Centros de poder en París cercados en protesta contra la energía nuclear

Miles de personas organizaron hoy cadenas humanas en una decena larga de centros de poder en París para pedir el abandono de la energía nuclear, coincidiendo con el segundo aniversario de la catástrofe de la central atómica de Fukushima en Japón.
Los manifestantes, convocados por el colectivo Salir de la energía nuclear, se movilizaron en torno a ministerios como el de Finanzas o la Defensa, pero también en la sede del grupo Areva (que construye centrales atómicas, produce combustible y trata los residuos) en el barrio de negocios de La Defensa.
También rodearon los cuarteles generales de otras compañías vinculadas directa o indirectamente en el sector como la eléctrica EDF -que gestiona los 58 reactores atómicos en actividad en Francia- o los de los bancos BNP Paribas y Crédit Agricole, que financian proyectos de centrales.
Los organizadores cifraron los manifestantes en unos 20.000, mientras que la policía calculó que habían sido 4.000.
Varias decenas de los que se concentraron frente al departamento de Defensa se trasladaron más tarde a la plaza de la Concordia con sus pancartas, en una de las cuales se podía leer: "Liberemos Francia de las armas nucleares".
En otra se aludía a los siniestros que han marcado la historia de la explotación de la energía nuclear de uso civil: "Chernóbil, Fukushima, nunca más.
"Viviríamos mucho mejor sin esa amenaza que pende sobre nuestras cabezas", declaró a la televisión "BFM TV" Anne-Laure Meladeck, portavoz del colectivo organizador.
Meladeck recordó que, según un informe de expertos, un accidente como el de Fukushima tendría un costo económico en Francia de más de 430.000 millones de euros.
Salir de la energía nuclear reclama en primer lugar el cierre de todas las centrales de más de 30 años en un país donde el parque de reactores en activo proporcionan el 75 % de la electricidad generada.
El presidente francés, François Hollande, se ha comprometido al cierre al final de su mandato de la central de Fessenheim, en Alsacia, la más antigua del país (en servicio desde 1978) y a reducir el peso relativo de esta energía al 50 % en el horizonte de 2025.
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