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Megabus apuesta por revivir el autocar

La empresa británica rompe el sector de larga distancia ofreciendo billetes internacionales a un euro

Un autocar de Megabus, similar al que prestará servicio en España.
Un autocar de Megabus, similar al que prestará servicio en España.

En 2005, por primera vez, los europeos viajaron más en avión que en autobús, según datos de la UE. Entre 1995 a 2010, el tráfico aéreo de pasajeros en los 27 países de la Unión creció un explosivo 66%, mientras que el de viajeros en autobús aumentó un 2,5%. Entre los responsables de esta expansión está la generalización en las empresas aéreas del modelo de negocio low cost: tarifas que se adaptan a la demanda, mejor aprovechamiento del espacio, reducción de servicios complementarios. En 2003, el grupo escocés Stagecoach fue pionero en implantar ese modelo —con la marca Megabus— en el mercado de los autobuses de larga distancia en Reino Unido. Y, a partir de este lunes 7 de julio, entrará por primera vez en el mercado español al iniciar la ruta Londres-París-Toulouse-Barcelona.

Megabus apareció en 2003 como una iniciativa de Stagecoach para transformar el mercado surgido en Reino Unido tras la desregulación del sector, durante los años 80. Hasta entonces, a excepción de un puñado de rutas, los nuevos operadores no conseguían romper el dominio del antiguo monopolio estatal, National Express. Ofreciendo billetes entre las principales ciudades británicas por una libra esterlina (1,50 euros, entonces) Megabus fue ganando cuota de mercado hasta transportar cinco millones de pasajeros el año pasado, según datos de la compañía.
En 2006, la empresa dio el salto más allá del Atlántico para ofrecer el mismo modelo contra gigantes como Greyhound —propiedad de su rival británica, First Group— en EE UU y Canadá. Allí consiguió plantar cara tanto a los grandes del sector como a los llamados autobuses de Chinatown, servicios ofrecidos por pequeños operadores (la mayoría de origen chino) que conectan las principales ciudades del este del país con tarifas muy bajas. En 2013, Megabus USA transportó 10 millones de viajeros.

La compañía insiste en que al menos un billete de cada autobús se vende a un euro

Hace dos años, la empresa empezó a ofrecer servicios desde Londres a París y Bruselas. Con la puesta en marcha de la nueva ruta, Barcelona se convierte en el undécimo destino de Megabus en Europa continental. Para la empresa, la elección no fue difícil. “Barcelona es la segunda ciudad de España en población”, señala Steven Stewart, director de comunicación del grupo Stagecoach. “Además de ser un importante destino turístico, tiene una gran población de estudiantes y de personas mayores, entre los que nuestro servicio es muy popular”.

La compañía insiste en que al menos un billete de cada autobús se vende a un euro. “Y, al contrario que en otros medios de transporte, el precio medio sigue siendo muy bajo”, garantiza Stewart. “En Reino Unido los billetes se venden a un promedio de nueve libras (11,25 euros)”. En la página de Megabus, un billete entre Barcelona y París para el 14 de agosto —víspera del puente de la Asunción— se vende a 18 euros la ida, frente a los 91 de su principal rival, el consorcio Eurolines.

¿Cómo se pueden vender billetes a ese precio? Uno de los factores son vehículos más grandes y con un uso del espacio más eficiente. “Los autocares tradicionales tienen cerca de 50 plazas”, explica Stewart. “En Europa continental, nosotros usamos autobuses de dos pisos de 72 plazas. En Reino Unido, de 80. Eso permite un menor coste por pasajero, tanto en gastos por conductor como por combustible y neumáticos”.

El alza de los precios del petróleo y el aumento de las tasas aeroportuarias ha hecho aumentar las tarifas de las aerolíneas, incluidas las de bajo coste. Eso ha provocado que cada vez más viajeros se planteen pasarse al autobús a pesar del mayor tiempo de viaje. Pero no es el único factor. “En un avión puedes llevar un equipaje de mano de 10 kilos; con nosotros puedes llevar 25”, apunta Stewart. “Además, tanto en el origen como en el destino el viajero tiene que desplazarse al aeropuerto; nosotros nos movemos de centro urbano a centro urbano”.

El sector del autobús de larga distancia aún está muy regulado en Europa continental

El grupo afirma que la operación de Megabus, tanto en Europa como en Norteamérica, representa para Stagecoach unos ingresos de alrededor de 140 millones de libras (175 millones de euros). El reflejo de esos ingresos en los beneficios del grupo no consta en sus informes anuales, y en la presentación de los resultados para el año fiscal 2013-14 el consejero delegado, Brian Souter, señaló que mientras que las operaciones de Megabus en Norteamérica son la parte del grupo que crece más rápidamente, con respecto a las operaciones de la marca en Europa se limitó a afirmar que “siguen expandiéndose”.

La implantación de Megabus en Europa continental se ve limitada por la mayor regulación del sector en la mayoría de estados miembros de la UE. En muchos casos, el objetivo de la legislación es evitar que los autobuses compitan con los servicios ferroviarios. En Francia, las líneas internacionales pueden llevar pasajeros entre dos puntos del país si estos no superan el 50% del total del pasaje ni suponen más del 50% de los ingresos de la empresa. En España, el modelo es aún más restrictivo. “Los servicios internacionales están liberalizados, así que el Gobierno podría autorizar a las empresas a hacer servicios de cabotaje [rutas dentro de un mismo país]”, apunta Fernando Calvo, subdirector general adjunto de la Dirección General de Transportes, “pero por norma general no lo permitimos, porque estaría afectando a los tráficos de las concesiones nacionales”.

Para los trayectos íntegramente dentro de España, el sistema de concesiones administrativas es el vigente y no hay intención de que esto cambie, al menos a corto y medio plazo. “El reglamento comunitario que regula el transporte de pasajeros por carretera respalda nuestro sistema”, comenta Rafael Barbadillo, de Asintra, la patronal del sector.

Pero para Megabus un mayor grado de liberalización daría más bríos a un sector que da casi dos millones de empleos a nivel europeo. “En Francia el autobús representa menos de un 1% del transporte de pasajeros; en Reino Unido, el 4%”, afirma Stewart. “Y Reino Unido tiene el sistema ferroviario que más crece en Europa. El tren y el autobús pueden crecer lado a lado”. Para el director de comunicación de Stagecoach, “el autobús aumenta la movilidad, mejora la conectividad y puede impulsar la economía”.