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¿Qué significa inyectar dinero?

La falta de liquidez en las entidades bancarias por la crisis hipotecaria en EE UU ha obligado a los bancos centrales de todo el mundo a tomar medidas extraordinarias: ingresar capital en el mercado

Inyectar liquidez es la expresión más oída estos días en el mundo de la economía. Monopoliza titulares y abre telediarios, ¿pero qué significa exactamente?

En realidad, lo que están haciendo el Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal estadounidense (Fed) y otros bancos centrales del mundo desde el pasado jueves es ingresar más dinero en el mercado a través de las entidades bancarias, con el objetivo último de que luego éstas lo pongan en circulación a los ciudadanos.

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Pero, lógicamente, no lo regalan, sino que se lo prestan a los bancos a un interés asumible para éstos. Técnicamente, se realiza a través de subastas rápidas. En la puja del viernes, por ejemplo, cuando el BCE inyectó 61.500 millones de euros, participaron 62 entidades bancarias, a un interés medio del 4,08%.

Estas operaciones de ajuste no tienen un vencimiento normalizado, aunque las inyecciones de estos días están oscilando entre uno y tres días de vencimiento. Como regla general, el Banco de España recomienda que los procedimientos de las operaciones sean"flexibles", debido al escenario crítico en el que se ejecutan.

Se trata de una medida que se lleva a cabo sólo en situaciones excepcionales, como lo prueba el hecho de que la vez anterior que el BCE la aplicó fue un día después de los atentados del 11-S en Estados Unidos. Entonces ingresó 69.300 millones de euros, mientras que ahora ha inyectado más de 200.000 en apenas tres jornadas.

Las hipotecas basura

La razón a esta falta de liquidez hay que encontrarla en la crisis hipotecaria en EE UU. Según un informe del Fondo Monetario Internacional, casi la mitad de los créditos concedidos para la compra de vivienda en este país durante 2006 fueron hipotecas 'subprime', también conocidas como basura. Es decir, se conceden a personas de dudosa solvencia, con el enorme riesgo de que el dinero prestado no sea devuelto. Lógicamente, si el capital no hace el camino de vuelta a las entidades bancarias con los consiguientes intereses, el sistema entra en crisis. Falta liquidez. Esto obligaría a los bancos a vender sus acciones para aliviar el problema, lo que podría derivar en un crash bursátil.

Una operación habitual entre los institutos de crédito es prestarse dinero entre ellos, pero muchos ya han anunciado que van a cerrar el grifo porque no saben si sus competidores están afectados por esta crisis. En realidad, nadie sabe a ciencia cierta qué entidades están implicadas en el sistema de préstamos hipotecarios en EE UU, lo que genera mucha inseguridad y desconfianza, dos palabras enemigas del dinero.

Evitar el "efecto dominó"

La crisis actual en los mercados financieros es un hecho y con estas inyecciones de liquidez lo que se busca a corto plazo es que no se extienda a la "economía real", evitar que haya un "efecto dominó", como apuntaba ayer en una entrevista en EL PAÍS Wolfang Gerke, consejero de la Bolsa de Francfort.

La escasez de liquidez en los mercados interbancarios provoca también un repunte de los tipos de interés (del precio del dinero), y éste es otro de los efectos que se pretende evitar con las inyecciones.

El epicentro de estas convulsiones en los mercados se encuentra en EE UU, pero en un mundo globalizado el riesgo de que la onda sísmica alcance Europa, u otra parte del mundo, nunca hay que desestimarlo. De ahí la intervenciones, mediante inyecciones de liquidez, de los bancos centrales de Europa, Japón, Australia o Canadá, además de la Reserva Federal estadounidense. "Todos ellos son los responsables de gestionar la cantidad de dinero que hay en circulación" en su área de influencia, tal como señalaba esta mañana Susana Felpeto, analista de Atlas Capital, en una entrevista digital en ELPAIS.com.

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