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Crítica:TEATRO | MALCONTENT

Triunfo de la crueldad

Trajes de etiqueta, una gorrita de Ferrari, la ecografía de un embarazo y un micro en la mano para anunciar los patrocinadores de la competición que abre el espectáculo bastan para poner a fecha actual La duquesa de Malfi, tragedia de venganza de John Webster inspirada en hechos reales novelados por Mateo Bandello, gran proveedor de asuntos del teatro del siglo XVII. José Padilla, autor de esta ágil versión, la titula Malcontent para subrayar el protagonismo de Bosola, encarnación de ese personaje satélite medrador y servil que nunca falta en la órbita del poder.

Malcontent cuenta el vía crucis de una joven duquesa viuda, decidida a rehacer su vida sentimental en contra de la voluntad de Ferdinando, su celoso hermano mellizo, epítome de esa perversa figura polimorfa (llámese maltratador o acosador laboral) que desde posiciones de fuerza somete y humilla a quien contradiga su capricho o estorbe su ego. Webster no ahorra detalles en la expresión de la crueldad de Ferdinando, insatisfecha por más daño que inflija a su víctima y aun después de matarla, porque, desaparecido el objeto de su extraviado deseo, se queda vacío, perdido, a solas con su locura.

MALCONTENT

Versión libre de José Padilla de La duquesa de Malfi, de Webster. Intérpretes: Íñigo Rodríguez-Claro, Javier Lara... Dirección: Owen Horsley. Sala del Mirador. Hasta el 5 de febrero.

Owen Horsley, director adjunto de la compañía británica Cheek by Jowl, lleva el montaje con pulso urbano, vivo y actual. Su labor busca una síntesis saludable, excesiva en las escenas de los locos: llevadas a la farsa, pierden fuerza y claridad. Fantástico, el Bosola de doble filo de Javier Lara. Conmovedora, cercana, sensual, Carlota Gaviño en un papel que simboliza la libertad femenina. Entero y sensible, su amante, encarnado por Juan Blanco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 2012