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Google elabora su propio IPC

El índice de precios del buscador (IPG) podría ser una alternativa al que publican los Gobiernos, pero no tiene en cuenta lo que pasa fuera de Internet

La creatividad de Google no tiene límite. Y cuando eso se combina con su masiva base de datos, puede servir anticipar la marcha de la economía mejor y antes que el propio Gobierno. El gigante tecnológico, la firma dominante en todo lo que tiene que ver con Internet, quiere utilizar sus recursos electrónicos para elaborar su propio índice diario de precios al consumo.

Al frente de esta iniciativa está el economista jefe de Google, Hal Varian, según informa The Financial Times . Pero de momento el buscador no se plantea publicar los datos que ya va recabando sobre la evolución de precios en la web, según dijo en el marco de una conferencia del lobby de los empresarios en Denver (Colorado).

El índice de inflación oficial (IPC) se publica cada mes. El correspondiente al mes de septiembre se conocerá en Estados Unidos este viernes. Aunque el FT dice que el índice de precios de Google (IPG) podría ser una alternativa al que publican los Gobiernos, lo cierto es que no tiene en cuenta lo que pasa fuera de Internet.

El propio Varian lo reconoce, al explicar que los componentes de la cesta de la compra en la web son muy distintos al de la economía en su conjunto. Y pone como ejemplo el peso de la vivienda en el índice de inflación oficial, del 40%, mientas que en el de Google se queda en la mitad de eso.

El IPG, por tanto, podría ser útil para medir la evolución de precios en productos y servicios con un peso similar en los dos mundos, como los artilugios electrónicos. Y podría llegar a integrarse en su tienda electrónica o para reflejar la evolución de los precio en otras web rivales, como Amazon.

La visión de Varian no se queda ahí. Google también podría llegara a utilizar su base de datos para anticipar la evolución de indicadores económicos, como el paro. En esto, las firmas de Wall Street va aún por delante, con modelos más refinados. Pero quién dice que no acabará en la terminal de Bloomberg.