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“Sin los dos grandes bancos, la crisis no hubiera terminado”, defiende la patronal bancaria

José María Roldán recibe críticas en el Congreso por su condición de ex director general de Regulación del Banco de España y actual presidente de la patronal bancaria

El ex Director General de Regulación del Banco de España, José María Roldán, en el Congreso.
El ex Director General de Regulación del Banco de España, José María Roldán, en el Congreso. EFE

José María Roldán, actual presidente de la Asociación Española de Banca, (AEB), acudió al Congreso como ex director general de Regulación del Banco de España para hablar de la crisis financiera. En su comparecencia intercaló ambos cargos: como regulador defendió que no pudo evitar la crisis y luego afirmó que sin los dos grandes bancos, la crisis habría sido “más intensa y dolorosa y probablemente aún no la habríamos superado”. Todos los grupos criticaron su conflicto de interés por regular a los bancos y luego defenderlos y Roldán dijo que cumple la ley que redacta el Parlamento.

Roldán fue director general de Regulación del Banco de España desde 2000 a octubre de 2013, antes de llegar a la AEB, en abril de 2014, a trabajar a sueldo de los que había regulado. Es decir, este ejecutivo vivió la bonanza, la crisis y los rescates. Roldán defendió su actuación y se refugió en que la normativa europea y la internacional no permitieron que el Banco de España fuera más estricto con las provisiones y así poder frenar el alocado crecimiento del ladrillo. “En España las dotaciones de los créditos eran más severas que en otros países y restaban un 30% de los beneficios a los bancos, pero los reglamentos comunitarios mermaron la capacidad del supervisor; aun así el sector contó con 29.000 millones de colchón para la crisis, algo que pocos países pueden decir”, afirmó.

Defendió que los bancos de la AEB han aportado 20.000 millones al saneamiento del sistema "sin que ninguno de ellos haya sido rescatado. Además, han elevado las provisiones en 200.000 millones y sus recursos propios en 90.000 millones durante la crisis", afirmó. Para concluir, defendió que la fortaleza de los dos grandes bancos internacionales, es decir, el Santander y el BBVA, aunque el no los nombró, porque sin ellos la crisis habría sido "más intensa y dolorosa y probablemente aún no la habríamos superado".

Además, como ha ocurrido con otros altos cargos del supervisor que han acudido a la Comisión que investiga la crisis financiera, Roldán se justificó en que nadie vio venir la crisis. “Ni las mentes más privilegiadas, ni las instituciones más prestigiosas, fueron capaces de ver, pocos meses antes, la magnitud de lo que se nos venía encima. Ni en 2008, antes de la caída de Lehman Brothers, ni en 2011, antes de la crisis del euro”, añadió. Y citó a los cargos más relevantes de la Administración de Estados Unidos que hasta marzo de 2008 afirmaron que si llegaban los problemas, “solo afectaría a los bancos pequeños”.

Falta de autocrítica

Y concluyó que no se puede descartar la posibilidad de una nueva “crisis sistémica” por la tendencia a regulación a las entidades financieras y no “a los pseudobancos que están fuera del perímetro regulatorio”, en referencia a la banca en la sombra.

Sin embargo, todos los partidos salvo el PP, criticaron con dureza su falta total de autocrítica y el conflicto de interés que representa. Las críticas más duras llegaron de Alberto Garzón, de Unidos Podemos, Pedro Saura, del PSOE, y de Francisco de la Torre, de Ciudadanos. Cuestionaron que pudieran pasar de regular a los bancos a defenderlos en seis meses. Roldán respondió que cumplió la ley “que ustedes mismos redactan. Si no están de acuerdo, la pueden cambiar”, y aseguró que cuando dejó el Banco de España no tenía la oferta de la AEB.

Garzón le criticó que “como reguladores debería haber mitigado las incertidumbres, pero no hicieron nada de eso”. Saura recordó que Roldán lo pudo ver todo desde su posición, pero no logró mitigar los efectos nocivos del ciclo financiero. Roldán fue jefe de gabinete de Rodrigo Rato entre 1996 y 1997. Saura le preguntó si recibió presiones de Rato para que bajara las provisiones de la banca, algo que negó. Y de la Torre recordó su enfrentamiento con Luis de Guindos, ministro de Economía. Sobre este tema, Roldán no abundó nada.

Antes de marcharse, el presidente de la AEB pidió “todo el poder que sea necesario para los supervisores si se quiere salvar a la economía de futuras crisis”. Y auguró fuertes presiones sobre la cuenta de resultados de los bancos durante la próxima década por la competencia, la regulación y los bajos tipos. "Si los bancos no son rentables, la estabilidad financiera peligrará", advirtió.