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La primavera australiana 4.0

El país de Oceanía busca empapar a su industria de las nuevas tecnologías y abre oportunidades de expansión a las empresas europeas

El puente del puerto de Sydney conecta el centro financiero de la ciudad con la coste norte. 
El puente del puerto de Sydney conecta el centro financiero de la ciudad con la coste norte. 

Se llama Hadrian X y promete ser el albañil del futuro. Con tan solo un brazo, este robot tiene la capacidad de levantar una casa en tiempo récord. Sin descanso, la máquina es capaz de colocar un millar de ladrillos por hora, equivalente al trabajo de dos hombres en un par de jornadas completas. Su fabricante, la australiana Fastbrick Robotics, pretende cautivar al mundo de la construcción con esta herramienta y poner en lo alto el desarrollo tecnológico del país oceánico, que aprieta las tuercas para pasar de una ‘primavera’ a una verdadera ‘revolución 4.0’, que implica la automatización y digitalización de todos los sectores económicos.

La primavera australiana 4.0

Hadrian X, cuyo primer prototipo valorado en más de dos millones de euros estará en el mercado este año, es un ejemplo que describe la fusión entre los avances logrados en la revolución industrial y los progresos digitales (Internet de las cosas, máquinas interconectadas, impresión 3D, el uso de datos masivos y la inteligencia artificial). La puesta en marcha de la industria 4.0, un concepto gestado por el Gobierno alemán hace más de una década, abraza la automatización de la cadena de producción, en donde los robots son los protagonistas. “La demanda de este tipo de tecnologías está experimentando su mayor crecimiento de su historia”, dice Almudena Morate, de la oficina económica y comercial de la Embajada de España en Sidney, la ciudad más grande de Australia, que se vislumbra, dada su posición geográfica, como un centro mundial de la también llamada “cuarta revolución industrial”.

Acceso a Asia

Cerca de las antípodas de España, Australia cuenta con un fácil acceso a los mercados asiáticos, donde se concentra la mayor demanda de robots industriales del mundo. Tan solo en 2015, esta región alcanzó un récord con la comercialización de 160.558 de estos dispositivos (un 19% más que un año previo), según las últimas cifras de la Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés). Esta proximidad se ha convertido en uno de los principales motores para que las empresas locales busquen empaparse de las mejores experiencias y desarrollos de la industria 4.0, principalmente de Estados Unidos, Japón y Alemania, líderes en la materia.

Se prevé que la industria digital alcanzará el 7% del PIB, unos 94.700 millones de euros

El apetito australiano por las mejores experiencias mundiales en la revolución 4.0 deja entrever un negocio más que apetecible. La contribución de Internet y de la industria digital a la economía de la isla pasará de los 53.800 millones de euros a los 94.700 millones de euros hacia 2020, alcanzando así el 7% de su PIB, según el Australia’s Digital Pulse, elaborado por la consultora Deloitte. Se estima que el 97% de este repunte se experimente fuera de las TICs (tecnologías de la información), por lo que la digitalización alcanzará a casi todos los sectores económicos, agrega el análisis.

La oportunidad de negocio es única. En Australia son pocas las empresas que han incorporado en sus procesos herramientas automatizadas. De acuerdo con la IFR, en la economía oceánica existen solamente 86 robots por cada 10.000 trabajadores, ubicando al país muy cerca de la media mundial, que es de 69 máquinas por cada 10.000 empleos humanos. Para acrecentar la cifra, el Gobierno federal local se ha lanzado a la búsqueda de los mejores modelos internacionales en la revolución 4.0 y ha tocado buen puerto en la industria alemana, con la que ha firmado un acuerdo de cooperación, en junio pasado, para compartir experiencias.

Desgraciadamente, en Australia todavía hay un importante desconocimiento de España, de sus capacidades tecnológicas y de sus empresas innovadoras, resalta Morate. “En los principales eventos de la industria 4.0 en Australia, la representación española es poco relevante y apenas se promociona”, resalta la experta. La poca experiencia que se podría compartir es la del sector de la automoción, que ha ceñido con fuerza la incorporación de los robots industriales, debido a las tendencias mundiales de esta industria, resalta Emilio Jiménez, director del grupo de investigación modelado, simulación y optimización de sistemas industriales eléctricos y de la fabricación automatizada de la Universidad de La Rioja.

Hay un desconocimiento de España y de sus capacidades tecnológicas e innovadoras

En España, de acuerdo con la IFR, se tienen 150 robots en la industria manufacturera por cada 10.000 trabajadores (la mayoría en la automoción). La cifra es superior a la media europea, que llega a 92, pero está alejada de la que tienen países punteros como Alemania (con 301 máquinas automatizadas por cada 10.000 empleos, Japón (con 305) o Corea del Sur (con 531). Incluso, el concepto de industria 4.0 o cuarta revolución industrial es ajeno para una gran parte de las empresas ibéricas. Según una encuesta de PwC, en la que se entrevistan a 45 directivos españoles del sector industrial, el 76% de ellos asegura que falta una cultura digital y de formación adecuada. Además, las compañías carecen de una visión clara de las operaciones digitales –para el 64%– y desconocen los beneficios económicos de invertir en tecnologías digitales –para un 56% de los encuestados.

Para resarcir el rezago, la apuesta deberá estar centrada en una mayor inversión en I+D y en ofrecer incentivos a los investigadores para que no emigren, comenta Jiménez. Adicionalmente, el país debe trabajar en mejorar su imagen internacional como proveedor de tecnología, puesto que en Australia sigue existiendo un gran desconocimiento de las empresas ibéricas, dice Morate. “La revolución apenas está empezando y no podemos dejar pasar el tren”, concluye Jiménez.

Un concepto difuso

El gasto en I+D realizado en Australia se reparte entre distintos agentes: las empresas, el Gobierno, las instituciones de educación superior y las entidades privadas sin fines de lucro, explica Morate. El país destina cerca del 2,12% de su PIB (España dedica un 1,22%) a la investigación y desarrollo, según un análisis del Icex, con lo cual se ubica entre los 15 países de la OCDE que más esfuerzos y recursos aportan a este materia.

A pesar de esta posición, el país no ha logrado posicionarse en la industria 4.0. “Se trata de un concepto todavía difuso y en fase de estudio”, señala el análisis. Incluso, en lo que se refiere a la colaboración internacional, Australia está en la cola de los países de la OCDE. Con datos de 2013, solo un 12,4% de las grandes empresas de la isla colaboraron con alguna otra nación en innovación. En las Pymes, el porcentaje alcanzó el 7,5%. Esto situó a la economía oceánica en el puesto 24 (de grandes compañías) y en el sitio 19 (en pequeñas y medianas empresas) entre los 26 países analizados por la OCDE.