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Bruselas elimina el límite de 90 días al ‘roaming’ gratis pero impone condiciones

La Comisión Europea rectifica pero da a las operadoras un gran margen de discrecionalidad para evitar "abusos"

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, hace una foto con un móvil
La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, hace una foto con un móvil EFE

Bruselas rectifica. La Comisión Europea ha lanzado hoy una propuesta para evitar que los usuarios de la telefonía móvil incurran en costes extra cuando viajan a otros países: el brazo ejecutivo de la Unión desecha una propuesta anterior que imponía un límite de 90 días al año en los que el usuario podía llamar y usar paquetes de datos sin sobrecoste por itinerancia (el denominado roaming) desde otros países de la UE. En un embarazoso giro de 180 grados patrocinado por su presidente, Jean-Claude Juncker, Bruselas rectifica y suprime ese límite temporal. Pero concede a las operadoras una importante baza: establece cláusulas para evitar abusos y evitar que un ciudadano residente en un país (Alemania, por ejemplo) se suscriba a los servicios de otra operadora más barata en un Estado distinto (Letonia, uno de los que tiene las tarifas más baratas). "Solo las personas que viajan podrán beneficiarse del roaming gratuito", explicó el vicepresidente Andrus Ansip.

La propuesta debe pasar aún una ronda de consultas con las operadoras y los reguladores, y discutirse en el Consejo Europeo y en la Eurocámara. Se presentará formalmente el 15 de diciembre, y entrará en vigor el 1 de julio. Y, de momento, es cualquier cosa menos claro y transparente: no está aún claro si la Comisión fijará o no límites en función del volumen de datos, y tampoco están claras las cláusulas de salvaguardia para evitar abusos. Bruselas deja en manos de las operadoras la vigilancia y les permitirá cobrar sobrecostes si detectan prácticas abusivas. Y solo después, si el cliente pleitea, el regulador decidirá quién tiene razón y podrá obligar a la operadora a devolver el dinero. Desaparece, en fin, el límite de tiempo. Los europeos podrán viajar al extranjero y pagar lo mismo que en su país con su tarifa habitual: ese es el final del roaming. Pero los límites no quedan definidos con exactitud: cuando las operadoras detecten abusos podrán intervenir, preguntarle al cliente si están de viaje y el por qué de los cambios en sus patrones de consumo, y aplicar tarifas más altas.

La Comisión rectifica así la idea lanzada hace apenas dos semanas, en las que se limitaba el roaming gratuito a 90 días por año y un máximo de 30 días consecutivos. No se cobrará por itinerancia en los viajes a los clientes residentes y a aquellos que tengan vínculos significativos con el país (estudiantes de Erasmus, por ejemplo, o personas que tengan su lugar de residencia en un país pero crucen la frontera a diario para trabajar en otro). En algunos casos que no quedan claramente definidos (consumo doméstico bajo respecto al consumo en itinerancia, por ejemplo, o si la tarjeta SIM de la operadora nacional está inactiva durante mucho tiempo, o si el usuario utiliza múltiples tarjetas SIM cuando viaja: cuando haya indicios de fraude), la Comisión permitirá cobrar un sobreprecio de cuatro céntimos por minuto en las llamadas, un céntimo por SMS y 0,0085 céntimos por mega de navegación.

"No ponemos límites en el número de días, pero sí otras salvaguardas relacionadas con la residencia", según Ansip, que compareció ante la prensa junto al comisario Gunter Oettinger. El objetivo de Bruselas es proteger a los clientes, pero también a las operadoras en un asunto que se viene arrastrando desde hace una década y que irrita sobremanera a los consumidores, hartos de tarifas abusivas cuando viajan al extranjero, pero también a las operadoras, que aducen la imposibilidad de amortizar sus inversiones si los usuarios aprovechan tarifas ultrabajas en algunos países. En países como España, con 60 millones de turistas, las empresas telefónicas apuntan que existe el riesgo de que los usuarios nacionales acaben subvencionando, con tarifas más caras, el roaming de los extranjeros. Muchos de esos asuntos siguen en el alero, a la espera del análisis de las patronales, pero eso no ha impedido hoy ese deporte tan bruselense de lanzar las campanas al vuelo. "Tras 10 años de lucha, el roaming ya es oficialmente cosa del pasado", ha dicho la excomisaria y europarlamentaria Viviane Reding.