BMW y Mercedes negocian una alianza para acelerar beneficios

La industria del automóvil busca nuevas estrategias para hacer frente al auge de las materias primas y los retos tecnológicos y medioambientales

Los cambios en el mercado mundial del automóvil, condicionado por la carestía de las materias primas como el acero, la revalorización del euro frente al dólar, el empuje de los fabricantes de los países emergentes y la crisis internacional, está forzando a los líderes del sector a mirar el futuro con otros ojos. Así, dos de las marcas más emblemáticas del mundo de las cuatro ruedas, las alemanas BMW y Mercedes, negocian la creación de una alianza para investigar conjuntamente el desarrollo y fabricación de nuevos productos y componentes, según informa el rotativo estadounidense Wall Street Journal citando a fuentes cercanas a esta iniciativa.

Tal y como reseña el periódico, ambas compañías, que acumulan juntas más de medio siglo de experiencia en la fabricación de vehículos, son conscientes de la necesidad de aprovechar las sinergias de sus respectivos departamentos de investigación para reducir costes y hacer más competitivos sus productos. Extremo que ayudaría a mantener sus respectivos niveles de beneficios, afectados también por la desaceleración y la moderación del consumo en Estados Unidos, sobre todo en el caso de BMW.

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La decisión de iniciar estos contactos, según las mismas fuentes, ha surgido desde lo más alto de la cúpula directiva de BMW y Daimler, propietario de Mercedes, y por el momento se centran en cómo podrían unir fuerzas a la hora de comprar determinados componentes como asientos o sistemas de aire acondicionado.

Asimismo, el diario añade que esta colaboración podría ampliarse al desarrollo individual y concreto de motores ante la creciente demanda de propulsores cada vez más energéticamente eficientes y menos contaminantes con los que seguir liderando una de las industrias más poderosas del mundo, aunque las fuentes citadas añaden que los contactos se están llevando a cabo sin ningún tipo de presión, lo que podría retrasar un eventual acuerdo que, en cualquier caso, no implicaría una fusión y evitaría siempre diluir las marcas, dos símbolos de prestigio y exclusividad para sus clientes.

De este lado, Wall Street Journal señala que esta iniciativa forma parte de los nuevos planteamientos que Norbert Reithofer llevaba en su portafolio cuando llegó al cargo de consejero delegado de BMW en septiembre de 2006. Al mismo tiempo, también coincide con el deseo de su homólogo en Daimler, Dieter Zetsche, de replantear las estrategias de su grupo tras la venta de Chrysler el año pasado.

Así, según apunta el diario, Reithofer estaría impulsando una eventual alianza motivado por los progresos realizados en los proyectos de cooperación que la propia BMW, Daimler, General Motors y Chrysler han logrado en el desarrollo de la costosa tecnología de motores híbridos.

El rotativo estadounidense añade que el inicio de las conversaciones entre estos dos eternos rivales en el sector de las berlinas de gama media-alta y los turismos deportivos tras años manteniendo sus respectivos avances tecnológicos y diseños a buen recaudo de los competidores da buena muestra de los cambios que está sufriendo la industria de la automoción.

Cambios que hace poco llevaron al fabricante indio Tata a hacerse con dos de las marcas más emblemáticas del Viejo Continente, Jaguar y Land Rover, al gigante estadounidense Ford, que necesita enjugar sus balances tras dos años de malos resultados en Estados Unidos.

Otros grandes fabricantes del sector están recorriendo ya este camino. Así, rivales en el codiciado sector de los turismos de gama alta como Audi y Volkswagen, Ford y Volvo o Lexus y Toyota han sabido sacar provecho de la cooperación entre sus departamentos de innovación y desarrollo así como en la reducción de costes a la hora de adquirir materias primas como el acero. Sin embargo, ni BMW ni Daimler tienen socios destacados con los que aprovechar estas sinergías.

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