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Impresoras que hacen sonreír a la infancia

Los equipos 3D de Navantia en su astillero de Puerto Real (Cádiz) participan en un proyecto de desarrollo e investigación de productos para ortopedia y traumatología infantil. Una iniciativa con impacto social que facilita la vida de los pacientes más jóvenes

Impresoras que hacen sonreír a la infancia

¿Qué tiene que ver un portaaviones o un submarino con la traumatología infantil? La respuesta está en la impresión 3D o fabricación aditiva. Esta tecnología permite numerosas aplicaciones en multitud de sectores industriales, entre ellos el ámbito sanitario. La impresión tridimensional ayuda, por ejemplo, a la personalización de dispositivos ortopédicos que ayudan a mejorar el bienestar de los pacientes tras ser sometidos a una intervención quirúrgica. Lamentablemente, la ortopedia tradicional no ofrece una respuesta a la actual demanda, una carencia que se agrava en el caso de los pacientes infantiles con problemas ortopédicos que requieren cirugía. Pero esta situación puede cambiar con el desarrollo de productos fabricados (y personalizados) mediante impresoras 3D.

En este contexto se enmarca el proyecto Hospital 3D, en el que la empresa de diseño y construcción naval Navantia juega un papel fundamental. Para hacerlo realidad, la compañía utiliza parcialmente sus equipos de impresión en tres dimensiones instalados en el Centro de Excelencia de Fabricación Aditiva (CEFAN), ubicado en el Astillero Bahía de Cádiz, en la localidad de Puerto Real. El CEFAN, además de contar con una impresora 3D de gran volumen, dispone de equipamiento adicional de fabricación aditiva, simulación, escaneado 3D, posprocesado, etc. Todo ello facilita el desarrollo y la investigación de productos para ortopedia y traumatología infantil. La participación de Navantia en el proyecto Hospital 3D se sitúa entre las acciones de RSC emprendidas por la compañía, cuyo objetivo es alinear su estrategia corporativa con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El proyecto 'Hospital 3D' pone las impresoras de la compañía al servicio de las necesidades ortopédicas de la infancia.

La tecnología 3D forma parte del programa Astillero 4.0 de Navantia, uno de los pilares del plan estratégico pilotado por Javier Romero, su director de Estrategia. De hecho, Navantia es uno de los primeros astilleros del mundo que está instalando piezas en barcos desarrolladas a partir de impresiones tridimensionales. La fabricación aditiva y los materiales avanzados son dos de los grupos de tecnologías integradas concepto Astillero 4.0 que desde el año 2015 impulsa Navantia. En paralelo, se han producido avances en la aplicación de estas tecnologías para la evolución de productos para el sector naval.

Diseño de nuevas prótesis

El Hospital Puerta del Mar (Cádiz) y el Virgen del Rocío (Sevilla) participan en la iniciativa Hospital 3D en la que también está involucrado el grupo Innanomat, que se encarga de la selección de materiales y el desarrollo de diseños que permitirán la creación de prototipos y productos útiles mediante impresión en tres dimensiones. A través de la plataforma Precipita, creada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se puede ayudar a financiar este proyecto.

“El uso de este equipo de fabricación aditiva permitirá, por ejemplo, el diseño y desarrollo de dispositivos para la colocación de enyesados pelvipédicos en niños para los hospitales que colaboran con este proyecto”, avanza Francisco Abad, responsable de Astillero 4.0 Navantia Bahía de Cádiz. Si los resultados son buenos, el plan podría extenderse a otros centros del sistema sanitario público de Andalucía.

Impresoras que hacen sonreír a la infancia

La personalización de los productos de ortopedia requiere de un sistema de fabricación que permita flexibilidad, rapidez, la obtención de una única pieza o serie corta y un coste lo más bajo posible. Los métodos tradicionales de fabricación no son adecuados, sobre todo por este último factor: hace falta fabricar una serie grande de productos para que estos tengan un precio competitivo. La impresión 3D aparece como una posible respuesta a todas estas necesidades. No solamente permite la personalización de las prótesis, sino que, además, es menos contaminante y, por lo tanto, más sostenible.

Pero hay más ventajas. Este proyecto mejora la calidad de vida de los pacientes infantiles, tanto en los procesos operatorios como en su día a día posterior, y del propio personal sanitario, ya que facilita su ergonomía y aumenta su motivación laboral. Además, contribuye a la eficiencia de la sanidad pública y a reducir el coste, lo cual se refleja en una mayor calidad de la atención sanitaria.

Hacia un futuro repositorio

Si el proyecto triunfa, puede ayudar a sentar las bases de un futuro repositorio nacional de productos médicos al que accederían investigadores, médicos e ingenieros que trabajen en el sector. Estos profesionales podrían subir los ficheros correspondientes a sus productos desarrollados y compartir la información. De esa manera, cualquier hospital público que necesitara un producto tendría la posibilidad de acceder a dicho repositorio e imprimirlo.

La iniciativa de Navantia permitirá personalizar difíciles productos de ortopedia al precio más bajo.

Otro de los beneficios es que si se consigue realizar productos exitosos a bajo coste, estos podrían emplearse tanto en hospitales españoles como en centros hospitalarios de países en vías en desarrollo, donde no es posible adquirir equipamiento médico de última generación por su elevado precio. En definitiva, multitud de ventajas que repercuten a favor de toda la sociedad.

Movilidad sostenible y reforestación de un monte

Los trabajadores de Navantia de Ferrol, Cartagena, Cádiz y Madrid también han participado este año en distintas actividades relacionadas con la responsabilidad social. El pasado mes de septiembre, la compañía incentivó la movilidad sostenible entre su plantilla. Durante un mes casi cien empleados de Navantia acudieron a su puesto de trabajo sin utilizar sus vehículos privados. Las alternativas fueron muy diversas: a pie, en bicicleta, en coche compartido, en transporte público, en autobús… En total, recorrieron 22.108 kilómetros de manera sostenible. O lo que es lo mismo, dejaron de emitir 4.809 kilos de CO2 a la atmósfera. En este reto, en el que participaron más de 20 empresas, Navantia fue la tercera mejor valorada por su contribución a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por su parte, un grupo de trabajadores del astillero de Cartagena y sus familias se involucraron en la reforestación del Monte Roldán. Para ello, se dedicaron a localizar y rehabilitar los senderos que atraviesan el paraje. Caminos utilizados por senderistas y ciclistas, quienes erosionan el suelo y acaban con especies de plantas autóctonas, algunas incluso protegidas, como sucede con el ciprés de Cartagena.

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