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Los dos gigantes de la publicidad Omnicom y Publicis cancelan su fusión

Las dudas sobre fiscalidad y las diferentes culturas de trabajo echan por tierra el proyecto

La operación, planteada para afrontar el reto tecnológico, estaba valorada en 25.335 millones

Maurice Levy, izquierda, y John Wren, cuando firmaron el acuerdo de fusión en julio de 2013.
Maurice Levy, izquierda, y John Wren, cuando firmaron el acuerdo de fusión en julio de 2013. Reuters

Dos de las mayores agencias de publicidad del mundo han cancelado sus planes de fusión ante las grandes dificultades que les planteaba la operación, sobre todo en materia tributaria y a la hora de combinar las diferentes formas de trabajar. La unión entre la estadounidense Omnicom y su rival francesa Publicis hubiera creado un auténtico gigante mucho más grande que el resto del sector con un valor en Bolsa de 35.000 millones de dólares (25.335 millones de euros al cambio actual).

“No existió un sólo factor", ha dicho a Reuters el presidente ejecutivo de Omnicom, John Wren. "Hubo un montón de cuestiones complejas que no supimos resolver. Entre ellas, las fuertes y diferentes culturas corporativas”, ha añadido antes de reconocer que no había una línea de meta clara a la vista. “Y la incertidumbre nunca es buena cuando uno está en el negocio de los servicios personales", ha añadido el ejecutivo, de 61 años.

Las dos firmas habían justificado la fusión en la necesidad de unir fuerzas para responder a las modificaciones que está provocando en el negocio el cambio tecnológico. Ahora que la fusión ha sido cancelada, el liderazgo del sector seguirá en manos de WPP.

"La decisión de suspender el proceso no fue ni agradable ni una fácil, pero era necesario", afirma Maurice Levy, consejero delegado de Publicis, en un comunicado. "Prolongar la situación podría haber dado lugar a la desviación de la dirección del grupo de su función principal: servir mejor a nuestros clientes", agrega el directivo, de 72 años. Levy, precisamente, había pospuesto los planes de retirarse ante las dudas que suscitaba su sucesión en pleno proceso de fusión.

Entre las causas del fracaso, fuentes de Publicis que pidieron el anonimato por la delicadeza del asunto revelaron que uno de los puntos de fricción fue la dificultad de elegir a un director financiero. Este cargo era crucial para la fusión, ya que suya era la responsabilidad de determinar la operativa de la empresa. En especial, si había que optar por la estructura centralizada de Publicis o mantener el enfoque menos controlador de Omnicom sobre las filiales. Entre ambas ocupan a más de 130.000 trabajadores.

Las cuestiones fiscales también resultaron complejas, tal y como sugirió Wren públicamente en una conferencia telefónica celebrada el pasado abril. En ella, reconoció que aún no tenían la aprobación para tener la residencia fiscal en el Reino Unido y la sede legal en Holanda, tal y como eran sus planes.