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Reportaje:BALONCESTO | Empieza la NBA

Deudas pendientes y pulso generacional

Los dos equipos de Los Ángeles ejemplifican la lucha entre el poder establecido y los equipos pujantes, entre las estrellas consolidadas y los jóvenes emergentes, en la mejor Liga del mundo

Sacudida por el largo y proceloso cierre patronal que ha obligado a suspender dos meses de competición y a reducir de 82 a 66 partidos por equipo la fase regular, y todavía bajo el impacto que tuvo el veto de David Stern al traspaso de Chris Paul a los Clippers, ayer despegó por fin la NBA, cargada de enormes expectativas, las de una competición subyugante por la cantidad y calidad de su extensa colección de figuras. Basta recitar los nombres de los primeros espadas para encender las luces de neón, reclamo de un torneo único, en el que se funden los mayores desafíos y, claro, las mayores miserias.

El traspaso de Chris Paul a los Clippers de Los Ángeles constituye un signo sobre un posible cambio de tendencia. Hay quien observa signos premonitorios en las dos victorias de los Clippers sobre los Lakers en la pretemporada. Se adivina un relevo generacional. Está por ver si se confirma. Los equipos de Los Ángeles pueden encarnar el cambio de papeles. El emergente, los Clippers, frente al equipo hegemónico, el que ha ganado dos de los tres últimos anillos; el equipo formado por jugadores jóvenes y prometedores como Paul (26 años), Blake Griffin (22), DeAndre Jordan (23), frente al de veteranos como Kobe (33), Pau Gasol (31) o Fisher (37).

James está a punto de cumplir 27 años y no consigue quitarse el cartel de perdedor

Después de su batacazo en los playoffs de la pasada temporada, del fin de ciclo en el banquillo con la retirada de Phil Jackson y la entrada de Mike Brown, el mentor de LeBron James en Cleveland, los Lakers se han visto sacudidos por el frustrado fichaje de Paul, renunciando a Pau Gasol y a Lamar Odom. El pívot español, finalmente, sigue en el equipo. Odom recaló en los campeones, Dallas Mavericks. La tarea se adivina ardua y difícil para Bryant, que continúa en su empecinada tarea de igualar los seis anillos que acumuló Michael Jordan con los Bulls de Chicago.

Los Bulls, tras una prolongada y gris travesía del desierto desde el adiós de Jordan, son precisamente quienes mejor encarnan ese grupo de equipos que apuntan al máximo. De la mano de Derrick Rose, Deng, Noah o Boozer, fueron finalistas en la Conferencia Este. Memphis y Oklahoma, que libraron una de las semifinales en el Oeste, se sitúan en esa misma línea, con algunos jóvenes que ya se han ganado el estatus de estrellas. Es el caso de Kevin Durant en los Thunder. Memphis ha renovado a su maravillosa pareja de jugadores interiores, Marc Gasol y Zach Randolph, para poder aspirar a todo.

Los Mavericks se sitúan en la línea de los equipos que defienden el poder establecido. Son los campeones y cuentan con un ramillete de veteranos de garantías, empezando por Nowitzki y continuando por Jason Kidd, Marion, Odom, Vince Carter o Jason Terry. Han perdido a Tyson Chandler, una de las perlas del verano, que recala con Stoudemire y Carmelo Anthony, en los Knicks, otro de los equipos con ansias de romper la jerarquía de los Lakers, Spurs o Celtics.

Si una deuda sigue pendiente esa es la de LeBron James. El día 30 cumple 27 años y suma ocho temporadas en la NBA. Designado desde adolescente como el sucesor de Jordan, aún no ha conseguido quitarse de encima el estigma de perdedor. En Miami, con un potente equipo con figuras de gran calibre como Wade y Bosh, LeBron necesita ya con urgencia empezar a sumar títulos.

Esta temporada son seis los españoles que competirán en la NBA. Se estrena Ricky Rubio, muy esperado en Minnesota y en la competición. Rudy Fernández, de la mano de George Karl en Denver, se propone dar el salto de calidad que por unas u otras cosas se le negó en Portland. Si lo consigue, tal vez continúe en la NBA; si no, podría regresar al Real Madrid, con el que tiene firmados tres años más. Ibaka, además de ser el máximo taponador de la competición el año pasado con los Thunder, desea seguir su evolución para convertirse en uno de los mejores cuatro de la Liga y Calderón intentará contribuir con victorias a reavivar el fuego de la ilusión en Toronto Raptors. Al final, para todos ellos, los Juegos Olímpicos, en Londres, el próximo mes de agosto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de diciembre de 2011