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Así es el Impuesto sobre el Patrimonio

Principales características del tributo

¿Qué es el Impuesto de Patrimonio?

Es un tributo de carácter directo y naturaleza personal que grava el patrimonio neto de las personas físicas a 31 de diciembre de cada año; entendiendo por éste "el conjunto de bienes y derechos de contenido económico de que sea titular, con deducción de las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como de las deudas y obligaciones personales de las que deba responder".

¿Cuál es su objetivo?

Gravar la capacidad de pago adicional que supone la posesión de un patrimonio, además de intentar conseguir una mayor eficacia en la utilización de los patrimonios y ser un complemento del IRPF.

¿Cómo funciona?

Es un impuesto progresivo pues el tipo de gravamen no es fijo, aumenta conforme la base imponible aumenta el tipo de gravamen.

¿Dónde se aplica?

Es un impuesto estatal, si bien se cede el 100% del importe recaudado por el impuesto a las Comunidades Autónomas (Excepto País Vasco y Navarra), que son las responsables de recaudarlo. A pesar del régimen común del tributo, los Gobiernos autonómicos tienen la facultad de modificar el tipo de gravamen y la reducción de la base imponible.

¿Cuánto dinero recauda?

Las comunidades recaudaron por este concepto 1.442,6 millones en 2005, es decir, una media de 1.553 euros por contribuyente.

¿Quién debe pagarlo?

En el régimen común, están obligados a declarar las personas físicas cuya base imponible, determinada de acuerdo con las normas reguladoras de este Impuesto, sea superior a 108.182,18 euros. También cuando el valor de sus bienes o derechos (es decir sin deducción de cargas, deudas, etc.), determinado de acuerdo con las normas reguladoras del Impuesto, resulte superior a 601.012,10 euros. En 2005, 957.503 contribuyentes de los 17 millones que hay en España realizaron la declaración del Impuesto sobre el Patrimonio, de los que tuvieron que pagar 941.101.