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China se apunta al carro de los países que promueven normas de buen gobierno empresarial

El gigante asiático quiere atraer a los inversores extranjeros

China quiere ofrecer tranquilidad a los inversores, sobre todo extranjeros, para atraerlos a sus mercados locales. Con esta intención, la Comisión Reguladora del Mercado de Valores chino (CSRC, en inglés) ha enmendado hoy las normas que rigen a las empresas cotizadas para acercarlas un poco más a los códigos de buen gobierno empresarial occidentales.

El China Securities Journal explica hoy que las nuevas normas sustituyen a las aprobadas en 1997 y tratan de acercar China a los estándares internacionales, evitando el abuso de poder de algunos accionistas mayoritarios.

Entre los cambios más claros, la norma establece que la máxima autoridad en una empresa que cotiza en bolsa es la junta de accionistas -no su presidente, como hasta ahora- y cualquier decisión debe ser aprobada por ella.

Además, para evitar el control de la firma por parte de sus empleados o altos cargos, su representación en la junta se limitará a menos de la mitad de los directivos presentes.

Los accionistas no pueden votar en transacciones en las que estén implicados y sólo la junta puede seleccionar la firma auditora para la empresa.

Los miembros de la junta no podrán vender más del 25% de las acciones en su poder en un año y deberán esperar al menos un ejercicio después de la salida a bolsa de la empresa, o seis meses después de que el accionista salga de la junta.

En China hay en la actualidad unas 1.300 empresas que cotizan en las bolsas de Shanghai y Shenzhen, cuyos índices han caído en picado en los últimos seis años a raíz de la mala gestión, escasa transparencia y manipulación de precios del mercado.

El mercado de valores de Hong Kong, el más importante de China, se rige por otras normas, más internacionales, y atrae mucho más capital extranjero que las maltrechas bolsas locales.