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La deuda de los clubes de fútbol con Hacienda baja a 257 millones de euros

Los equipos de primera y segunda todavía deben al fisco 188 millones de euros

Cámaras de televisión en un campo de fútbol.
Cámaras de televisión en un campo de fútbol.

La deuda de los clubes de fútbol con Hacienda ha descendido hasta los 256,8 millones de euros, según datos de la Agencia Tributaria del pasado julio. Si se compara con el cierre de 2011, cuando el montante registró su récord de 752 millones, la caída en casi seis años ha sido del 65%.

Los clubes de Primera y Segunda División todavía adeudan al fisco 188,8 millones de euros, frente a los 674 millones que se debían a finales de 2011. Eran estas dos categorías las más endeudadas, y donde se ha producido el grueso de la reducción en términos absolutos. El resto todavía soporta un pasivo total de 68 millones con la Agencia Tributaria, una cifra diez millones de euros por debajo de lo que se debía un lustro antes.

Este endeudamiento no incluye la morosidad que mantienen los clubes con la Seguridad Social o los ayuntamientos, si bien estas representan unos montos algo menores. A principios de 2016, se manejaban cifras de unos 20 millones adeudados a la Seguridad Social y otros 45 millones a los consistorios.

En abril de 2012, el Consejo Superior de Deportes y la Liga de Fútbol Profesional suscribieron un plan de saneamiento para controlar las deudas con Hacienda. Al comienzo, los equipos se resistieron a su cumplimiento. Pero poco a poco y con muchos esfuerzos fueron cumpliendo. Los clubes de Primera y Segunda han ido recortándola a 591,9 a finales de 2012; 534,7 millones en 2013; 451 millones en 2014; 324 millones en 2015 y 250 millones en 2016.

La Liga siempre ha alegado que es porque se han disciplinado y saneado de una forma compatible con los éxitos deportivos. “El fútbol español está a día de hoy saneado”, declaró el director general corporativo de la Liga, Javier Gómez, en una rueda de prensa celebrada a finales de 2016.
No obstante, la visión de la Agencia Tributaria en este relato resulta más prudente y difiere un poco: considera que se han puesto en marcha acciones para someter a los clubes a una cierta disciplina después de periodos en los que primaba un cierto descontrol.

En cuestión de dos décadas, en el fútbol se combinó un ascenso prácticamente ininterrumpido de los ingresos con la alegría a la hora de permitirse aplazamientos de los tributos. Y todo ese esquema financiero con pies de barro se desplomó al llegar la crisis, disparando todavía más las deudas.
Los equipos más dañados eran aquellos que subían de categoría y aumentaban sus gastos en consecuencia, pero luego descendían de división y no podían mantener la estructura de desembolsos. En ese instante, la supervivencia se veía amenazada e incurrían en todavía más retrasos. Y, acto seguido, ejercían una gran presión social sobre el fisco echando a la gente a la calle para evitar los pagos.

Según ha informado la Liga, la previsión es que este débito con Hacienda se sitúe entre los 50 y 70 millones allá por junio de 2020. Ese dinero quedará pendiente en buena medida por los convenios de acreedores suscritos por Hacienda, que hacen que el pago de la deuda esté sujeto a unos plazos normalmente muy largos. La Agencia Tributaria rehúsa ofrecer datos de clubes individualizados.