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Reportaje:

Dos décadas sin respuestas

La familia de Soledad Donoso lucha por que no prescriba el caso de su muerte

Si no se producen avances en la investigación, la misteriosa muerte de una mujer hace casi 20 años puede terminar definitivamente enterrada en un cajón. La familia de la joven Soledad Donoso está convencida de que alguien acabó con su vida. Y, por eso, no quiere que el posible crimen prescriba en 2012, cuando se cumplan dos décadas de su fallecimiento.

Los restos de Soledad Donoso aparecieron el 14 de octubre de 1992 flotando cerca de la orilla del Guadalquivir en Córdoba. No se sabía nada de ella desde hacía 14 días. Había salido de casa de sus padres, donde vivía, para ir a su trabajo en una pizzería. El cadáver de la muchacha de 18 años se encontraba en muy mal estado, desmembrado y descompuesto por la acción de las alimañas y las fuertes lluvias que cayeron ese mes sobre la ciudad. Nunca se supo si las heridas habían sido producidas por mordeduras de animales o por otros factores. Tampoco su autopsia arrojó pistas. Y sigue sin saberse a ciencia cierta qué le ocurrió a Donoso ni cómo murió.

La investigación no ha logrado aclarar las circunstancias del fallecimiento

Una asociación canaria colabora con la familia para dar a conocer el caso

María del Carmen Toscano, de 64 años, madre de Soledad, se queja de que la policía hace años que no se pone en contacto con ella y tiene el caso olvidado. Ansía que la campaña que se ha iniciado para mantener vivo el caso dé resultado. También las tres hermanas y el hermano de Soledad esperan tener nuevas noticias y esclarecer de una vez qué pudo pasarle. A ninguno se les olvida aquella tarde de hace 19 años. Como siempre, su hermana recorría a pie la distancia que separa el barrio de San Pedro de la avenida Barcelona, donde trabajaba. "Había decidido dejar de estudiar y quería ponerse a ganar dinero", explica su madre. Ya llevaba casi 12 meses contratada en ese empleo y estaba contenta. Cuando se despidió de su madre era poco antes de las seis de la tarde. Nunca llegó a su destino. Jamás se la volvió a ver con vida. Fue su hermana pequeña, que entonces tenía nueve años, la que primero recibió la llamada de los jefes de la pizzería, preguntando por la joven. Aquella noche comenzó una búsqueda que no terminaría hasta 14 días más tarde, cuando se halló el cadáver de la joven flotando en el río.

Como hace 19 años, el rostro de Donoso vuelve a decorar marquesinas y escaparates de comercios. Casi cuatro lustros después, los carteles piden de nuevo a los vecinos que puedan saber algo que se pongan en contacto con la familia a través de un número de teléfono (652 18 20 69). Ahora, la sonrisa de Soledad hace compañía a otros carteles de desaparecidos. Los de Ruth y José Bretón Ortiz, los hermanos de seis y dos años de los que no se sabe nada desde el pasado 8 de octubre.

Fue también en octubre cuando la familia Donoso se puso en contacto con el criminólogo y perito judicial canario Félix Ríos, quien les ofreció trabajar en el caso para reactivar la investigación. "De hecho, en Canarias hemos logrado reabrir casos cerrados durante años gracias a la colaboración de forenses, juristas, expolicias e investigadores. Todos reunidos en torno a una asociación llamada Laxshmi, como la diosa hindú de la justicia, la Asociación para la Lucha contra el Crimen", escribe Ríos por correo electrónico.

Los trabajos que Ríos y el abogado Javier Fernández llevan a cabo siguen dos caminos. El primero busca la revisión de todas las pruebas que se practicaron en su momento, así como volver a interrogar a todas las personas a las que se tomó declaración; la segunda consiste en una campaña masiva en los medios de comunicación para buscar pistas o testimonios de personas que puedan hablar tras 19 años.

Cuando desapareció Soledad y se encontró su cadáver, las pesquisas policiales se centraron en registrar la habitación de la joven. Los investigadores encontraron una anotación de un número de teléfono que se correspondía con un chico de Córdoba. "El muchacho negó que la conociera, si bien una de las amigas confirmó que se lo había presentado en feria", explica Ríos.

La familia, desde el primer momento, apuntó hacia otro chico, del que dicen que tiene un perfil violento, y con el que habían visto alguna trifulca fuerte con Soledad. "Este chico mantenía una relación de pareja y, paralelamente, otra con Soledad", prosigue el criminólogo. "Ni del primer chaval investigado ni del segundo se consiguió ningún tipo de confesión, si bien ambos tenían contradicciones en su declaración", lamenta Ríos.

Su equipo afirma recibir unas 100 comunicaciones al día, de las cuales entre tres y cinco ofrecen datos que consideran útiles. Se está distribuyendo por las calles el cartel con la imagen de Soledad Donoso y ya hay particulares que descargan la imagen para hacer copias y colgarlos ellos mismos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2011