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Boeing detecta grietas en las alas del Dreamliner

El problema se debe a un cambio en la fabricación por parte de un suministrador

Un Boeing 787 Dreamliner en el aeropuerto de Tokio, Japón
Un Boeing 787 Dreamliner en el aeropuerto de Tokio, Japón Bloomberg

Nuevo quebradero de cabeza para Boeing con su avión más moderno. Si el año pasado tuvo que dejar en tierra toda la flota del Dreamliner por el riesgo de incendio en las baterías, ahora somete 42 unidades a revisión tras detectar un problema en la fabricación de las alas de fibra de carbono que podría estar provocando la aparición de grietas. El nuevo traspié podría retrasar así la entrega de nuevos aparatos a sus clientes, aunque su impacto se considere limitado.

El momento en el que se da a conocer este nuevo defecto no puede ser más inoportuno para Boeing, que trata de acelerar el proceso de ensamblaje del B787 a una decena de unidades al mes. Hace un año entregaba a un ritmo de tres aviones al mes. A final de enero, la compañía contaba con una cartera de pedidos de 1.030 unidades de este avión. Hay unos 120 en servicio, que operan 16 compañías. La reparación de las alas afectadas lleva unas dos semanas.

El Dreamliner se ensambla en dos plantas. Tiene una línea de producción en Everett, considerada la catedral de la aviación, y otra en la nueva en Carolina del Sur. Boeing no espera que este nuevo incidente afecte a la fiabilidad de sus aviones y tampoco a la cuenta de resultados del primer trimestre. Las inspecciones empezaron hace algunas semanas en aviones en producción. El A380 de Airbus también sufrió un problema parecido en aparatos ya en servicio.

La compañía atribuye la aparición de grietas a un cambio en el proceso de fabricación por parte de la japonesa Mitsubishi Heavy Industries, uno de los suministradores de las partes que componen el Dreamliner. No se dan más detalles aunque confía en que el problema no afecte a aviones ya en servicio. Los títulos de Boeing caían un 1% al anunciarse las inspecciones de los modelos del B787. En el último año su valor se apreció casi un 70%.

"Entendemos el problema, lo que debemos hacer para corregirlo y estamos completando las inspecciones de los aviones potencialmente afectados", señalan desde Boeing en un comunicado Doug Alder, de la división de avión comercial. También se explica que la reparación es simple y en ninguno de los Dreamliners examinados fue necesario cambiar el ala. Se resuelve aplicando una pieza de carbono en el área potencialmente afectada.