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Reportaje:Propiedades

Inventario de fantasmas en Madrid

Las secuelas de la burbuja y el dilatado plazo (cuatro años) para cambio de uso deja vacíos edificios emblemáticos en el centro

Edificio España, perteneciente a Banif, en la Plaza de España.
Edificio España, perteneciente a Banif, en la Plaza de España. CRISTÓBAL MANUEL

Están en pie pero sin vida. Son singulares, protegidos, se encuentran en buen estado y en las mejores zonas de Madrid, pero sin ninguna utilidad. Son varios los edificios completamente deshabitados o en situación de semiabandono en la capital. El más llamativo está en la Puerta del Sol, bajo el anuncio luminoso de Tío Pepe. La lista de ilustres abandonados sigue con la manzana de Canalejas, sede de la Mutua Madrileña, en la calle de Almagro, o el edificio acristalado que corona el Antiguo Teatro Fontalba, en la Gran Vía.

Las razones de que estos edificios emblemáticos estén semiabandonados son muchas y están en buena parte ligadas a la especulación de los años de la burbuja. Las causas más comunes apuntan a la dilatación de los trámites urbanísticos que exige un cambio de uso; a la espera del vencimiento de los contratos de alquiler o que, al tratarse de edificios protegidos, los permisos se dilaten más de la cuenta, según apunta Antonio Pleguezuelos, director de Urbanismo de la consultora Aguirre Newman. Cambiar el uso es muy complejo. Requiere un mínimo de cuatro años. Francisco Pleguezuelos, director del área hotelera de BNP Paribas Real Estate, asegura que mientras están parados "estos inmuebles no sólo no generan beneficios ni plusvalías, sino que producen importantes gastos en labores de mantenimiento, gastos de seguridad e impuestos".

- El edificio de Tío Pepe En el kilómetro cero, uno de los que tienen más solera de la Puerta del Sol y de Madrid está vacío desde hace tres años. Ubicado entre la carrera de San Jerónimo y la calle de Alcalá, está coronado por el cartel publicitario de Tío Pepe. Permanece abandonado a causa de la especulación, según fuentes del sector. El inmueble donde hace tres años se encontraba el pequeño hotel París es propiedad de una acaudalada familia mexicana que lo ha puesto varias veces en venta, pero a precios irreales. "Recibieron ofertas que incluso estaban por encima de lo razonable, pero las rechazaron todas. La propiedad ha estado especulando con el inmueble y cada año pedían un poco más, hasta que la gallina de los huevos de oro se murió", asegura un tasador. Con la situación inmobiliaria actual, es muy probable que el edificio siga acumulando polvo y carteles en su fachada durante varios años más.

- Complejo Canalejas A tan sólo unos metros del edificio de Tío Pepe y completando la manzana se encuentra el complejo de Canalejas. El histórico chaflán del siglo XIX que da entrada a la plaza también está vacío. Forma parte de un complejo de siete edificios que han sido sedes de los bancos Zaragozano, Central Hispano, Banesto y Santander, y que aglutina 52.000 metros cuadrados, propiedad del grupo presidido por Emilio Botín.

Dos años después de sacarlo a la venta, en marzo de 2006 el grupo inversor vasco R&A Palace Gestión firmó un contrato de compra por valor de 325 millones de euros y la intención de transformarlo en residencias de lujo, hotel y centro comercial. Todo ello con la bendición del ayuntamiento y bajo las directrices del arquitecto Rafael de la Hoz.

No obstante, apenas cumplido el año, el proyecto no pudo encontrar los recursos necesarios para afrontar sus compromisos con el Grupo Santander. El primer banco español se replanteará ahora con más calma el futuro del edificio, pero para el director de urbanismo de Aguirre Newman es necesario redefinir el proyecto para el que había sido diseñado. "Al Ayuntamiento no le interesa tener toda esa manzana parada y reeditar un plan especial que puede tardar entre seis y nueves meses y dos años", asegura Antonio Pleguezuelos. También en este caso, el tiempo corre contra el propietario. Al final es más barato comprar suelo y edificar que rehabilitar. Canalejas, que se negociaba en unos 350 millones de euros saldría hoy a la venta con un 25% de descuento y un riesgo bastante alto, según los expertos.

- Calle de Almagro, antigua sede de Mutua Madrileña Los 25.000 metros cuadrados de la antigua sede de Mutua Madrileña, en la calle Almagro, están vacíos desde que la compró el Grupo Reig en junio de 2006 por 120 millones de euros. Según la empresa andorrana, el edificio está desocupado porque todavía no se ha encontrado un operador que desarrolle un hotel de cinco estrellas. Fuentes del sector apuntan a que las negociaciones con varios operadores de lujo han sido muy duras y más en un momento en el que la tasa de ocupación por habitaciones cae. Además, la actual normativa municipal es más restrictiva y está encontrando trabas técnicas para acondicionar el edificio y convertirlo en el producto inmobiliario que proyecta Reig. El tiempo, sin embargo, pasa y a los costes de mantenimiento se suma el lucro cesante. La superficie de la parte hotelera es de 20.000 metros cuadrados lo que, según los expertos, puede acoger alrededor de 285 habitaciones. Así que mientras el grupo Reig no llegue a un acuerdo con un operador está dejando de ingresar unos cuatro millones de euros al año.

- Teatro Fontalba (Gran Vía, 30) Otro de los históricos abandonados del mercado madrileño es el Antiguo Teatro Fontalba, en Gran Vía, 30. Salió a la venta cuando Telefónica puso en marcha su plan de eficiencia inmobiliaria con el doble objetivo de reducir su deuda y financiar el traslado a su nueva sede en Las Tablas. Construido en los años veinte para el marqués de Cubas y Fontalba, contaba con un importante grupo escultórico en el centro de la fachada que ya no existe. Hoy, del centro del edificio se elevan varias alturas de superficie acristalada. Mientras Servihabitat, filial de La Caixa y propietaria del edificio, encuentra un comprador, el edificio sigue acumulando suciedad dentro y fuera de sus oscuros cristales.

- Edificio España y Torre de Madrid La emblemática plaza de España se queda sin nuevos vecinos, por lo menos hasta dentro de dos años. Los causantes de esta situación son el Edificio España, que tiene paralizado su proyecto residencial y hotelero, y su vecina la Torre de Madrid. Ambos se encuentran semiabandonados pese a su extraordinaria ubicación y singularidad.

Metrovacesa se desprendió del primero a finales de 2005, tras ultimar la venta del hotel Crowne Plaza. Banif, rama de banca privada del Banco Santander, pagó 389 millones de euros por todo el edificio. La inmobiliaria presidida por Joaquín Rivero puso a la venta ambos inmuebles para financiar parte de la compra de la sociedad patrimonialista francesa Gecina. Según fuentes de Metrovacesa, con la venta del primero bastó para acometer el desembarco en la filial francesa, por lo que la Torre de Madrid todavía es propiedad de la inmobiliaria, aunque se encuentra vacío casi en más del 50%. Metrovacesa le puso el cartel de "se vende" también en 2005. Cuatro años después, aún sigue en manos de esa inmobiliaria, pero el goteo de salidas no cesa y no entran nuevas empresas ni vecinos.

Por su parte, el edificio España, que tenía previsto abrir este año con un proyecto de viviendas de lujo en régimen de alquiler y un hotel tras la salida de los últimos inquilinos, en 2007, retrasa sus planes, como mínimo, otros dos años. Fuentes del sector aseguran que el proyecto está siendo revisado y no verá la luz antes de 24 meses. Este parón conlleva que el Banco Santander deje de ingresar 12 millones de euros al año en concepto de rentas, según cálculos de expertos del sector.