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La CE alerta que la ‘conexión angoleña’ perjudica a la banca lusa

El informe de Bruselas recuerda que el sector financiero portugués tiene un alto nivel de crédito fallido

La exposición de la banca portuguesa en Angola no favorece al sector y, menos aún, el creciente crédito impagado. La Comisión Europea ha publicado su informe primaveral sobre la situación económica de Portugal, donde advierte de la situación del sector bancario.

La CE alerta del riesgo en Angola por la crisis que vive a causa de la brusca caída del precio del petróleo. Recientemente, Angola solicitó la ayuda del FMI.

La CE considera que la crisis angoleña "puede perjudicar los niveles de capital” de la banca. Sociedades angoleñas, ligadas a Isabel dos Santos, controlan en Portugal el BPI, donde tiene el 18%; en el BCP, donde tiene otro tanto, y el BIC, con el 42% que, a su vez tiene un 2% en BPI. Además, estos bancos, y otros, tienen sucursales o bancos en Angola. Es el caso del BPI con el BFA (donde posee el 50,1%) y del BCP, que tiene el 20% del Banco Millenium Atlántico.

La crisis angoleña coincide con la aplicación en este abril de nuevas normas de la BCE (aprobadas en 2014) que endurecen la regulación del sector cuando exponen capital en países que no siguen normas bancarias semejantes, como es el caso de Angola. Desde este año, los bancos europeos deben cubrir al 100% su riesgo en Angola.

Aunque el informe de seguimiento a Portugal señala que el sector está “estable en general”, recuerda que le perjudica “los altos niveles de crédito fallido”, principalmente en las empresas, por lo que pide aumentos de capital.

La deuda privada portuguesa -empresas y familias- equivale al 190% del PIB, una de las más altas de la Unión Europea. El crédito con riesgo de impago de las empresas es de 16.300 millones de euros, dos tercios de la cantidad créditos a microempresas y la mitad de ellas inactivas. En el último mes aumentó el crédito fallido hasta los 17.900 millones, lo que ha precipitado que el primer ministro, António Costa, encare una solución a un problema que se arrastra desde hace años. La idea primera de crear un banco malo para colocar todos los activos tóxicos de los bancos -que siguen aflorando- ha sido fuertemente contestada por sus socios, el Bloco de Esquerda y el PC, de quienes depende su estabilidad.

El primer banco del país, la Caixa Geral de Depósitos necesita de una ampliación de capital superior a los mil millones de euros, que, según prometió Costa, deberá ser una inyección del Estado para mantener el banco su carácter de 100% público.