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RODRIGO RATO

La solidez del candidato europeo

Madrid-Washington: De la decepción en la carrera sucesoria a la dirección del principal foro financiero internacional

El nuevo líder del Fondo Monetario Internacional nació en Madrid hace 55 años, y procede de una familia de empresarios originaria de Asturias. Licenciado en Derecho en 1971, la formación de Rodrigo Rato se dirigió posteriormente hacia la economía, al cursar un Máster en Administración de Empresas en la Universidad de Berkley, (EEUU). En verano de 2003 se doctoró en Economía por la Universidad Complutense, con la calificación de sobresaliente cum laude. Antes de dedicarse a la política, Rato ejerció cargos de responsabilidad en empresas como Aguas de Fuensanta, Edificaciones Padilla y Construcciones Riesgo, así como en la cadena de emisoras Rato, propiedad de su familia.

En 1979, ingresó en Alianza Popular de la mano de Manuel Fraga, y un año después ya estaba en el Comité Ejecutivo del partido, para responsabilizarse de la Comisión de Economía. En las elecciones generales de 1982 fue elegido diputado por Cádiz y al año siguiente fue designado secretario general adjunto de AP, cargo que conservó en 1987 al transformarse la organización en el actual Partido Popular (PP). En 1993 fue reelegido diputado, como segundo en la lista por Madrid, después de Aznar, puesto que ocupó también en los comicios de 1996, 2000, 2004 (esta vez, por detrás de Mariano Rajoy). Fue portavoz del Grupo Popular en el Congreso entre 1989 y 1996, donde demostró su capacidad para la oratoria.

El 'cerebro' económico popular

Rodrigo Rato ha sido el máximo responsable del apartado económico de todos los gobiernos de José María Aznar. Tras la primera victoria electoral del PP, en 1996, fue nombrado vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda. En la segunda legislatura popular siguió como vicepresidente segundo y ministro de Economía (esta vez sin Hacienda).

Los ejes centrales de la política económica impulsada por Rato han sido la creación de empleo, el cumplimiento del Pacto de Estabilidad (hasta el objetivo del "déficit cero"), el control de los precios y la liberalización de sectores clave de la economía. El equipo de Rato concluyó la privatización de grandes empresas públicas como Telefónica, Repsol, Endesa y Argentaria, y abrió a la competencia, entre otros, los mercados de la telefonía, la electricidad y los hidrocarburos. Durante su mandato se produjo la entrada de España en la Unión Económica y Monetaria (UEM), con la consiguiente implantación del euro.

Los éxitos económicos han sido esgrimidos como el mayor activo de los gobiernos del PP. Siendo el balance general positivo, la principal crítica a su gestión ha sido la situación del mercado inmobiliario, con un desmedido incremento del precio de la vivienda. Pero probablemente el peor momento político de la carrera de Rato está vinculado al caso Gescartera, escándalo financiero que conllevó la dimisión de dos de sus colaboradores: el secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez Reyna, y la presidenta de la CNMV, Pilar Valiente. Además, la investigación del caso destapó que una empresa de la familia Rato era un "cliente especial" del HSBC, uno de los bancos con los que operaba el 'chiringuito financiero'. Pero, incluso en los momentos más difíciles, Rato contó con el apoyo y la confianza del presidente Aznar y de su partido.

Decepción y cambio de rumbo

Pese a estos contratiempos, la resistencia de la economía española frente a la crisis internacional seguía situando a Rato como principal candidato a la sucesión de José María Aznar. En septiembre de 2003 Aznar zanjó las especulaciones al designar a Mariano Rajoy candidato del PP a la presidencia del Gobierno. El entonces ministro de Economía aceptó presentarse como segundo en la lista por Madrid en las elecciones del 14-M.

El nombre de Rodrigo Rato comenzó a sonar para la gerencia del Fondo Monetario Internacional nada más presentar su renuncia Horst Köhler, el 4 de marzo. Diez días después se producía la inesperada derrota del PP en las generales, y cobró fuerza la posibilidad de que el ex ministro abandonase la política nacional. Dado que el FMI siempre ha estado presidido por un europeo, el principal obstáculo de Rato era el candidato francés Jean Lemierre, que al cabo se conformó con seguir otro mandato al frente del BERD. El rigor presupuestario demostrado en el Gobierno español y su cercanía con América Latina inclinaron la balanza a favor de Rato. Una vez logrado el apoyo de la UE, el nombramiento definitivo era prácticamente una cuestión de trámite. Desde esta noche, el ex ministro ya es el máximo responsable del principal foro financiero internacional.