad de elección que tienen los ciudadanos”, ha afirmado Rus, quien ha señalado que los centros privados “han atendido al 14% de los pacientes en UCI durante la crisis”. Para Juan López Belmonte, consejero delegado de Laboratorios Farmacéuticos Rovi, “la industria farmacéutica pide una estrategia de país a medio y largo plazo”. El directivo ha señalado que se avecina “un momento histórico donde se va a traer mucha producción a España” y “va a haber una pelea brutal por cada euro de inversión”. “Por una vez tenemos que tener la ambición de salir ganadores”, ha añadido, por lo que ha pedido apoyo institucional y seguridad jurídica.

El presidente de la organización Farmaindustria, Martín Sellés, ha relatado que su objetivo en la epidemia ha sido “asegurar un abastecimiento adecuado” de los medicamentos, algo que se ha conseguido y ha evitado un “colapso” mayor en los hospitales. Sellés ha destacado que en los últimos tres meses en España se han llevado a cabo “90 ensayos clínicos, el país que más ha realizado de Europa” lo que ayudará en el próximo otoño a saber “cuál es el mejor tratamiento para los pacientes infectados por la covid-19”. El presidente de Farmaindustria también ha mostrado orgullo por las compañías que están investigando para el desarrollo de vacunas y que tienen capacidad para producirlas a gran escalas. “El segundo reto no es menor: es producir miles de millones de dosis de esa vacuna”, ha dicho Sellés, ya que ha calculado que harán falta “más de 10.000 millones” porque “probablemente cada ciudadano va a necesitar dos dosis”.

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