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El PP de Ourense consagra la sucesión de Baltar por Baltar

"Todos los diputados me darán su apoyo", afirma el hijo

A pesar de "no creer en las carreras políticas programadas", José Manuel Baltar Blanco heredará la Diputación de Ourense antes del 10 de febrero. El clan familiar se perpetúa en una institución pública como si fuese una finca de su propiedad. Y lo hace gracias a la decisión tomada ayer por unanimidad de todos los miembros de la junta electoral del partido. Ahora solo falta que los 14 diputados provinciales fieles a su padre lo aclamen en un pleno formal en el que asumirá la presidencia. Se cumple así el guión acordado por la familia Baltar para mantener el control del partido en la provincia. El padre renunció a la presidencia del partido y el hijo se hizo con el puesto tras un congreso en el que se enfrentó a Juan Manuel Jiménez Morán, alcalde de Verín y candidato oficialista de Alberto Núñez Feijóo. Ahora toca la Diputación.

Desde que nació vivió la política en casa, algo que "otros políticos no tienen"

El secretario del comité electoral, Rosendo Fernández -que también es vicepresidente de la Diputación y jefe del grupo municipal de los conservadores en la capital provincial- leyó ayer un escueto comunicado en el que hacía oficial la elección. No quedaba bien que el propio candidato se autoproclamase sucesor frente a las cámaras. Tras el anuncio, Manuel Baltar hizo aparición y afrontó las preguntas de los medios durante 30 minutos. Para el candidato es un "gran honor asumir un cargo de tan alta responsabilidad".

El hijo de Baltar recordaba que aún no tiene los votos de los 14 diputados con los que cuentan los conservadores. En realidad se refería a una cuestión formal, ya que él mismo añadió a continuación: "Todos los diputados me transmitirán su apoyo". La sucesión lleva meses cocinada y ahora únicamente falta poner la guinda al pastel. Según el propio candidato, Feijóo -que eludió hablar del tema durante dos días y cuando lo hizo fue para ofrecer barra libre al clan ourensano- está informado puntualmente de todos y cada uno de los acuerdos y "apoya todas las decisiones que se tomen".

También tuvo tiempo para intentar excusar al patriarca, que llamó "veletas" a la dirección gallega del partido en la comparecencia en la que anunció su marcha. "No se puede simplificar las declaraciones en lo de veletas" porque comparó y eligió "la base frente a los dirigentes". Preguntado por esas discrepancias que todavía mantiene su progenitor con el PP gallego, no concretó si va a seguir esa misma línea aunque matizó que "no va a ser conformista". El hijo también está enfrentado a Núñez Feijóo pero guarda más las formas.

Niega que le molesten las críticas de la oposición, que califica el proceso pactado por el clan familiar como "una abdicación". Baltar hijo asegura que con esa actitud solo han conseguido "fracasos más que sonoros" y defiende que "el tiempo da y quita razones", así como "los electores en las urnas". En su comparecencia aprovechó para defender el papel de las cuestionadas Diputaciones, que en su opinión son "absolutamente necesarias" para garantizar los principios de "solidaridad intermunicipal".

Desde ayer ya no tiene pelos en la lengua. Se reivindica a sí mismo como un buen candidato porque desde que nació vivió la política en casa y eso ofrece "una perspectiva que otros políticos no tienen". Además defiende acérrimamente el trabajo de su padre: "Tenía en casa un gran modelo político a seguir". El único escollo pendiente fue tumbado el viernes. El alcalde de Nogueira de Ramuín y diputado suplente primero, César Parente, firmó la renuncia al puesto que le correspondía tras la dimisión de Baltar padre. Así lo había acordado con el patrón familiar cuando fue colocado como primer reserva tras las elecciones de mayo.

Presidente en pocos días

La normativa dice que el plazo máximo entre la dimisión del presidente y el pleno de nombramiento del sucesor no puede exceder los 10 días hábiles, por eso Baltar Blanco heredará el puesto de su padre antes del 10 de febrero. El partido barajaba el próximo sábado 4, pero las posibles interferencias del congreso federal que el PSOE celebra ese mismo fin de semana en Sevilla, ha descartado ese día. Ahora estudian que sea en la semana del 6 al 10 de febrero. La decisión está en manos del presidente en funciones, Rosendo Fernández.

Baltar padre estará en la sesión de investidura de su hijo. El pasado viernes, tras su marcha entre los vítores y llantos de sus cientos de enchufados, se fue a comer con los diputados conservadores y su chófer. Desde entonces no volvió por el Pazo Provincial y no tiene pensando hacerlo hasta que José Manuel sea el nuevo presidente. En esa histórica retirada no estuvo presente ningún miembro del Gobierno gallego, a diferencia del pleno de investidura de su séptima legislatura, interrumpida ahora por la adelantada dimisión. La presencia institucional en el acto de traspaso familiar de la institución será un buen termómetro para medir la relación del PP ourensano y la dirección gallega. La frialdad con que Alfonso Rueda o Alberto Núñez Feijóo despidieron al barón levantó nuevas ampollas entre los baltaristas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de enero de 2012

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