David Álvarez blindó el control de su hija María José sobre Eulen

Tras el reparto de la herencia del empresario, su hija mayor tiene el 59,14% del capital

"Se ha cumplido la voluntad testamentaria de David Álvarez. María José Álvarez controlará el 59,14% del capital de Eulen". Con ese escueto enunciado en una nota de prensa comunicaron este viernes desde el entorno de la presidenta de Eulen, María José Álvarez, que el testamento de su padre, fallecido el 26 de noviembre de 2015, había sido ya repartido y ella seguiría a los mandos de la empresa, puesto que pasa a controlar la sociedad donde el patriarca de la familia depositó sus acciones, llamada Daval.

Sede central de Eulen en la urbanización La Florida en Madrid.
Sede central de Eulen en la urbanización La Florida en Madrid.LUIS SEVILLANO

María José Álvarez y cinco de sus seis hermanos están enfrentados por el control de la empresa familiar, la multinacional de servicios Eulen. El patriarca, David Álvarez, en los últimos años de vida, la dejó en manos de María José y apartó al resto de los vástagos del control tras una pelea familiar. Con la muerte del empresario, los hijos díscolos aseguraban que, al repartirse las acciones de su padre, entre todos tendrían la mayoría de las acciones y tendrían el control. Pero fuentes cercanas a María José Álvarez ya avanzaron que en el testamento el patriarca había blindado el control de la actual presidenta.

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"Después de las operaciones particionales otorgadas por el contador-partidor, la heredera, María José Álvarez Mezquíriz, es hoy titular del 95,32% de la sociedad Daval Control, S.L., a través de la cual controlará el 59,14% del capital de Eulen, S.A.", señala el comunicado de este viernes.

Los cinco hijos rebeldes ya habían anunciado en marzo que habían interpuesto una demanda a título individual en los Juzgados de lo Mercantil de Madrid contra Carlos Rodríguez Quiroga, el albacea contador-partidor de la herencia de su padre, al que acusaban de parcialidad por su vinculación con Eulen.

Pelea también por la herencia

Los cinco hijos díscolos consideraban que al repartirse la legítima (la parte de la herencia de la que no se puede privar a un hijo) les tocará cinco séptimas partes de un tercio de las acciones de Eulen. Y juntando todos esos pedazos con los títulos que ya tienen, dispondrían de la mayoría de acciones. Su hermana, en cambio, defendía, según su entorno, que una cosa era que les tocara parte de un tercio de la riqueza de su padre. Y otra, que fuera un tercio de las acciones.

Es decir, que según la versión de la presidenta de Eulen, si su padre había dejado instrucciones (como parece que así fue) de que la parte de los hijos díscolos se cubriera con otros bienes (viviendas o participaciones en otras empresas de la familia, por ejemplo), y la de ella se cubriera preferentemente con acciones de la empresa en pugna, ella seguiría controlando Eulen.

Los Álvarez, además de Eulen, también son propietarios de las bodegas Vega Sicilia (en manos de los otros cinco hermanos) y la compañía cárnica Valles del Esla.

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Sobre la firma

Cristina Delgado

Es subdirectora y se encarga de la edición digital de EL PAÍS. Antes fue redactora jefa de Economía, sección en la que se incorporó al periódico, en 2008. Licenciada en Periodismo y en Comunicación Audiovisual, ha realizado el máster UAM-ELPAIS y posgrados de información económica y gestión.

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