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Reportaje:FÚTBOL | 19ª jornada de Liga

La otra fórmula de Mourinho

Desde la derrota en el último clásico, el técnico ha tenido que trastocar sus planes iniciales para que el Madrid reaccionara

Así como los organismos se adaptan al medio para sobrevivir, últimamente José Mourinho ha renunciado con éxito a algunos de sus principios futbolísticos más característicos para sacar adelante los partidos que se le complican.

El técnico del Madrid se ha resistido durante años a jugar con un solo medio centro por delante de la defensa pero en Mallorca acabó alineando solo a Xabi Alonso. No le gusta emplear a dos nueves, pero puso a Benzema e Higuaín. Tampoco estaba de acuerdo con emparejar a dos mediapuntas, pero colocó a Özil junto a Kaká. Todo por lograr atrapar esos tres puntos que mantienen al equipo al mando de la Liga.

Hombre siempre muy atento a controlar los mensajes, Mourinho también es capaz de transformarse a sí mismo, renunciar a su influencia y entregarse a los jugadores para después quedar la sensación de que eran los demás quienes obedecían sus designios. El empleo de un papel para trasladar una orden táctica elemental, como pasar de defensa de tres a defensa de cuatro, le dio, al término del partido, un relieve considerable. Acabado el encuentro, en la sala de prensa de Son Moix pululaba un batallón de reporteros produciendo imágenes y pensando en guiones para futuros reportajes sobre lo que llamaban "el papelito".

Desde que se midió al Barça, 12 de sus 16 goles han llegado en el segundo tiempo

El portugués ha entendido que en España se pide jugar al ataque

Mourinho entiende que España es diferente y que aquí la afición le exige jugar más al ataque. La mutación de la semana previa al último clásico refleja su olfato de sociólogo. Entrenó al equipo para jugar con tres mediocentros, pero en la víspera del partido quitó a Khedira y puso a Özil obedeciendo a una doble necesidad. Primero, creyó que el madridismo estaría menos dispuesto a perdonarle el fracaso si su planteamiento no era atrevido, y segundo, observó que para convencer a los jugadores precisaba jugar un poco como ellos querían. Es decir: sin el trivote.

El resultado del clásico, un decepcionante 1-3, tuvo consecuencias que el vestuario todavía no supera. Lo primero que hizo Mourinho tras el partido fue reprocharles a los jugadores el haberse empeñado en querer jugar sin trivote.

El resentimiento de animosidad fue mutuo y se prolongó hasta el partido en Sevilla y más allá de las Navidades. El descanso del partido de ida de los octavos de la Copa, contra el Málaga -cuando los blancos perdían 0-2, en un partido que acabaron remontando (3-2)-, registró intercambios desagradables entre los futbolistas y su entrenador. Al acabar el encuentro Mourinho les acusó de no haberse cuidado durante las fiestas navideñas. Pero los problemas del equipo parecen mentales, o incluso puramente futbolísticos, antes que físicos. Como dijo un jugador: "Ese bloqueo psicológico que tenemos desde el clásico es porque algunos piensan que jugando así, contra el Barça no vamos a poder".

Desde el clásico, el Madrid ha encontrado dificultades en todos los partidos. En Sevilla se encomendó a Casillas hasta que desató la tormenta final, contra el Málaga no logró encarrilar la eliminatoria, ni en la ida ni en la vuelta, hasta que el planteamiento hizo crisis, contra el Granada pasó un mal trago en el primer tiempo y en Mallorca estuvo cerca de la derrota. En todos los casos Mourinho debió intervenir en los descansos para operar cambios profundos en sus planes iniciales.

El Madrid metió 16 goles en los últimos cinco partidos. Solo cuatro fueron en el primer tiempo. Los 12 restantes obedecieron a la mutación de Mourinho, que ha demostrado tener más pizarras de las que se le suponían. Cuando el equipo lo ha necesitado, no ha dudado en cambiar de traje. Y siempre con acierto.

Pepe sufre una pequeña contusión, Arbeloa no jugará el mércoles por sanción

Pepe no se ha entrenado esta mañana con el resto de la plantilla al sufrir una "contusión en el cuádriceps derecho", según ha informado el club. Unas molestias que ponen en duda su participación - en la posición de defensa o de mediocentro-, el partido de ida de Copa del Rey frente al Barça del miércoles. El que sí se ha entrenado con total normalidad es Ángel Di María que sufrió una microrrotura fibrilar en el recto anterior del muslo derecho el 31 de diciembre.

No estará el miércoles en el césped del Bernabéu será Arbeloa. El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha desestimado los recursos del Real Madrid por la expulsión de Arbeloa - expulsado por doble amarilla en octavos-, y la amonestación a Sergio Ramos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 2012

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