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Puig asegura que actúa de acuerdo con las predicciones

Mucha gente en Barcelona miraba ayer el cielo gris a la espera de que cayera la nieve. Aunque el Tibidabo amaneció blanco y algunos copos llegaron a caer en la parte alta de la ciudad, la gran nevada pronosticada para las cuatro de la tarde nunca llegó. La decisión del departamento de Enseñanza de desalojar antes de las 15.00 horas los colegios despertó aún más las expectativas. Incluso el paseo de Gràcia estaba lleno de sal. Pero la nieve no apareció.

El consejero de Interior, Felip Puig, se adelantó ayer a las posibles críticas por el gran despliegue organizado y aseguró que actuó por un "principio de responsabilidad" y de acuerdo con los datos que mostraban los radares meteorológicos cuya "calidad y eficiencia" recalcó. El consejero también llamó a la prudencia y pidió a los ciudadanos que apagaran las estufas y las chimeneas antes de ir a dormir, y que se vigile que las calderas estén bien ventiladas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 2012