Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Saldos

En estas Navidades de la crisis hay que andarse con mucho ojo a la hora de elegir los regalos. Un amigo mío ha tenido la brillante idea de proporcionar un empleado a las personas que quiere agasajar, en vez de tirar el dinero en objetos innecesarios. Yo le aconsejé que acudiera a un experto. Tiene una prima que se pasa la vida buscando chollos, así que fue a verla para que le recomendase algunos saldos. Este año hay verdaderas oportunidades -le dijo. Fíjate: vendedora con varios años de experiencia en su ramo y a la que siempre han echado antes de los seis meses, ahora que hay libertad de horarios curraría diez horas todos los días de la semana por un minijob, casi nada. No sé, no sé -le contestó, perplejo-, seguro que está sindicada y que acabo teniendo problemas. Bueno -le tranquilizó, enseñándole una foto desvaída-, aquí tengo otro saldo irresistible: parado de larga duración, ya no cobra el seguro de desempleo ni tiene derecho a prestaciones sociales, está desesperado y haría cualquier cosa por trabajar. Tampoco me convence -respondió, devolviéndole la foto-, tiene un aspecto siniestro y es demasiado viejo. La prima insistió: -¿Qué tal algún inmigrante sin papeles?: no cuestan nada y, cuando hacen falta refuerzos, te traen a un familiar cobrando lo mismo. Imposible -le respondió-, primero que hay que ser patriota y dar de comer a los españoles y segundo, que seguro que está muy sucio y que no es gente de orden. Pues sí que me lo pones difícil -le dijo su prima-, te voy a dar el teléfono de un conocido mío que vive en la comunidad líder y que trabaja en outlets. Ya sabes, son como los saldos, pero con distinción, nada de cutrerías, solo lo mejor.

Y tanto. Llamó al fulano y este le proporcionó un empleado estupendo. Sabía hacer de todo: lo mismo te organizaba un evento para un organismo público quedándose el cuarenta por ciento, que te falsificaba unas facturillas cargándolas a gastos de representación. Verdadera ingeniería contable. Le gustó y lo contrató a prueba, pero no acababa de funcionar, se ve que el mercado está saturado y que hay mucha desconfianza. Tranquilo -le dijo su enlace-, usted lo que necesita es una fundación de élite, gente que esté en la pomada y que confunda el dinero que sale de su bolsillo con el de los ciudadanos. Es el último grito en inversiones. Mi amigo decidió probar y le fue de maravilla: llegaba a todas partes por su cara bonita, salía en el Hola y operaba a escala global, así que se lo quedó. La verdad -dijo mi amigo-, donde estén nuestras entrañables tradiciones navideñas en materia de empleo, que se quiten las demás. La gente anda agobiada con el rollo de elegir los regalos de Pascua. Yo no, esta noche les voy a poner a mis familiares algo muy especial junto al árbol: les voy a regalar al mismísimo Papá Noel. Además, está emparentado con los Reyes Magos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de diciembre de 2011