Cañete dice que sólo habrá trasvase si hay agua sobrante

El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, explicó ayer que "solo si hubiera sobrante [de agua] se podría pensar en la posibilidad de transferencia de cuencas excedentarias a deficitarias", en relación con la política hidráulica entre las comunidades autónomas. En ese sentido, afirmó que, de producirse, ese trasvase se haría promoviendo un gran pacto nacional del agua entre comunidades autónomas "basado en los criterios de unidad de cuenca, sostenibilidad medioambiental, prioridad del uso a la propia cuenca y la solidaridad interterritorial".

En declaraciones a Onda Cero recogidas por Europa Press, Arias Cañete subrayó ayer que la política del PP en materia de agua se propone "garantizar el derecho de todos de disponer de agua suficiente y de calidad (...), la realización de las obras del pacto del agua en Aragón, a mantener (...) el principio de preferencia de uso de los territorios por donde transcurren las cuencas y a que se desarrollen las actividades económicas y sociales en dichos territorios".

Por otra parte, explicó que la labor del ministerio buscará mejorar la gestión del agua para "trabajar en el tercio de la red que todavía no está modernizada" y en las redes de las grandes ciudades porque son "muy deficientes" y se tienen que "hacer muchos esfuerzos para evitar grandes pérdidas".

"Paseo militar"

Por último, se refirió al litigio que el Gobierno mantuvo con la Junta de Andalucía por el control del Guadalquivir -el TC anuló la transferencia exclusiva sobre el río- y afirmó que el Ejecutivo "no ha tomado posición sobre la materia" y, por ahora, "sólo están solucionando problemas de la ejecución de la sentencia".

Las declaraciones de Cañete chocan con las manifestaciones que realizó a finales del año 2000, cuando era ministro del Gobierno de Aznar. En una reunión con agricultores murcianos afirmó que la tramitación parlamentaria del Plan Hidrológico Nacional, que incluía el trasvase del Ebro, sería "un paseo militar" y que el polémico proyecto se aprobaría "por huevos". Efectivamente, el Ejecutivo del PP lo aprobó, pero en 2004, una de las primeras decisiones del Gobierno socialista fue la de derogar el trasvase del Ebro.

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