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Entrevista:EXTRAÑOS EN LA GRADA | JOSÉ LUIS GARCI | FUERA DE JUEGO

"Di Stéfano es el Shakespeare del fútbol"

José Luis Garci es hijo de John Ford y Howard Hawks, pero nació en Madrid en 1944 y ha hecho siempre películas en las que la acción, como en el fútbol, alcanza un cierto tono de melancolía. Habla como una locomotora arrancada con el combustible de la buena memoria y uno de los asuntos que le arrastran a la pasión es precisamente esa afición, el fútbol. "Como la melancolía, te lleva a la niñez", dice.

En todas sus películas, de Volver a empezar (Oscar en 1982) a El crack, uno de sus grandes éxitos, Garci desliza esa voluntad de memoria que le sirve también para referirse al fútbol. "El fútbol es melancolía, no te engañes; como todo lo que te lleva a la infancia o la adolescencia. Ahora es básicamente negocio y a mí el negocio no me interesa. Se ha prostituido tanto que hasta los cronistas son más de los equipos que del fútbol y, claro, a mí eso me genera una gran frustración porque antes Antonio Valencia o Jaime Campmany hablaban de un partido y parecía que estaban hablando de algo sublime y ahora se habla de fútbol a partir de la pasión terrenal de cada uno".

Los que van al fútbol ya no tienen vergüenza de confesar esa pasión: "En eso hemos ganado. Hubo un tiempo en que al fútbol alguna gente, sobre todo los artistas y los intelectuales, iba de tapadillo. Íbamos Elías Querejeta, Juan García Hortelano, Carmelo Bernaola, yo... A veces iba al campo del Atlético, que es mi equipo, y allí estaba solo el músico Bernaola viendo el partido y lo veíamos juntos... Luego, pasó como con los toros en los años ochenta: todo el mundo dijo ya que iba y hablaban y escribían sobre la fiesta". Eso fue gracias al maestro Joaquín Vidal: "Exactamente".

Pero volvamos a la melancolía. "El fútbol es una pasión increíble. Y es por eso, porque nace de la melancolía y te lleva a lo que más quieres: la infancia, un mundo bueno, de pureza increíble... Lo sabemos los que nos hemos dormido memorizando alineaciones célebres. Con algunos de esos futbolistas podemos hacer equipos de ensueño en los que estarían Collar, Ben Barek... El cielo sería, por ejemplo, ver al Madrid de Di Stéfano compitiendo con el Barça de Guardiola o a La Naranja Mecánica [la Holanda de Cruyff] contra el Brasil de Zico".

Ese fútbol que lleva a Garci a la niñez nació "en el Carrusel Deportivo de Vicente Marco": "Ahí estaba la España que combinaba la tristeza de la vida con la alegría del gol, mezclado todo con las voces de Juan de Toro, Juan Tribuna, Verdú Belda...". Le suenan en el aire, aún, los nombres de Kubala y Di Stéfano. "Qué majestuoso era Kubala, cómo pasaba, cómo cambiaba el ritmo, cómo daba una nueva armonía al equipo. ¡Y Di Stéfano! Alfredo era el director de orquesta, ¡pero es que era la orquesta misma! Y un Shakespeare del fútbol".

Buena herencia dejaron, dice Garci, "porque, si no hubiera existido aquel Madrid, tal vez el Barça de Guardiola sería considerado el equipo más grande de todos los tiempos...". "He sido y soy del Atlético, pero ahora me he hecho, por decirlo así, 'del Barça de toda la vida'. ¡El mejor jugador de la historia es Xavi! ¡El mejor de la historia! Casillas es el mejor portero, pero en el campo no hay otro como el centrocampista. Por eso no es casual que hayamos ganado el Mundial. Durante años lo hablé con Bernaola: aparte de Kubala y Di Stéfano, los mejores eran Gaínza, Gento, Luis Suárez... Pero ahora han salido esos dos".

Le puede el cine. Así que esa selección que salió triunfante en Sudáfrica parece conducida por gente como Ford, Hawks o Hitchcock, "pero la mirada que la conduce en el terreno de juego es la de Xavi... Están Iniesta y Busquets, que es tan portentoso como lo fue Segarra, y está Puyol, que se asemeja en fortaleza a aquel Olivella. Aparte de Hierro, no ha habido otro como Puyol. No solo juegan bien al fútbol. Es que lo convierten en geometría".

"Al Madrid siempre le veo bien", explica; "ahora hasta un empate [ante el Barça] le sabe a victoria, pero es que tiene ese sentido épico". "Desde que vino Simeone, mi equipo es más capaz. Tiene un buen goleador en Falcao, tiene un buen jugador de campo en Adrián... Así que podremos hacerle, me parece, un buen favor al Barça y dar a la Liga el suspense que ahora creen que no tiene", añade.

"Fíjate si me gusta el fútbol", dice Garci, "que el martes iré a Bilbao a ver al Mirandés... Ya lo vi en Guadalajara. Será apasionante". ¿Siempre en la grada? "¡Qué va! Me gustan mucho las retransmisiones de Canal+. No es asunto de cámaras, sino de cómo las usan. El Barça-Madrid fue una retransmisión formidable... Aunque, claro, el calor del campo es insuperable. En directo es como si te llevara la mirada John Ford".

Detective en Pretoria

- Garci quiso ser detective en Pretoria, seguir a todas partes a la selección

de Del Bosque para hacer una película. "La federación no lo vio", y se perdió un buen documento. Garci iba a ser como el utilero. Las cámaras estarían en el banquillo, en el vestuario... "Presenté el proyecto

porque tuve la corazonada de que ganaríamos el campeonato. Pero la federación no lo vio. Ahora están arrepentidos". Así que el cineasta se puso a rodar

Watson & Holmes. Madrid Days, una ficción que honra al más famoso detective y en la que actúa el biznieto del músico Albéniz, Alberto Ruiz-Gallardón,

ministro de Justicia. Haciendo

del bisabuelo, naturalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de febrero de 2012

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