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Las finanzas sostenibles, cada vez más cerca

Conscientes de su importancia para impulsar la sostenibilidad y frenar el cambio climático, BBVA se une a otras 27 entidades bancarias de todo el mundo en la puesta de largo de los Principios de Banca Responsable conjuntamente con la ONU

El edificio La Vela, sede de la Ciudad BBVA en Madrid, diseñado para minimizar el consumo energético. Ampliar foto
El edificio La Vela, sede de la Ciudad BBVA en Madrid, diseñado para minimizar el consumo energético.

Este 2018 ha supuesto un paso importante para BBVA en materia de responsabilidad social. Si en febrero anunciaban su Compromiso 2025, una estrategia de ocho años para luchar contra el cambio climático y avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), este 26 de noviembre la entidad se sumaba en París, junto a otros 27 grandes bancos de todo el mundo, a la puesta de largo de los denominados Principios globales de Banca Responsable, dentro de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el medioambiente (UNEP FI).

Estos principios son el marco de referencia en materia de sostenibilidad, delimitan y establecen las directrices de implantación para la banca, incluidas las mecánicas de fijación de objetivos y de elaboración y difusión de informes. Desde el alineamiento con los ODS y el Acuerdo de París a la gestión de impactos y relación responsable con los clientes. Sin olvidarse de la transparencia, la rendición de cuentas a clientes y accionistas y de su revisión periódica tanto de forma individual como colectiva.

La entidad ha marcado sus prioridades de cara a su Compromiso 2025. Se trata de una estrategia dividida en tres ejes: financiar, gestionar e involucrar. El primer capítulo contará con la movilización de 100.000 millones de euros destinados a financiación verde, infraestructuras sostenibles, emprendimiento social e inclusión financiera. El segundo buscará que los esfuerzos del banco contribuyan a mantener el calentamiento global por debajo de 2°C (tal como estipula el Acuerdo de París) con iniciativas como que el 70% de la energía contratada a partir de 2025 proceda de fuentes renovables -(de hecho, en España, el 100% de la energía que les surte ya tiene origen verde) o reducir un 68% en este periodo sus emisiones directas de CO2 con respecto a 2015. Por último, involucrar a grupos de interés e instituciones culturales y gubernamentales para contribuir a la educación financiera y el desarrollo de este nuevo modelo.

Se movilizarán 100.000 millones de euros para luchar contra el cambio climático hasta 2025

El 70% de la energía contratada a partir de 2025 procederá de fuentes renovables

Antes de 2025 reducirán un 68% las emisiones directas de CO2 (con respecto a 2015)

“Queremos construir una coalición global para servir mejor a la sociedad. Los Principios son el camino a seguir y animamos a todos los bancos a que se unan. Lo que realmente importa no es en qué punto se encuentran en su camino hacia la sostenibilidad, sino su compromiso con una agenda común. El futuro de las finanzas es financiar pensando en el futuro”, expone el consejero delegado.

Otro hito para ahondar en esta senda se alcanzó el pasado mes de mayo, cuando BBVA sacó al mercado el bono verde de mayor importe (1.000 millones de euros) realizado hasta la fecha por una entidad financiera de la eurozona. El propósito de esta emisión de deuda es ayudar a financiar proyectos que contribuyan a la protección del medioambiente en energías renovables, la eficiencia energética, la gestión de residuos, el tratamiento del agua o el acceso a necesidades esenciales y servicios como vivienda o finanzas inclusivas. “Los bancos deben ser organizaciones cuyo objetivo responda a crear un impacto positivo en la vida de las personas. El propósito de BBVA es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era”, ahonda Carlos Torres Vila.

“Los bancos deben perseguir crear un impacto positivo en la vida de las personas. el propósito de bbva es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era”. Carlos Torres Vila (consejero delegado de BBVA)

Además, la entidad se ha incorporado al Dow Jones Sustainability Index (DJSI), índice de referencia que mide el desempeño de cerca de 3.400 empresas cotizadas en materia ambiental, social y de gobierno corporativo. De gran importancia es también la labor que desempeña la Fundación Microfinanzas BBVA, una entidad constituida en 2007, para promover el desarrollo económico y social, sostenible e inclusivo, de emprendedores que invierte en la creación y consolidación de entidades microfinancieras en América Latina, cuyos beneficios se reinvierten en la propia actividad de la Fundación, sin ningún retorno financiero para BBVA. Desde su creación, las entidades de esta Fundación han entregado un volumen de créditos de 11.526 millones de dólares a más de cinco millones de emprendedores de bajos recursos. Así, se ha convertido en una de las iniciativas filantrópicas con mayor impacto social y en el primer operador con metodología individual en una de las regiones más desiguales del planeta.

El presidente de BBVA, Francisco González, en el Foro de Finanzas Sostenibles.
El presidente de BBVA, Francisco González, en el Foro de Finanzas Sostenibles.

“Estamos redefiniendo cómo hacemos banca. Nuestras sociedades encaran retos de gran calado en distintos ámbitos. Es imprescindible sumar esfuerzos de todas las partes implicadas, y las entidades juegan un papel clave en la sostenibilidad del planeta. Esta es la razón de la creciente importancia de la financiación sostenible en la agenda global”, señala Carlos Torres Vila.

El compromiso 2025 es el plan de bbva para luchar contra el cambio climático y avanzar en los ODS

El consejero delegado de la entidad, Carlos Torres Vila, en una visita a emprendedores financiados por la Fundación Microfinanzas BBVA en Bogotá (Colombia).
El consejero delegado de la entidad, Carlos Torres Vila, en una visita a emprendedores financiados por la Fundación Microfinanzas BBVA en Bogotá (Colombia).

Una transformación de largo recorrido que, dicho sea de paso, no solo depende de los bancos, sino de la implicación que estén dispuestos a adquirir sus clientes. Cada vez más economistas de todo el mundo, empezando por la académica británica Kate Raworth, autora del libro Doughnut Economics, se hacen la misma pregunta: ¿qué pasaría si la ciudadanía se organizase para exigir respuestas no solo sobre la rentabilidad de un producto financiero, sino sobre el impacto que va a tener esa inversión en el mundo? Probablemente, el nuevo y necesario escenario en el que se alinean intereses sociales y económicos se instalaría más rápido.

Impulsando el crecimiento sostenible en América Latina

BBVA firmó en abril con Iberdrola un préstamo bancario verde por un importe de 400 millones de dólares, el primero de este tipo formalizado en la región. En el acuerdo participaron 10 bancos (BBVA actuó como agente administrativo y BBVA Bancomer como coordinador global y agente verde). Los fondos se destinaron íntegramente a refinanciar la construcción de tres parques eólicos en México. Posteriormente, en el mes de junio, se cerró una operación similar, aunque todavía más ambiciosa, en EE UU. En este caso con AVANGRID, la filial americana de Iberdrola, y por valor de un importe total de 2.500 millones de dólares que se emplearán en la innovación y desarrollo de energías limpias. Y ahí no acaba la cosa. En cuanto a Europa, a comienzos de noviembre se anunciaban nuevos acuerdos de financiación sostenible en Italia por valor de 3.200 millones con la compañía de gas SNAM. “Los bancos somos una pieza clave para el desarrollo sostenible, porque somos los que podemos canalizar fondos para financiar proyectos”, señala Carlos Torres Vila, consejero delegado de BBVA.

Esta noticia, patrocinada por BBVA, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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