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ANÁLISIS

Beneficios que tranquilizan

Las previsiones económicas en general siguen mejorando

En el momento de escribir estas líneas, 89 de las 500 compañías del S&P 500 estadounidense han publicado ya sus resultados trimestrales, con un incremento medio del 14,48% con respecto al mismo periodo del año anterior en términos de beneficio, y un 4,98% en términos de ingresos. Resulta especialmente llamativo, por lo relevante del sector, el 21,3% de incremento en los beneficios del sector financiero, que se sustenta en un aumento del 8,5% en ingresos y una ratio de sorpresas positivas del 76% frente a las estimaciones.

Los datos anteriores son ciertamente sólidos en términos de confianza para las Bolsas, que encuentran de este modo argumentos para sostener las valoraciones a futuro de las compañías, y también una cierta dosis de analgesia para los dolores de cabeza que genera el entorno geopolítico (o político a secas).

Sumemos además que las previsiones económicas en general siguen mejorando. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional volvió a revisar al alza su predicción para el crecimiento mundial hasta el 3,5%, gracias al mayor tirón de la eurozona y las economías emergentes, que superarían su bache y ensancharían otra vez su diferencial de crecimiento con las economías desarrolladas.

Ciertamente el escenario a medio plazo parece consolidar estas dos tendencias, y eso sería muy consistente con una apuesta por los activos de riesgo, tales como la renta variable y los diferenciales de crédito corporativo. En el corto plazo seguirán marcando el ritmo elementos como las elecciones francesas (cuya primera vuelta se celebra este fin de semana y la definitiva elección del presidente en mayo) o la sorpresiva convocatoria de comicios en Reino Unido, con las negociaciones sobre el Brexit de fondo.

Estos elementos, sumados a las recientes escaladas de tensión en Siria o Corea del Norte, podrían generar episodios de volatilidad o incluso movimientos agresivos a la baja, en caso de darse situaciones que los mercados considerarían hostiles: poner en riesgo la viabilidad del euro, las relaciones comerciales a nivel global o la estabilidad de las divisas. Pero si todo ello se va resolviendo razonablemente bien, la tendencia de fondo debe seguir impulsando al alza a las bolsas y también los tipos de interés.

Ante esta situación, y siempre dentro de la prudencia y los límites de riesgo que cada uno tiene capacidad para asumir, mantenemos la exposición a renta variable, especialmente a la europea, al crédito corporativo de corto plazo y calidad crediticia media y también posiciones elevadas de caja. Adicionalmente, extremamos la precaución en los plazos largos de la deuda pública de los países desarrollados, cuyos exiguos tipos de interés y mínimas pendientes en las curvas de tipos exponen a pérdidas relevantes al menor movimiento al alza de la inflación, algo que parece bastante probable que suceda en los próximos meses.

Alejandro Vidal es director de la Unidad de Estrategia de Mercados de Banca March.