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Buena acogida en EE.UU. al inicio de las conversaciones para el acuerdo comercial con la UE

Desde su llegada a la Casa Blanca, Obama ha subrayado la importancia de impulsar el sector exportador como una de las claves para la recuperación económica estadounidense. EFEArchivo Ampliar foto
Desde su llegada a la Casa Blanca, Obama ha subrayado la importancia de impulsar el sector exportador como una de las claves para la recuperación económica estadounidense. EFE/Archivo EFE

El anuncio de Bruselas y Washington de iniciar conversaciones para crear una zona de libre comercio y un acuerdo sobre inversiones fue acogido con entusiasmo en Estados Unidos, donde se espera que estimule la creación de empleo y genere competitividad.

"Hoy anuncio que lanzaremos conversaciones sobre una Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión con la Unión Europea, porque un comercio que sea libre y justo a través del Atlántico sustenta millones de empleos estadounidenses bien remunerados", dijo el presidente estadounidense Barack Obama, durante su discurso del estado de la Unión el martes.

Es significativo que Obama eligiera esa intervención ante la sesión conjunta del Congreso de principios de año en la que delinea las prioridades de su agenda, y que en este caso fue de marcado carácter económico.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Obama ha subrayado la importancia de impulsar el sector exportador como una de las claves para la recuperación económica estadounidense tras la crisis financiera de 2008 y la generación de empleos doméstico.

La Unión Europea y EE.UU. cuentan ya con un comercio de bienes y servicios cercano al billón de dólares al año y con inversiones que superan los 2 billones, y entre ambas abarcan casi la mitad del producto interior bruto (PIB) mundial.

El vicepresidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. para Asuntos Internacionales, Myron Brilliant, celebró en un comunicado el anuncio de Obama e hizo hincapié en la importancia de avanzar "rápidamente" para "eliminar tarifas y asegurar regímenes regulatorios compatibles" con el crecimiento económico.

También en el Congreso, que deberá aprobar finalmente el texto final del acuerdo, se emitieron señales y gestos de buena disposición.

Max Baucus, presidente del Comité Financiero del Senado, y Orrin G. Hatch, el senador de más rango del comité, indicaron en una misiva al representante de comercio de EE.UU., Ron Kirk, que las conversaciones para alcanzar un acuerdo suponían una "deseable oportunidad".

Según datos de la Cámara de Comercio, la supresión de las tarifas de importación impulsaría el comercio a ambos lados Atlántico en más de 120.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

Los países de la UE registraron un superávit de 115.716 millones de dólares al cierre de 2012 en su comercio con EE.UU., frente a los 99.881 millones de 2011.

No obstante, algunos expertos consideran que las consecuencias positivas no se concentrarían exclusivamente en el aumento de intercambio comercial.

"Los beneficios no provendrán solamente de la rebaja de tarifas, que ya son bastante bajas, sino del hecho de que las empresas podrán planear mejor y con antelación sus estrategias y eso impulsará la inversión y generará más competitividad", explicó Jeffrey J. Schott, investigador de comercio exterior del Peterson Institute de Washington.

Schott indicó, asimismo, que los intereses para impulsar definitivamente las negociaciones tienen otros objetivos, como hacer frente al ascenso y creciente competitividad de China.

Pese a las perspectivas positivas y las buenas intenciones mostradas a ambos lados del Atlántico, las conversaciones no serán fáciles y los expertos auguran años antes de que se alcance un acuerdo concreto, aunque se ha marcado como plazo estimado dentro de dos años.

Entre los temas espinosos figuran las constantes acusaciones mutuas sobre subvenciones a las respectivas industrias aeronáuticas (Boeing y Airbus) o el sector de la agricultura, que tanto en EE.UU. como en Europa cuenta con generosas ayudas.