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Martinsa-Fadesa anuncia la mayor suspensión de pagos de la historia en España

La inmobiliaria no puede con las dificultades para cumplir con la refinanciación de su deuda

De la felicidad por ser presidente del Real Madrid a protagonista del mayor concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) de la historia económica española. La empresa Martinsa-Fadesa, presidida por Fernando Martín, se convirtió anoche en la primera gran víctima de la crisis hipotecaria en España. Esta empresa tiene una plantilla de 880 trabajadores, cuyo futuro se desconoce.

En un comunicado el Consejo de Administración de Martinsa-Fadesa, reunido en Madrid desde esta tarde, ha decidido instar a un concurso voluntario de acreedores (la antigua suspensión de pagos) "cuyo objetivo último es garantizar la continuidad de su proyecto empresarial, procediendo al saneamiento y reorganización de la compañía a través de los instrumentos de la Ley Concursal", ha aclarado el órgano de administración.

Se trata de la mayor suspensión de pagos de la historia con un pasivo de 5.200 millones de euros. Martinsa-Fadesa, la mayor inmobiliaria española por activos, no ha podido cumplir con los compromisos a los que llegó con los bancos acreedores.

"Esta decisión se adopta ante la constatación de las graves dificultades de tesorería que genera la no obtención del crédito de 150 millones de euros que la compañía precisaba para dotarse de liquidez y seguir desarrollando sus proyectos con normalidad. El Consejo de Administración de Martinsa-Fadesa ha instado el Concurso Voluntario tan pronto como ha tenido certeza de la imposibilidad de dicho crédito, para evitar así cualquier perjuicio futuro a sus acreedores o proveedores", añade la nota de Martinsa.

Problema de liquidez

En esa comunicación, se señala que tanto el presidente de Martinsa-Fadesa, Fernando Martín, como el resto de los miembros del Consejo de Administración, continuarán desempeñando sus funciones al frente de la empresa. "Las medidas que se adoptarán en el proceso concursal permitirán solucionar el actual problema de liquidez de la compañía, y cumplir con los compromisos de pago en el menor plazo de tiempo posible", asegura la comunicación.

La inmobiliaria señala que, bajo la supervisión de los administradores concursales, concentrará a partir de ahora su actividad tanto en aquellas actuaciones que supongan la generación de ingresos ?venta de activos y gestión del suelo- como en las que permitan la reestructuración de la compañía para acomodarse a las nuevas exigencias del mercado y poder así relanzar su proyecto.

"Martinsa-Fadesa es consciente de las consecuencias que una medida de estas características tendrá para sus clientes, proveedores, y pequeños accionistas, así como para el sector inmobiliario español en particular y la economía española en general, por lo que, desde su responsabilidad, asume el compromiso de trabajar intensamente para superar esta coyuntura a la mayor brevedad, y solicita el apoyo de las administraciones y entidades financieras, y la comprensión de clientes, proveedores y pequeños accionistas", indica por último la comunicación.

La empresa en quiebra es una de las principales compañías inmobiliarias de Europa, especializada en el desarrollo de proyectos inmobiliarios de primera y segunda residencia y con una actividad patrimonial centrada en proyectos hoteleros y centros comerciales, ligados a la actividad residencial y de alquiler.

La noticia se esperaba desde que esta mañana, sólo una hora después de abrir la Bolsa, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendiera cautelarmente la cotización de los títulos de la inmobiliaria. A primera hora de la tarde comenzaba la reunión de la dirección de la empresa en busca de una solución para atajar el derrumbe. La empresa pidió la pasada semana ampliar el plazo para el pago de un crédito de 150 millones de euros que le obliga a obtener el contrato de refinanciación de su deuda. Con dicho contrato Martinsa-Fadesa pretendía reestructurar a largo plazo la amortización de 4.000 millones de euros de deuda, el grueso del total de 5.100 millones que soporta la compañía. De ellos, 2.579 millones corresponden al crédito que firmó para comprar Fadesa.

En paralelo, la compañía de Martín negocia con los sindicatos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que podría suponer 275 despidos en las sedes que tiene en España, aunque hasta mañana martes no se conocerá el número definitivo de trabajadores que se verán afectados.

Ajuste de plantilla

Este grupo inmobiliario es resultado de la fusión el pasado año de los negocios inmobiliarios de Fernando Martín y su socio Antonio Martín con la inmobiliaria Fadesa, que compraron a Manuel Jove. La operación se acordó justo antes de que en la segunda mitad de 2007 arrancara el proceso de ajuste que padece el sector inmobiliario. Martinsa-Fadesa cerró el primer trimestre del año con pérdidas de 85,1 millones, frente a las ganancias de 412,9 millones del mismo periodo de 2007. La inmobiliaria atribuyó el resultado al aumento de sus costes financieros, entre otros factores.