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Reportaje:

La cara natural de Alicante

La Alcoraya, partida rural más antigua de la ciudad, apuesta por actividades sostenibles en el marco de su rico patrimonio físico

Alicante atesora un rico patrimonio natural y etnográfico a lo largo y ancho de su docena de partidas rurales inédito para la mayoría de residentes y, aún más, para el grueso de visitantes. La capital es sinónimo de sol y playa, con El Postiguet como primer reclamo de su afamada fachada litoral. Un grupo de residentes en la partida rural de la Alcoraya, la más antigua del término, ha constituido una asociación para el impulsar actividades inherentes a su marco físico y, a la vez, desarrollar vías económicas, bajo el modelo de desarrollo sostenible. Y todo ello para perpetuar la subsistencia de la emblemática partida su entorno.

La asociación, sin ánimo de lucro, se denomina Trekrural y está integrada por diversos agentes sociales vinculados a las partidas rurales de Alicante y en especial a la Alcoraya. Entre los impulsores de la iniciativa están los representantes de las fincas más destacadas como Lo Boligni, Casa de la Alcoraya, y otras situadas en las laderas de las sierras de Las Águilas y la Venta.

El entorno es ideal para las actividades al aire libre

Los residentes denuncian el impacto de las infraestructuras

Uno de los objetivos de la entidad es ceder espacios, entre ellos el Balcón de la Alcoraya, para entrenamiento de equipos y la promoción de deportes y juegos al aire libre. En este último apartado, la oferta incluye un amplio abanico, como acampada, bici de montaña, escalada, senderismo, orientación, trineos, tirolina, triatlón, rutas a caballo, actividades adaptadas y grupos de rescate.

Los promotores de la asociación resaltan la aportación de las partidas rurales a los avances de la capital, como por ejemplo el trasvase de agua a la ciudad en 1881 a través de cinco fuentes para paliar las carencias de la capital.

El colectivo denuncia el negativo impacto en entorno físico de la Alcoraya de infraestructuras, como la AP-7, el AVE o la planta de basuras de Inusa, cuyo fin último es potenciar la ciudad, "pero sin recibir contraprestación que se conozca por parte del Estado o del Ayuntamiento, para mejorar la vida de los residentes ni tampoco respaldo a las peticiones de asociaciones y negocios establecidos", señala el presidente de la asociación, Manuel Juan Albert.

En el apartado de agravios, Albert pone el acento en la "poca sensibilidad" del Ayuntamiento de la ciudad a la hora de redactar el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) al no atender sus alegaciones, como a la autorización de un local multiusos para potenciar la implantación de servicios básicos en la partida (en la actualidad se limita a un bar-restaurante), o realizar un estudio para determinar los espacios objeto de ser catalogados como de protección paisajística. El PGOU ha calificado el terreno de la zona como agrícola o no urbanizable de especial protección por riesgo de inundación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de enero de 2012