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Frutas tropicales, pero de Andalucía

La cooperativa malagueña Trops, con 2.300 agricultores, comercializa la mayoría de los aguacates y mangos que se consumen en el mercado europeo

Línea de envasado de aguacates en la empresa Trops.
Línea de envasado de aguacates en la empresa Trops.

La recolección del aguacate es curiosa. Una vez que la fruta madura, puede permanecer seis meses en el árbol y cosecharse cuando más interese. En los cultivos españoles esto ocurre entre diciembre y mayo, aunque la pieza estará “exquisita” a partir de febrero. Lo cuenta Enrique Colilles, gerente de la sociedad agraria de transformación Trops, líder en producción y comercialización de aguacate y mango nacionales. El 90% de su materia prima se destina al mercado europeo, el más exigente. La cooperativa, que agrupa a 2.300 agricultores, tiene su sede en Vélez-Málaga, corazón de la Axarquía, comarca malagueña que junto a la vecina costa granadina acapara en el continente las plantaciones de tropicales.

La producción de aguacates está en 50 millones de kilos al año y Trops concentra aproximadamente el 35%, entre 15.000 y 18.000 toneladas. La facturación del sector ronda los 200 millones de euros y mantiene unos 13.000 empleos directos durante los 12 meses. El liderazgo de la cooperativa en el mango es aún más fuerte, con ocho millones de kilos de un mercado de entre 16 y 20 que se recogen anualmente. Son frutas que están de moda y la demanda es mayor que la oferta. El género está prácticamente vendido antes de la cosecha y el nivel de fidelidad de los clientes “es alto”. Colilles augura, además, que el mango crecerá “muchísimo”. La cooperativa tiene preparadas 1.000 hectáreas para plantar que podrían duplicar el rendimiento en pocos años.

Vocación exterior

Trops exporta a 25 países, principalmente de Europa, donde el consumo de tropicales crece de forma sostenida un 20%. México es el principal productor mundial de aguacate y mango, que también cultivan países como Perú, Chile o Israel, pero la fruta española combate a sus competidores con cercanía y una recolección “en su punto”. Desde Sudamérica necesitan tres semanas de barco para llegar al continente europeo, con el lógico desgaste del producto, y esto les hace perder competitividad en este destino. “Por eso nuestra fruta se valora en el mercado entre un 15% y un 20% más”, subraya el gerente de una cooperativa que nació en 1979 con cinco agricultores y ahora factura 70 millones de euros. Cada año reciben a más de 5.000 turistas interesados en conocer el sector.

A Reino Unido se va el 20% del aguacate de Trops, igual que a Francia. Se siguen con atención las posibles consecuencias del Brexit, aunque Colilles le resta importancia. Cree que si la libra sigue cayendo, puede afectar a los precios, pero la demanda es tan alta que no bajaría hasta el punto de no dar cabida a la oferta. El otro punto de interés se sitúa en la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política comercial con México. Este país exporta 700 millones de kilos de aguacate a EE UU, que tiene un consumo de 1.000 millones. Colilles recuerda que las empresas comercializadoras de la fruta mexicana son norteamericanas y opina que el futuro presidente no complicará esas exportaciones.

El mango es el cultivo al aire libre más rentable que existe (solo superado por la agricultura intensiva de Almería). El beneficio por kilo ronda los 50 céntimos. El del aguacate llega al euro, pero se produce tres veces menos, unos 6.000 kilos por hectárea frente a los 18.000 kilos de mango que renta la misma superficie. La mayoría de los asociados de Trops son pequeños agricultores (hay alguno de la Comunidad Valenciana y del Algarve portugués) con entre dos y tres hectáreas y solo el 10% de la cosecha se concentra en grandes fincas.

La cooperativa cuenta con 150 trabajadores, el 90% fijos, incluidos biólogos, ingenieros o economistas. Hay hasta 300 tipos de recipientes para envasar la fruta. El aguacate que demanda el mercado es el rugoso Hass. La variedad más requerida de mango es la Osteen, aunque Trops exporta 300 toneladas del exquisito Kent, casi todo a París. Los vende a unos cuatro euros la pieza. Es el clima subtropical, con mínimas que difícilmente bajan de los seis grados y máximas de hasta 20 grados en invierno, el que permite disponer de estas delicias a las costas de Granada y Málaga.

El sector pide agua

El principal problema al que se enfrenta el sector de las frutas tropicales para crecer es la falta de agua. Los cultivos de aguacate ocupan 8.500 hectáreas, y los de mango, que aguantan mejor la falta de este recurso, 1.500. La productividad en España es la más baja del mundo porque se riega la mitad, con 6.000 kilos de fruta por hectárea. Israel rinde entre 12 y 14 toneladas más por cada parcela. “Y tiene menos agua que España”, precisa Enrique Colilles, gerente de la cooperativa Trops. El producto se vende más caro que el de otros países, pero “la rentabilidad es muy baja”.

En la costa oriental de Málaga y la occidental de Granada hay 10.000 hectáreas de suelo donde podrían plantarse aguacates, lo que duplicaría tanto la producción como el número de empleos fijos. Pero esto no ocurre por el déficit hídrico. Los cultivos tienen asignadas cuotas de agua vinculadas a la disponibilidad y el propio sector ha puesto varias soluciones sobre la mesa a las que la Administración no da respuesta. Las propuestas van desde micropresas que eviten que el excedente de lluvias se vierta al mar, a tuberías para conducir el líquido a depósitos donde pueda quedar almacenado.

Un estudio de la Universidad de Cádiz indica que el río Guadiaro, que nace en la Serranía de Ronda, lanza al mar cada año unos 700 hectómetros cúbicos de agua. “Nosotros necesitaríamos un 10% de ese caudal”, subraya Colilles. El sector estaría dispuesto incluso a sufragar el coste de una conducción desde este río hasta el pantano de La Viñuela, de donde sale el agua de las explotaciones de la Axarquía. El gasto estaría amortizado en no más de ocho o diez años. La demanda de fruta tropical crece a un ritmo sostenido del 20%, y los precios, del 7%. La oferta sube, pero no lo suficiente, y eso hace que se pierda cuota de mercado.