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El fin de una aerolínea

Inyecciones de capital público en plenos recortes sociales

La que debía ser la aerolínea de bandera de Cataluña acabó por convertirse en un pozo sin fondo que devoraba recursos públicos, incluso en plena época de recortes sociales. Hasta que, ayer, la Generalitat decidió poner punto y final a esa tónica. Spanair fue refundada en 2009, cuando un grupo de empresarios catalanes tomó sus riendas para que el aeropuerto de El Prat contara con una compañía que apostara por convertirlo en un hub internacional.

Es complicado saber con exactitud cuántas acciones de la aerolínea están en manos públicas. La compañía está controlada en un 85,6% por la Iniciatives Empresarials Aeronàutiques (IEASA), otro un 10,9% sigue en manos de la escandinava SAS y un 3,5% está controlado por los propios trabajadores. Sin embargo, en la parte de IEASA se engloban algunas inversiones de empresarios catalanes y mucho dinero público. Tienen o han tenido inversiones dentro: Fira de Barcelona, Turismo de Barcelona, Cilsa, Avançsa y el Instituto Catalán de Finanzas.

No es fácil seguir el rastro a todos los millones que han acabado en Spanair. En septiembre de 2010 la Generalitat entró en el Consejo tras poner 10 millones. A partir de ahí se han sucedido las inversiones e inyecciones: 10 millones, 25 millones, 56 millones. Fuentes del sector calculan que Spanair se ha comido 150 millones públicos y que al menos al 60% de sus acciones están en manos públicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 2012