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Wall Street bate récords y aspira a alcanzar los 20.000 puntos

El parqué neoyorquino lleva dos años marcando máximos pero asoman signos de agotamiento

Cartel indicando Wall Street, en Nueva York.
Cartel indicando Wall Street, en Nueva York. AP

Por el parqué neoyorquino circula estos días una gorra de color beige con un número redondo cosido sobre la visera: 20.000. Es la marca que, según el analista Howard Silverblatt, alcanzará a final de año el Dow Jones. Si se cumple la previsión que hace a sus clientes, significará que el índice de referencia de Wall Street habrá tenido un rendimiento anual de casi el 15%. Pero para conseguir esa marca debe remontar aún un 8% respecto a los 18.500 puntos en los que se movió esta semana. Y no será fácil.

Los toros, como se conoce en el parqué a los inversores que tiran al alza, hicieron un gran esfuerzo durante toda la semana para mantener vivo el rally (ascenso) y eso hizo que el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq cerraran marcando nuevos récords. Era la primera vez desde 1999 que los tres índices marcaban un máximo juntos. Pero aunque hay recorrido para la subida, el margen es muy estrecho y eso está provocando que se vayan alternado las bajadas y las subidas.

Hasta en diez ocasiones marcó máximos el índice S&P 500 durante el último mes. El volumen de negociación en el verano suele ser tradicionalmente muy bajo. Eso explica, por ejemplo, que el selectivo que integra a las mayores empresas de Estados Unidos se esté moviendo solo un 1,5% por encima del récord que se marcó en julio de 2015, en una curva llena de altos y bajos. Eso, pese a que bajó la volatilidad, hace que prime la cautela entre los analistas.

Aunque el consenso señala que la tendencia es alcista, la falta de un catalizador puede llevar al traste seis semanas de ganancias de un plumazo. El último ejemplo fue el desplome que sufrió el Dow Jones tras el referéndum en Reino Unido el pasado 23 de junio. Se colocó por debajo de los 17.100 puntos aunque desde entonces ha logrado remontar más de un 8%. Los inversores están además en la retaguardia digiriendo los resultados corporativos. El beneficio de las empresas cayó un 2,5% de media en el trimestre mientras que el crecimiento de los ingresos fue muy débil.

Está por ver cómo se tomará el mercado el resultado de las presidenciales

El camino hacia los 20.000 puntos está siendo, por tanto, largo y tortuoso. El Dow Jones logró meterse por primera vez en la zona de los 10.000 puntos en marzo de 1999. Los perdió con la recesión que siguió al estallido de la burbuja tecnológica y de nuevo por el terremoto financiero que acompañó al desplome de Lehman Brothers. Llevó cinco años y medio recuperar lo que perdió en 16 meses. El ascenso para retomar la cota de los 14.000 puntos duró hasta final de 2014.

Wall Street empezó a mostrar signos de agotamiento en la Navidad de 2014, justo cuando se tocaron los 18.000 puntos. El Dow Jones despidió de hecho 2015 con un negativo del 3,5%, el primer año en rojo desde 2008, por el desplome del precio del petróleo, las dudas sobre China y la fortaleza del dólar. La tensión continuó hasta febrero, cuando se perdió el nivel de los 16.000 puntos. Los últimos seis meses se vivió una sólida remontada del 16%, sostenida por valores tecnológicos.

A la espera de la Reserva Federal

La apreciación del Dow Jones, sin embargo, fue solo del 2,5% desde comienzos de 2015. La marcha de Wall Street dependerá esencialmente de cómo vayan los resultados trimestrales y de si la Reserva Federal decide subir los tipos de interés. Las posibilidades de que la Fed actúe antes de que acabe el año son del 30%. Para eso se debe conciliar la solidez de la marcha del empleo con el débil crecimiento, que se espera doble al 2,4% en el tercero y cuatro trimestre.

También está por ver cómo se tomará el mercado el resultado de las presidenciales en Estados Unidos. Los analistas, de hecho, tratan de entender aún si les beneficia más que esté Hillary Clinton en la Casa Blanca o Donald Trump. Las transiciones políticas siempre tienen riesgos y la clave estará más bien en la composición del Congreso. De las 11 recesiones que hubo desde la segunda guerra mundial, ocho se solaparon en el primer año del nuevo presidente