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Reportaje:

Éxtasis o milagro

El Athletic sueña con la final de la Copa, para la que ya se han reservado hoteles, ante un Mirandés que da sorpresas

¿Y si gana el Mirandés? En Bilbao, la pregunta es ofensiva, teniendo en cuenta que los aficionados rojiblancos comenzaron a reservar hoteles en Madrid para la final antes de la semifinal, presuponiendo no solo una plaza en el acontecimiento, sino la sede, aún por determinar. En Miranda de Ebro, la fe es algo más que ciega. Los datos convierten la sorpresa en una posibilidad real. El Mirandés ya sabe lo que es ganar en campos de Primera y aturdir a rivales de postín en su propia casa. No le asusta, aunque sus futbolistas reconocieran que el Athletic les sometió en la ida (1-2) a un ritmo infernal en el que era difícil ver el balón. Pero, aun así, el equipo de Pouso logró encajonar al de Bielsa en la segunda mitad y hacerle un gol que fue como una transfusión de moral. El gol que le da la vida hoy (22.00, Telecinco) para el choque de San Mamés.

Las entradas se han agotado, pero no se respira el ambiente de hace tres años

¿Y si gana el Mirandés? No se piensa eso en Bilbao, donde se han agotado las entradas y la búsqueda del amigo o del carné de socio (transferible) tiene más que ver con la vivencia del presunto apoteosis del final, sobre el que ha alertado el club bilbaíno "por las posibilidades de sanción que acarrearía una invasión del campo".

La sensación previa no es la que se vivió (salvo en la ausencia de entradas) en la semifinal de 2009 ante el Sevilla, cuando el público despidió al equipo del hotel de concentración como si fuera a salvaguardar la existencia del club, sus esencias, su futuro. Una nube de aficionados que despedía al autobús del hotel a San Mamés (un kilómetro) como si el tiempo hubiera retrocedido muchas décadas y partieran hacia tierra extraña.

El Mirandés no ha generado la misma expectativa porque ni su entidad (acreditada en batallas de cinco estrellas) ni el resultado apelan a la épica. Aun así, el Athletic ha anunciado su sede de descanso, un hotel cercano al campo, para animar a una concentración previa que resalte la luminosidad de una situación histórica, la final con la que siempre se sueña en Bilbao.

"No vamos de fiesta a Bilbao", dijo Pouso, el técnico del Mirandés, al término del partido de ida en Anduva. Nadie dijo miedo en Miranda y nadie lo supone en Bilbao. El Athletic, que barrió al Mirandés en la primera mitad, fue acosado hasta el gol por el equipo burgalés, indesmayable. Muchos mirandeses sin entrada acompañarán en su dolor a un futbolista del equipo rojinegro, Álvaro Corral, sancionado por acumulación de amonestaciones. San Mamés solo le enseñará el palco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de febrero de 2012