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Ballmer vende el 12% de sus acciones en Microsoft

"Estoy plenamente comprometido con Microsoft", aclara el directivo, cuyo movimiento la compañía atribuye a razones fiscales

Cuando los directivos de una compañía compran acciones de su propia empresa, es casi siempre una señal de que confían. Pero cuando las venden, mejor mirar el detalle. Steve Ballmer, el jefe de Microsoft, acaba de deshacerse de casi 50 millones de acciones en los últimos días, por 1.340 millones de dólares. Y podría elevarlo hasta los 75 millones de títulos antes de final de año.

Eso equivale a entorno el 12% del capital que controla en el gigante informático. Es la primera vez que lo hace en cinco años. No es que Ballmer desconfíe de repente de Microsoft, que busca su camino ante el embiste de Google y Apple en el competitivo sector tecnológico. La explicación que da la compañía, en un escueto comunicado, es meramente de tipo fiscal.

Microsoft cerró el pasado 28 de octubre el primer trimestre con un beneficio neto de 5.400 millones de dólares, lo que representa un incremento del 51% respecto a lo que ganó en el mismo periodo de 2009. Lo consiguió tras facturar 16.200 millones entre julio y septiembre, un 25% más que hace un año, gracias a las ventas del nuevo sistema operativo y su video consola Xbox.

La información con el detalle de la venta de acciones se entregó al regulador del mercado de valores el viernes por la tarde, tras el cierre de Wall Street. En ella se explica que la venta de acciones es para su "diversificación financiera" y "asistir en la planificación fiscal" antes de que se cierre el ejercicio. "Estoy plenamente comprometido con Microsoft", apostilló Ballmer.

La decisión de vender acciones es, como dice el ejecutivo, una "cuestión personal". Es lo que hace cualquier inversor para ajustar sus carteras, cuando se acerca el final de año y hay que hacer cuentas. Pero en el caso de Ballmer, la frecuencia y el volumen de la venta de acciones de Microsoft podía despertar dudas. "Quise ser claro para evitar cualquier tipo de confusión", reitera.

Steve Ballmer, un ejecutivo de los que no se muerden la lengua, insiste que Microsoft sigue desarrollando productos tecnológicos con un gran potencial "para cambiar la vida de la gente" y eso le motiva. Kevin Turner, su director de operaciones, decía la semana pasada que está viendo un incremento de la demanda por parte de los negocios hacia el Windows 7, el Office y servidores.

Una de sus grandes apuestas son los servicios de almacenamiento y gestión de datos electrónicas, el conocido como "cloud", donde su plataforma Windows Azure se está haciendo con nuevos clientes. La compañía está sentada sobre un colchón de efectivo, por valor de 40.000 millones, que elevará en los próximo años. Sus títulos se pagaban el viernes a 26,8 dólares tras caer un 1% en la jornada.

Los rumores sobre las verdaderas intenciones de Ballmer pudieron más que el entusiasmo que estaba generando entre los expertos la nueva consola Xbox 360 Kinect. Hasta el punto de que algunos analistas dicen que los títulos de Microsoft van camino de alcanzar de nuevo los 45 dólares. De momento, en lo que va de año, el máximo que alcanzaron fue los 31,6 dólares.

Ballmer, de 54 años, lleva al frente de Microsoft desde 2000. Antes de vender ses acciones, controlaba 408 millones de títulos en la compañía. Pero esta diversificación de sus inversiones podría ser la señal más clara hasta el momento de que el ejecutivo podría estar preparando su salida, aprovechando el cambio de ciclo. No es la primera que se especula con esta posibilidad.