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Crítica:LIBROS | POESÍA

El común de los mortales (2007-2010)

Poesía. Tras la edición de Futuralgia (Calambur, 2011), que reúne su poesía escrita entre 1979 y 2000, más algunos poemas inéditos, aparece El común de los mortales, un extenso libro en el que Jorge Riechmann (Madrid, 1962) ofrece una áspera y personal visión, no exenta de ironía, del llamado "capitalismo tardío", un acercamiento a los problemas ecológico-sociales de la realidad presente. Junto a una dimensión crítica atenta a los conflictos de la vida y su relación con la naturaleza, esas "obviedades que uno masca / como las piedras que el orador griego lleva dentro de la boca / para aprender a hablar", su poesía sabe de la profundidad de un lenguaje que pone en movimiento lo fijado y aspira, contra la imposibilidad, a poner en relación cosas lejanas y dispares. La poesía no sólo como una urgencia, sino como una necesidad "donde la transparencia / es sólo una instantánea jugada del azar", capaz de dar cuenta de "la llama de la contingencia" que señala los rumbos de un mundo, "milagroso y mortal", en el que está en juego lo humano. Esa es la ética de una escritura que no juega sola, ni por anticipado: "Amor / y poesía" son sus únicas certidumbres. Y tan política como cualquier acto humano, una forma de resistencia no capitalizable, un deseo ejercido y un acto de libertad: "Desde el mundo / fidelidad al lenguaje. // Desde el lenguaje / fidelidad al mundo". El poema ocupa su propio lugar, sin más mercado que la dignidad y la belleza frente al negocio de una vida que demanda su sitio en el espacio del capital: la vida es ese "algo que nos sucede / entre la costumbre y el milagro". Hacer posible la imposibilidad de poder ser, o como leemos en 'Apenas lluvia', ese magnífico poema que abre el libro, "presentir apenas la justicia / entre la prieta oscuridad, como una mano / apenas mojada que siguiera buscando y rebuscando // y completase a lo lejos la caricia". Frente al exceso, reclama una pobreza que hace suya la acción de sustraerse, de omitir el yo todopoderoso, para "Escribir lo que somos / lo que no somos / lo que hubiéramos sido / lo que nunca seremos // lo que podríamos ser". Dar cuenta del hoy, acaso del mañana, despertando un cierto grado de conciencia que, "iluminada por la mansedumbre de las luciérnagas / y orientada por el vuelo de los salmos", nos haga soñar de nuevo. Un libro medular, comprometido con lo irrenunciable.

El común de los mortales (2007-2010)

Jorge Riechmann

Tusquets. Barcelona, 2011

260 páginas. 19 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de enero de 2012

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