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La reina convierte Windsor en un castillo ecológico

El duque de Edimburgo insistió en que jamás funcionaría pero, ayer, dos turbinas de 40 toneladas fueron sumergidas en el Támesis. El 1 de enero girarán para convertir al castillo de Windsor en un palacio ecológico capaz de generar su propia electricidad. No es la primera muestra de la determinación de Isabel II por hacer que la suya sea una monarquía verde, pues ya instaló una planta hidroeléctrica en Balmoral (Escocia).

Para el medieval Windsor se ha elegido una tecnología más antigua. El diseño tiene 2.000 años y es del matemático griego Arquímedes. Las turbinas producen energía para abastecer a 400 casas normales o un castillo de las dimensiones del que la reina posee al oeste de Londres. El sistema proveerá de energía a otros edificios que hay en los terrenos, y su puesta en marcha ha costado dos millones de euros.

La Reina y su esposo dieron su aprobación el martes, pero el director del proyecto confesó que el duque se mostró escéptico con la viabilidad. Es conocida la incredulidad del marido de la reina hacia la eficacia de las renovables. "Cuando le dije hace un año que instalaría el sistema hidroeléctrico respondió: 'No, tú no'. Le contesté que no entendía y él argumentó: 'Efectivamente, no entiendes. El hombre ha intentado hacer funcionar esto durante 20 años y no lo ha conseguido. Usted tampoco lo hará". La reina y el duque no han visitado la obra pero el equipo está deseando que Felipe vea las hélices de Arquímedes calentar su castillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2011