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Entrevista:FRANK DE BOER | Entrenador del Ajax | LIGA DE CAMPEONES | Sexta y última jornada de la primera fase

"El Madrid es más peligroso sin el balón"

Hay una línea de acción que une a Frank de Boer (Hoorn, Holanda; 1970) con Krol, Blind y Piqué. El que fuera central de la selección holandesa, el Ajax y el Barcelona es el representante de una saga de defensas que han transformado el fútbol. Hoy (20.45, televisiones autonómicas) dirigirá al Ajax desde el banquillo en un partido que para el Madrid solo es importante como el último escalón antes del clásico.

Pregunta. Últimamente, el Barcelona juega con tres defensas como en su época, cuando ganó la Liga formando una zaga con Abelardo y Sergi, o como en el Ajax de 1995, que ganó la Champions con Reiziger, Blind y usted por la izquierda. Todos son equipos que dominaban al rival. Sin embargo, sigue siendo raro ver este esquema. ¿Tan difícil es?

"Si tapas a Alonso no tiene muchas más variantes. Le queda Cristiano"

"El Barça es solidario. Todos son estrellas, pero no lo quieren demostrar siempre"

"Los azulgrana van a dominar el clásico, pero eso es lo que desean los blancos"

Respuesta. Es fácil siempre que todo el equipo actúe de manera conjunta. Lo más importante cuando juegas con tres defensas es que los otros siete futbolistas presionen lo suficientemente bien para relajar la última línea. El Barça lo hace casi de forma perfecta. Normalmente, cogen el balón en el centro del campo y no muy atrás. Si lo roban atrás, suele ser porque hay tanta presión en el medio que el balón no llega a los delanteros contrarios. Si no lo haces así, corres un gran riesgo. Pero, cuando tu filosofía está definida, este sistema te ayuda mucho a controlar los partidos. Es una ventaja ganar un hombre más en la línea medular.

P. ¿Por qué cree que el Madrid prefiere no tener el balón en el centro del campo?

R. El Barça se concentra mucho en el medio, arrastra al adversario ahí y sorprende con un pase a la banda. El Madrid es más peligroso cuando no tiene el balón porque dispone de jugadores de tanta calidad que pueden marcar la diferencia incluso cediéndote la posesión de la pelota y esperando tu error: Özil, Benzema, Cristiano Ronaldo, Di María...

P. Si tuviera que señalar una función que determina los dos sistemas, ¿a quién apuntaría?

R. El Barça tiene a Busquets y el Madrid a dos jugadores haciendo la misma función: Xabi Alonso y Khedira. La clave es que Alonso siempre da balones hacia adelante, siempre busca la profundidad. Busquets debe tener una buena técnica porque juega en una zona en la que muchas veces está libre para apoyar a los otros volantes, tirar paredes, jugar a un toque... Casi todo lo que hace es muy funcional, pero muy difícil. Es esencial para Guardiola porque guarda la posición y, cuando el equipo pierde la pelota arriba, está atento para presionar rápidamente. El Madrid no hace tanto esta presión alta. Khedira y Alonso esperan más atrás y juegan más al contragolpe.

P. Pero Khedira, con el balón, no interviene...

R. En el Barça todos tienen que participar para construir el juego. En el Madrid el único que construye desde atrás es Alonso. Cuando él controla el balón, los compañeros ya saben que va a buscar la profundidad y se desmarcan. Saben que, cuando estén libres un metro, les va a poner el balón en el pie.

P. Si el Madrid marca a Busquets, no va a frenar al Barça. ¿Pero qué pasa si Cesc tapa a Alonso?

R. Si tapas a Alonso, el Madrid no tiene muchas más variantes. Te queda Cristiano. Pero el Barça sabe que, cuando tenga el balón, no deberá dejar a Cristiano libre porque, en caso de contragolpe, si le llega la pelota y tiene 20 metros para profundizar, te va a costar muchísimo competir con él en velocidad. Un jugador tiene que estar muy cerca de él, vigilándolo hasta cuando el Madrid no tenga el balón. Esto el Barça lo ha hecho muy bien.

P. Usted acompañó a Puyol en su debú. ¿Imaginó que llegaría tan lejos?

R. ¡Sí! En el fútbol, lo decisivo no es la técnica, sino la mentalidad. Él tiene un entusiasmo tan grande... Siempre da el 300%. Es muy importante para un equipo porque da ejemplo. En los vestuarios de las escuelas de fútbol, en Holanda, pegamos una frase: "La mentalidad gana al talento cuando el talento no tiene mentalidad". Siempre es así.

P. ¿Cómo ve a Mascherano?

R. Todos se preguntaban cómo podía Guardiola hacer una cosa así con alguien que no tiene altura ni una velocidad extraordinaria. Lo que hace Mascherano parece muy fácil. Se explica por el funcionamiento colectivo. Si hasta Messi, el más adelantado, baja al centro del campo... Esto hace que, cuando pierdan el balón, siempre haya tres o cuatro muy cerca para presionar directamente. Así juega Mascherano tan bien de central.

P. ¿El mejor del mundo?

R. Piqué lo tiene todo. Tiene altura, velocidad... Técnicamente, es perfecto. ¡Tiene tranquilidad con el balón en los pies! Pepe también me gusta mucho, pero es un defensor más puro. Los delanteros le tienen miedo por su dureza.

P. Mourinho dice que Kaká y Özil son delanteros, no centrocampistas. En su Ajax, por delante de Blind, jugaba Litmanen, un atacante que se transformaba en centrocampista para armar las jugadas, como Iniesta o como Messi. ¿No cree que esa especialización resta alternativas al Madrid?

R. Esto hace que el fútbol sea más predecible. El rival sabe lo que se va a encontrar: unos se van a quedar y otros se van a ir.

P. ¿Cuál es la principal diferencia entre el Barça actual y el suyo?

R. La filosofía no ha cambiado, pero nosotros siempre jugamos con un delantero-delantero. Ahora nunca juegan con un delantero. Messi siempre baja al centro del campo y, cuando recibe el balón, está cara a cara con el adversario. Además, nuestro equipo fue fantástico, pero no nos comportamos con la solidaridad de este Barça, que siempre presiona junto. Quizá Messi, a veces, deja de presionar un poco, pero los restantes van todos. Figo era una estrella, Kluivert era una estrella, Rivaldo era una estrella... A veces era difícil porque cada jugador quería marcar la diferencia. En este Barça todos son estrellas, pero no se lo quieren demostrar al público continuamente. Messi es una estrella. Él solo puede marcar la diferencia. Iniesta es una estrella, pero su mentalidad es diferente. Trabaja, pero no quiere estar en los focos. Le deja todo a Messi. En este Barça todos los focos van a Messi y los demás parecen contentos con eso. Es la base de su éxito.

P. Dice Cesc que el Madrid es el equipo más en forma.

R. No veo mucha diferencia de forma entre el Barça y el Madrid. A nivel individual, quizá en el Madrid destaquen todos por estar en su pico: Benzema, Cristiano, Di María... El Barça va a dominar el clásico, pero creo que eso es exactamente lo que quiere el Madrid. La fuerza del Madrid es no tener el balón para robarlo y... pum-pum-pum. Esa es la calidad del Madrid. Este sábado puede dar un paso decisivo.

Mourinho, a vueltas con la UEFA

La historia nunca se repite, pero a veces discurre por los mismos caminos. Un año después, el Madrid vuelve a pasar por el Amsterdam Arena rumbo a Navidad y al clásico. Entonces fue un día soleado, el 23 de noviembre. Venía de golear al Athletic (5-1) y se disponía a golear al Ajax (0-4) en un duelo marcada por el primer incidente del curso entre José Mourinho y la UEFA. El Madrid marchaba líder de la Liga, con un punto de ventaja sobre el Barcelona, y necesitaba derrotar al Ajax para asegurarse la clasificación como el primero del grupo. Ahora es distinto. Cae aguanieve sobre Holanda y el partido es irrelevante para el Madrid. Ramos, Cristiano, Marcelo, Pepe, Casillas, Khedira y Lass lo verán por televisión. El torneo europeo ha pasado a un segundo plano y, acariciando sus tres puntos de ventaja en la Liga (el Barça lleva un partido más), jugadores y técnicos piensan en el clásico.

Hay algo que permanece intacto: el Madrid llega a Ámsterdam envuelto en sensaciones encontradas de euforia y miedo. Mourinho compareció cargado de tensión en la conferencia de prensa previa al partido. Dijo que dará la titularidad a Higuaín y Benzema. Y también que, cuando la UEFA le sancionó por ordenar el año pasado a sus jugadores que forzaran tarjetas amarillas para limpiar sus expedientes, lo hizo solo para castigarlo a él y no por el juego limpio. "No me sancionaron por el bien del fútbol", se quejó; "la gente ha seguido haciéndose expulsar y no les han sancionado. ¡Aquella sanción fue solo por mí!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 2011

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