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Crítica:Guillermo Martínez - Yo también tuve una novia bisexual | LIBROS | NARRATIVA

Almas gemelas

Narrativa. Hace unos meses, en este mismo espacio, me referí a Guillermo Martínez cuando reseñaba el libro de Damián Tabarovsky Literatura de izquierda (Periférica, 2010). La mención tenía que ver con la discutida sustancia teórica del libro de Tabarovsky y la respuesta no menos polémica y severa que el autor de La muerte lenta de Luciana B esgrimió en un extenso artículo titulado Ejercicio de esgrima. Me vienen a la memoria ahora los dos autores enfrentados. Uno, defensor acérrimo de la novela como paisaje de la escritura, y la escritura a su vez como una experiencia estética sin lugar; y el otro, Martínez, defensor precisamente de todo lo contrario: entre otros conceptos, el del lugar. Ante este dilema, recordemos a Gilles Deleuze en Crítica y clínica: "La salud como literatura, como escritura, consiste en inventar un pueblo que falta". Tabarovsky acusa a Martínez, entre otros, de practicar el estilo correcto que el mercado exige. Y Martínez se defiende alegando que en ese mercado también se lee por ejemplo a Graham Greene y Once tipos de soledad de Richard Yates: y de paso le advierte de que nadie escribe para nadie. Ahora se publica la nueva novela de Guillermo Martínez, Yo también tuve una novia bisexual. En esta novela el autor argentino aplica todo su saber narrativo (que es mucho) y, sobre todo, dos de los aspectos que más suele reprochar Tabarovsky a los novelistas de la tendencia de Martínez: el dibujo de los personajes y la trama. Y repite la excelencia constructiva de la anterior. Maneja como muy pocos escritores en castellano de los últimos años la aplicación de esas zonas insondables en medio de un tejido de acontecimientos absolutamente realistas. La novela, que podríamos decir que pertenece al género de campus universitario, es la historia en primera persona de un joven profesor argentino en una universidad americana. En el centro de su desarrollo, destaca la presencia magnética de una joven estudiante. Al lado de las explicitaciones sensuales (no habituales en la narrativa del argentino), brillan con igual claridad lo implícito, esa manera de contar tan en la estela de Henry James. Lo que se narra en la novela ocurre en 2001, durante el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York. Un fragmento de tragedia histórica perfectamente incrustada en una trama de almas gemelas en busca de su felicidad en la carne. Guillermo Martínez, a la vez, no pierde la oportunidad para enviar algunos mensajes sobre el aparato retórico que sostiene sus novelas: la levedad contra el peso, citando la consagrada argumentación contra el peso que hace Italo Calvino en Seis propuestas para el próximo milenio. En resumen, un ejercicio de levedad pletórico de aciertos.

Yo también tuve una novia bisexual

Guillermo Martínez

Destino. Barcelona, 2012

201 páginas. 18 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de enero de 2012