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Wolfowitz culpa a la prensa de su salida forzada del Banco Mundial

El presidente de la entidad dejará su puesto el 30 de junio debido a un escándalo de corrupción

El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, ha acusado a los medios de comunicación de haber forzado su salida de ese organismo multilateral. Wolfowitz ha afirmado hoy en declaraciones a la BBC que el consejo de dirección del Banco aceptó sus explicaciones en el sentido de que en todo momento había actuado de modo ético y de buena fe. El directivo dejará su puesto el próximo 30 de junio debido a un escándalo de corrupción en el que intervino personalmente para conseguir un aumento salarial para su compañera sentimental, empleada también del Banco Mundial.

El ex "halcón" del Pentágono ha negado que su salida del banco tuviese nada que ver con su comportamiento en ese tema y ha justificado su salida por el hecho de que lo ocurrido había generado tales pasiones que se sentía ya incapaz de conseguir lo que se había propuesto.

Varios países europeos se opusieron en un principio al nombramiento de Wolfowitz para presidir el banco por considerarle el principal arquitecto de la guerra de Irak, pero aquél negó que la animadversión inicial tuviese nada que ver con su salida. "Creo que (lo ocurrido) nos dice más de la forma de actuar de la prensa que del Banco", ha señalado Wolfowitz. Según éste, "la gente se dejó influir por afirmaciones inexactas y para cuando pudimos establecer más o menos la verdad, las pasiones se habían ya desbordado".

Wolfowitz defendió su gestión en los dos años al frente del Banco Mundial y elogió sobre todo a quienes trabajan para la institución en otros países, lejos de Washington. El funcionario estadounidense dijo que el Banco Mundial, creado junto al Fondo Monetario Internacional, tras la Segunda Guerra Mundial, adolece de problemas de gobierno que hay que sacar a la luz si se les quiere hacer frente.

Wolfowitz es el tercero del trío de "neocons" norteamericanos que pierde un puesto influyente tras la salida de Donald Rumsfeld del Pentágono y el abandono por John Bolton de su cargo de embajador ante las Naciones Unidas.