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LUIS DE GUINDOS | ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD | El Gobierno de Rajoy

El elegido para dirigir el ajuste

La tarde anterior a que Mariano Rajoy le confirmara que iba a ocupar la cartera de Economía, Luis de Guindos ejercía con aparente calma sus compromisos como director del Instituto de Empresa (IE) y consejero de varias entidades. Posiblemente la procesión iba por dentro y, por si acaso, no quitaba la vista del móvil mientras cumplía con una cita periodística previamente concertada. No obstante, mostraba una relajación que la debida discreción le impedía explicar. Quizá el hecho de que, desde que el PP ganó las elecciones, haya sido consultado varias veces por Rajoy era la mejor señal para intuir que sería el encargado de llevar a cabo el ajuste, que compartirá con Cristóbal Montoro, a quien ha encargado Hacienda.

Rajoy recurrió al nuevo ministro para aprender economía en los últimos años

El nuevo responsable de los destinos económicos, que se ganó el prestigio en los ocho años de Gobierno de Aznar como escudero del vicepresidente Rodrigo Rato, ha sido una de las pocas personas a las que ha recurrido Rajoy para entender la economía durante estos últimos años de oposición. Sus reuniones eran habituales y De Guindos ha sido un maestro paciente. Todo eso, y que además habla un buen inglés, habrá visto Rajoy en él para darle la confianza en un momento tan crítico, aunque no le haya atribuido una vicepresidencia. Hay quien asegura que pensó en él para presidir Caja Madrid cuando las espadas estaban en todo lo alto dentro del PP para sustituir a Miguel Blesa. La responsabilidad finalmente recayó en Rato, en quien De Guindos deposita total veneración.

De Guindos, que no es militante del PP y ha rechazado ir en las listas electorales, ha estado en todas las quinielas desde bastante antes de que las encuestas vaticinaran la victoria del partido. Fue responsable del programa económico del PP en las elecciones de 2004 y ya entonces estaba llamado a ocupar esta cartera, aunque ahora quizá le habría gustado más ser gobernador del Banco de España, cargo que queda vacante en julio. Aunque se le puede calificar como tecnócrata identificado con ideas liberales, su pasión por la política le llevó entonces y le lleva ahora a aceptar retos como este sin importarle demasiado los emolumentos, quizá porque su economía se lo permite.

El regreso a la actividad privada tras la inesperada derrota de 2004 le llevó, pasado un tiempo prudencial, al comité ejecutivo mundial del banco de inversión Lehman Brothers y a presidir la filial ibérica. Dejó el cargo poco después del escándalo de las subprime, que hizo saltar por los aires la entidad y originó un terremoto en la economía mundial. Ese paso por Lehman le dejó un borrón en su carrera, que seguramente ahora le va a marcar.

Pero no tardó en recalar en la división financiera de Price Waterhouse, responsabilidad que dejó pronto para incorporarse al IE. Además de eso, es consejero de la eléctrica Endesa, de Unedisa (editora de El Mundo) y del Banco Mare Nostrum (BMN, encabezado por Caja Murcia), cargos que deberá dejar y que le obligarán a inhibirse, por conflicto de intereses, en decisiones sobre política energética, comunicación o financiera en las que, seguramente, se verá pronto involucrado.

Nacido en Madrid, Luis de Guindos Jurado cumplirá 52 años el 16 de enero. Es sufridor del Atlético de Madrid y muy buen jugador de tenis, deporte en el que ha ganado competiciones de aficionados. De tradición católica, casado con una palentina, con una hija y un hijo que han seguido sus pasos, se licenció en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), donde fue premio extraordinario fin de carrera y, probablemente, con la colección más numerosa de matrículas de honor. Con 23 años era técnico comercial y economista del Estado. Tras pasar cuatro años por Economía, fichó por la sociedad de valores AB Asesores, de la que compró un paquete de acciones que vendió para volver al ministerio como director general de Política Económica en 1996, justo antes de que la empresa diera el pelotazo con la venta multimillonaria a Morgan Stanley.

Ante todo, es un hombre dialogante, de mirada franca, dispuesto a colaborar siempre que esté en su mano. Eso le ha valido el aprecio de la prensa y tener muy buen cartel entre sus colegas de profesión de todos los colores. Sabe que lo que se le viene encima es de órdago a la grande, pero se vaciará en el empeño.

Su reto es demostrar que vale para esto. Nada es nuevo para él. Ha seguido muy de cerca la actualidad, es habitual en conferencias como referencia de la derecha civilizada y conoce perfectamente los entresijos del ministerio. En esas intervenciones ya ha advertido que "esto no es 1996", cuando la economía que heredaba el PP estaba bien encauzada por la política aplicada por Pedro Solbes.

Sabe que hay que acabar la reestructuración financiera y que se avecina una nueva oleada de fusiones, así como abordar reformas estructurales, como la laboral, que precisamente quiso lanzar en 2002 sin éxito en el denominado decretazo. De aquellos años, tuvieron gran repercusión las condiciones leoninas que puso a la fusión Iberdrola-Endesa y que dieron al traste con ella. Hace un año coordinó el autocomplaciente libro España, claves de prosperidad, editado por Faes y prologado por Aznar, sobre los ocho años de gobierno de este.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2011